Las gradas de El Madrigal se tiñeron de «amarillo» para recibir al Villarreal el día del debut de Martín Palermo. Israel García

«El Madrid tiene a Raúl; el Barça, a Rivaldo, y nosotros..., a Palermo»

VILLARREAL. Alberto Caparrós
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Ayer no era un día más en Villarreal. En esta población de apenas 40.000 habitantes sólo se hablaba de una cosa. Martín Palermo, el fichaje estrella del equipo de Fernando Roig, debutaba en la Liga española.

A medida que se iba acercando la hora del partido los aledaños del estadio de El Madrigal se iban poblando de aficionados de todas las edades ilusionados por ver las evoluciones de «El Loco» defendiendo los colores amarillos.

El fichaje de Palermo ha significado «un acontecimiento para el pueblo». Estas palabras las pronunciaba un veterano aficionado que ha llegado «a ver al equipo en Tercera cuando en el campo no había más de cien personas». Ahora las cosas han cambiado. El Madrigal es un gran estadio que llena cada quince días sus 17.000 localidades.

Otro aficionado comenta que «con Palermo, este año a la UEFA». Es el sentir generalizado entre la afición villarrealense. «La llegada de Palermo era lo único que le faltaba al Villarreal para codearse con los mejores equipos de la Liga».

En el estadio de El Madrigal tampoco faltaron compatriotas de «El Loco» para presenciar su debut en el campeonato español. Para ellos, «no es ninguna sorpresa que Palermo haya fichado por el Villarreal en lugar de por uno de los grandes». Los hinchas de Boca Juniors creen que Martín será «una pieza clave» para su nuevo equipo.

LA ILUSIÓN DE LOS PEQUEÑOS

Los más jóvenes aficionados del Villarreal son los que con mayor ilusión han vivido la llegada de Martín Palermo al club «amarillo». Las camisetas con el 23 del argentino empiezan a verse cada día más por las calles del pueblo. Los pequeños son conscientes de que su equipo cuenta con una estrella mundial, «como el Barcelona tiene a Rivaldo; el Valencia, a Mendieta, o el Madrid, a Figo y a Raúl», expresan con orgullo

El momento más esperado llegó cuando el Villarreal saltó al césped. Un impresionante «tifo» tiñó las gradas de amarillo primero, para posteriormente mostrar miles de fotografías con el rostro del nuevo ídolo de la afición. Cuando la megafonía citó el nombre del 23 del Villarreal se oyó la ovación más atronadora de la tarde. Todas y cada una de las acciones del argentino eran vitoreadas por los hinchas. A pesar de no tener una actuación muy destacada, a la salida del estadio todos coincidían: «Cuando se ponga en forma nos puede llevar a la UEFA». Una nueva era empieza para el Villarreal: la era Palermo.