Camacho arenga a los suyos en el entrenamiento de ayer. Efe

Liechtenstein, entrenamiento oficial para llegar a tope contra Francia

ALICANTE. Enrique Ortego
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Estos partidos de competición (?) contra selecciones como Liechtenstein sólo sirven para que uno se ponga de mala leche. Para cuándo, de una vez por todas, tanto la UEFA como la FIFA tomarán cartas en el asunto y ajustarán sus competiciones para que no se tengan que padecer encuentros como éste, en el que la selección grande se come a la chica de un bocado sin que ninguna de los dos saque ningún provecho del acto. España, porque ni mejorando su plusmarca goleadora sacará nada en claro de un enfrentamiento ante un equipo semiprofesional; y Liechtenstein, porque poco o nada podrá asimilar de un duelo donde se pasará el partido colgada del larguero, suplicando que no le caigan más de media docena de goles.

CADA UNO CON SU NIVEL

No es cuestión de desterrar a los pobres, es cuestión de ajustar las competiciones a los tiempos en que vivimos. Selecciones como ésta de Liechtenstein sacan mucho más en claro, compiten más, cuando juegan contra rivales de su talla —San Marino, Islas Feroe, Luxemburgo, Chipre, Malta... y compañía— que cuando sufren como bellacos ante equipos que les meten ocho goles en sólo veinte minutos como hizo Alemania en junio del año pasado. Y por lo que respecta a España es casi mejor que juegue contra los intocables y pierda que golee sin piedad en entrenamientos con público, que en este caso particular sólo puede servir para afinar la puesta a punto y no hacer el ridículo el próximo miércoles ante el campeón del mundo, Francia. Eso sí es un partido.

José Antonio Camacho, a pesar de todo, ensayará con los titulares. Nada de pruebas. Aunque Fernando Morientes sorprendió ayer entrenándose con el resto de sus compañeros, no parece probable que al final el seleccionador se arriesgue a contar con él porque el partido no lo requiere y cualquier empeoramiento de sus problemas de pubis crearía una polémica gratuita. Así que, aunque a los jugadores no les guste, el único aliciente del entrenamiento con tres puntos en juego es saber cuántos goles será capaz de marcar España. Si Fernando Hierro (25 goles) igualará o superará a Butragueño (26) y se convertirá en el máximo goleador en la historia de la selección un día después de cumplir los 33 años. Por lo demás, el equipo deberá intentar superar los ocho tantos que le marcó a Chipre (8-IX-99) o los nueve que logró frente a Albania (19-XII-90), Austria (27-III-99) o San Marino (5-VI-99), por no marcharnos hasta el histórico 12-1 a Malta de diciembre del 83 o el 13-0 a Bulgaria de mayo del 33. Aquellos, evidentemente, eran otros tiempos.