El presidente de WKA España, Luis Ochoa (i), junto al director de Relaciones Institucionales, Antonio Ricobaldi
El presidente de WKA España, Luis Ochoa (i), junto al director de Relaciones Institucionales, Antonio Ricobaldi - ABC
Deportes de contacto

Luis Ochoa: «La imagen del muay thai está deteriorada porque se habla desde el desconocimiento»

El presidente de la World Kickboxing and Karate Association (WKA) en España analiza con ABC el rumbo del arte marcial tailandés en nuestro país y defiende su proyecto: «Lo más importante es el deportista»

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En España, país de costumbres arraigadas y difícilmente modificables, los deportes de contacto han tenido que luchar fervientemente por hacerse un hueco en el espectro mediático. De hecho, en los últimos tiempos y pese a no contar con el apoyo masivo de un altavoz primordial como es la televisión, los éxitos de los atletas españoles a lo largo de todo el planeta han propiciado que el interés por estas artes del golpeo se disparen, sin llegar todavía a copar asiduamente grandes titulares en los periódicos. Una de las personas que más han empujado desde la barrera para que los luchadores españoles tengan sus oportunidades en el complejo mundo del kick boxing y del muay thai es Luis Ochoa (Madrid, 1966), representante de la World Kickboxing and Karate Association (WKA) en España y presidente de la Federación Internacional de Muay Thai (FIMT).

Para entender las necesidades que tiene un deportista, ya sea desde el primer día que pisa el gimnasio hasta en una lucha por un cinturón de categoría mundial, haber sido uno de ellos ayuda a empatizar y analizar ciertos condicionantes en el desarrollo deportivo. Ochoa empezó haciendo karate, luego transicionó al full contact, pues le gustaba fajarse, donde fue campeón nacional y europeo. Luego llegaron las temidas lesiones y se quiso dedicar al tema de las promociones deportivas, donde ha hecho carrera. Pasó por la Federación de Boxeo, la Federación de Light Contact y llegó a crear la Organización Española de Artes Marciales, hasta que todo derivó en el nacimiento de la FIMT, donde ha querido impulsar el arte milenario del muay thai. «Yo fui deportista y no quiero hacer lo que me hicieron a mí. Quiero seguir un camino respetuoso por la gente. Lo importante es el deportista, a nadie le amarga un dulce, si esto conlleva que te caiga un euro, estupendo, pero no voy esperando nada. Creo que la clave de mi éxito es que nunca he buscado arañar un euro», relata Ochoa a ABC desde el edificio Impact Hub de Madrid, una de las sedes nacionales de WKA y FIMT.

El directivo madrileño cogió las riendas de la WKA hace ocho años y ha tratado de darle un impulso para favorecer la promoción de eventos. «Trato de hacer una gestión muy personalizada. Me paso por el gimnasio, hablo con los entrenadores, con los luchadores, con los aficionados... Soy un presidente de a pie, no soy un estirado. Este deporte siempre lo he vivido y lo respeto. Mi afán no es político ni de protagonismo», explica. «Indudablemente, WKA, antes de que lo dirigiera Luis Ochoa, tuvo otras directivas e hicieron una gestión nefasta y lo han dicho desde la central. WKA significa que hay un prestigio. Paul Ingram –el presidente internacional– decía que en uno de los mejores sitios donde se está manejando WKA desde hace ocho años es aquí», cuenta Antonio Ricobaldi, el director de Relaciones Internacionales de esta entidad en España.

El obstáculo de la oscilación en las licencias

Uno de los obstáculos que se encuentran los directivos de las federaciones de deportes de contacto es el oscilante número de licencias, fuente de ingresos principal de los organismos. Aunque los números apuntan a que cada vez gozan de una mayor salud. Entre WKA y FIMT hay contabilizados alrededor de 400 clubs y en torno a 8.000 licencias en estos momentos, «puesto que está comenzando el año y hay altas y bajas», informa Ricobaldi. Mantener una buena gestión de la rama española de esta entidad es la manera de ayudar a crecer unos deportes todavía minoritarios pero que «amenazan» con echar raíces profundas con el cambio generacional actual. «Es una de las asociaciones más antiguas relacionadas con los deportes de contacto. Se crea en 1976 en la zona de Inglaterra y se amplía por todo el mundo. Al tener tanto éxito, empieza desde el mundo del karate y se amplía al resto de deportes de contacto», detalla Ochoa. «Comienza a expandirse a nivel mundial y surgen réplicas de WKA que no voy a mencionar. Son réplicas malas que ven un foco de negocio y buscan deportistas importantes para llevárselos a esas organizaciones», lamenta el representante español.

