Florentino Pérez encabeza la mesa en la comida de ayer con Valdano, Butragueño y los capitanes del equipo. Ignacio Gil

El Madrid alecciona a su plantilla para que no cargue contra el Barça

MADRID. José Manuel Cuéllar
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Ante la chabacanería del griterío, el silencio señorial. Ese parece ser el lema que ha tomado por bandera la directiva del Real Madrid para el próximo partido ante el Barcelona. Por eso ayer fue día de comida. Primero entrenamiento, y luego desplazamiento a las afueras de Madrid para almorzar con Jorge Valdano, Emilio Butragueño y el presidente Florentino Pérez, que tenían muchas cosas que decirles. Acudieron los cuatro capitanes, Sanchís, Hierro, Raúl y Guti. Los tres últimos fueron los primeros en llegar, luego Sanchís, Valdano y Butragueño, y el último, a eso de las tres (la comida era a las dos y media), Florentino.

El motivo era múltiple. Oficialmente era para conocer de motu propio el buen ambiente reinante en la plantilla madridista, pero en el fondo del estómago estaba el Barcelona y el recibimiento del Bernabéu al club azulgrana después de lo sucedido en el partido de ida.

Florentino Pérez pretende tranquilidad y mesura para ese partido, por lo que no quiere calentar el ambiente. La comida fue para aleccionar a los capitanes, y de camino a toda la plantilla, para que no realicen declaraciones altisonantes desde hoy hasta el día mismo del partido respecto al club azulgrana. Nada que pueda irritar los ánimos de los aficionados. Todo lo contrario, cuanto más calma haya, mejor.

LA IMAGEN DEL REAL MADRID

Al respecto, el mismo Valdano se mostró cauto: «Sólo prentendemos demostrar que en el Bernabéu se puede jugar al fútbol y no distraerse con otras cosas. Con todo, sé que es muy difícil callar a 80.000 personas».

Pero hubo más temas sobre el tapete. Quieren que el nuevo régimen interno esté más detallado por escrito y, sobre todo, se busca una mejor relación con los medios de comunicación, con un mayor cumplimiento por parte de los jugadores de los acuerdos pactados con ellos.

Sin embargo, eso sólo era la punta del iceberg. Lo que más preocupa a Florentino es la imagen que va dando el Madrid por ahí. Es por eso que ha llamado la atención en cuidar mucho los actos sociales y no quiere que se repitan hechos como el sucedido en la gala en la que el Madrid fue elegido mejor equipo del siglo. A dicho acto acudió toda la plantilla menos el de siempre, Bodo Illgner, que se quedó en casa como si aquello ni le fuera ni le viniera, algo que ya es habitual en el alemán, algo con lo que quiere acabar el presidente del Real Madrid.

Por otra parte, el Rey recibirá el lunes por la tarde en La Zarzuela al presidente del Real Madrid y a la totalidad de su Junta directiva.