El Madrid cambió de sitio a los Ultra Sur para evitar incidentes con Kahn

Madrid. J. Ávila
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Los responsables del Real Madrid han tomado buena nota de los incidentes que protagonizaron los Ultra Sur en el encuentro frente al Galatasaray (arrojaron un sinfín de objetos y alguno impactó en el rostro de un jugador turco) y decidieron que para el partido de ayer no se situasen detrás de la portería de Kahn y ocupasen las localidades de un lateral, su ubicación en la Liga.

El toque de atención de la UEFA tras estos incidentes no ha caído en saco roto ante la trascendencia del partido y como defendía la portería Kahn, un guardameta que se ha caracterizado por calentar los encuentros en la víspera con sus desacertadas manifestaciones, la mejor solución era trasladar al grupo violento a una ubicación lo más alejada posible de la zona de peligro. El pelirrojo se encargó en alguna ocasión de provocar a los seguidores con su parsimonia en los lanzamientos de puerta y con sus gestos de displicencia.

Además de esta decisión, lo cierto es que en los prolegómenos del encuentro y durante el mismo se vivió una noche típica de Copa de Europa, en la que los incidentes fueron insignificantes. El estadio se vistió con sus mejores galas y presentó un lleno (311 millones de recaudación), aunque la reventa funcionó con el encuentro ya bien empezado. Como siempre los más bulliciosos fueron los miembros del grupo Ultra Sur, que dos horas antes de la cita se encargaron de llenar los aledaños de humo con unos potentes petardos. Ya dentro del estadio cambiaron las tracas por sus cánticos irreverentes de ánimo hacia los jugadores madridistas y contra los germanos.

Por su parte, los numerosos incondicionales alemanes que acudieron al Bernabéu (unos 2.200) se dedicaron a llenar sus estómagos de cerveza en cantidades industriales antes del partido, a dejarse algún marco de más en la reventa y a cantar mientras les dejó la parroquia blanca.