Uno de los impedimentos que se encontró Ochoa fue recuperar el espacio perdido. «Lo que ocurre es que en las últimas épocas no se ha llevado, en mi opinión, de la forma más correcta y han aprovechado políticamente otras organizaciones para poder posicionarse». La falta de dinamismo a la hora de estar en la cresta del cambio ha sido uno de los motivos para quedarse atrás. «Un político no se debe empoltronar en su poltrona. Van pasando los años, las décadas y, si realmente no estás con el mundo, si la política que estás haciendo no es una política del siglo XXI, cualquiera te puede dar un salto», afirma Ochoa, que es optimista con el horizonte de trabajo que afronta. «Somos fuertes, una organización totalmente consolidada, reconocida y respetada por todo el mundo. Los grandes deportistas mundiales han sido campeones de WKA, Ramon Dekkers, Ernesto Hoost... No podemos vivir en el pasado, pero sí podemos vivir con un afán de mejorar las cosas».

La labor en la que se centra WKA es la promoción y homologación de eventos de deportes de contacto, una ardua tarea que en numerosas ocasiones no goza de retorno económico. Super Combat, Bushido, Open Nacionales y la joya de la corona, Invencibles, son algunos de los entre 30 y 40 eventos que gestionan a nivel nacional a lo largo del año. «Hacíamos dos Invencibles al año, pero me ocupo yo personalmente de ese evento y conlleva un desgaste tremendo», relata Ochoa sobre un evento que en 2018 metió a 1.500 personas en un pabellón y que aspira a llenar 10.000 asientos en el futuro, pese a los enormes obstáculos que se encuentran. «Invertir 30.000 euros en un evento de muay thai es jugártela. No es un deporte muy conocido, está deteriorada la imagen porque se ha hablado desde el desconocimiento. Cuando organizamos un evento desde WKA, la intención es que el que se sube al ring se sienta el mejor, se sienta campeón, como si estuviera en Hollywood. Si para eso tengo que poner los medios económicos que tengo a mi alcance, así lo hago», apunta el presidente. Ricobaldi tiene una explicación para ese desconocimiento dañino del que habla Ochoa. «En España no había periodistas especializados en este sector. Ahora está habiendo una línea de jóvenes periodistas que pueden cubrir bien estos deportes como otros cubren el fútbol», señala.

Falta de ayudas y segregación de organismos

La difícil implantación de estos deportes tiene varias vertientes. «Ayudas a nivel institucional no tenemos ninguna. Lo que hacemos es no vivir de esto», refleja Ochoa. La segregación de asociaciones y federaciones impide también un avance unitario como grupo de presión en la toma de decisiones. «Han surgido muchos injertos y organizaciones paralelas que, además, a través de las redes sociales han gozado de una popularidad que realmente no se merecen», dice el presidente. Esas redes sociales de las que habla son el mecanismo vital de proyección en un mundo tan digitalizado, pero la financiación hace estragos a la hora de cubrir todos los campos. «Estoy totalmente seguro que habría que redoblar la apuesta por las redes sociales, pero al final esto es una mochila que llevo yo solo. Al final tengo que andar delegando y, no con eso cohibo la situación, pero al final es un problema económico. Si no hay ayudas, apoyo y empresas o te tiras al deporte y a hacer lo que esté en nuestra mano o, si nos tratamos de duplicar en ese sector, acortaríamos la vida a este deporte. Dejaríamos de hacer las cosas más importantes, lo que faltan son manos», apostilla Ochoa.

Con todo, a través de esta entidad varios luchadores españoles han logrado hacerse con cinturones mundiales en kick boxing y en muay thai. Juan Martos, Jonathan Fabián y Sergio Cabezas encabezan el rostro visible de estos organismos y tratan de proyectar internacionalmente el nombre de España en estos deportes. «WKA me ha aportado una serie de oportunidades muy buenas. Me han tratado siempre muy bien y he podido disputar buenas "superfights" y varios títulos, lo cual valoro por encima de todo. Es un placer formar parte de su equipo y de su liga», apunta el experimentado Jonathan Fabián. «Hacer un cinturón mundial, por mi trayectoria y mi carrera, es algo sumamente especial. Invencibles y WKA han sabido valorarme y me han dado esa gran oportunidad y no la he desaprovechado. Estoy deseando de que llegue la siguiente edición y seguir agrandando mi currículum», continúa diciendo el peleador.

De estos logros Ochoa se muestra orgulloso. «Cuando una organización subvencionada por el CSD trata de negociar contigo porque cree que, lo que estás haciendo, lo haces muy bien, quizá le puedas hacer sombrar. Estoy seguro de que mal no lo estoy haciendo con los recursos tan limitados». Por ello, ve un futuro alentador para seguir en la escalada que, aunque es densa y lenta, parece que también es continuada. «Mi afán real es estar en los medios de comunicación que son los que pueden impulsar estos deportes y seguir haciendo el trabajo metódico que yo trato de hacer». Las artes del golpeo continúan tratando de aparcar en primera fila. Quizá sea cuestión de tiempo.