La luchadora hispanovenezolana Karla Benítez es un referente de las MMA en España
La luchadora hispanovenezolana Karla Benítez es un referente de las MMA en España - KARLABENÍTEZ.COM
Artes Marciales Mixtas

Karla Benítez: «Creo que podría haber llegado a la UFC, pero no me quejo de mi carrera deportiva»

La deportista hispanovenezolana, que se ha enfrentado a algunas de las mejores luchadoras del mundo, analiza su trayectoria profesional con ABC antes de subirse a la jaula de Hombres de Honor

GuadalajaraActualizado:

Cuando Karla Benítez (Los Llanos, Venezuela) se armó de valor para abandonar su país natal en busca de una oportunidad que allí no iba a encontrar, jamás se iba a imaginar que una discoteca de Barcelona le cambiaría la vida para siempre. Fue allí donde conoció a Chinto Mordillo, su entrenador, mánager, esposo y compañero de batallas. Un embarazo propició que se pusiera por primera vez unas guantillas para golpear un saco, y mucho trabajo fue el causante de que esta guerrera amazónica haya sido campeona mundial de muay thai en Tailandia, siempre territorio hostil para forasteros.

Sus incesantes ganas de mejorar permitieron que diera el salto al difícil terreno de las artes marciales mixtas (MMA). Y llegó para quedarse. Para ser un ejemplo y una de las mejores representantes de España en un mundo que todavía «sigue siendo de hombres». Ha recorrido todo el planeta para medirse con peleadoras como las excampeonas de UFC Joanna Jedrzejczyk y Germaine de Randamie, compitiendo en las mejores ligas: Bellator, Invicta o Kunlun Fight. Tras 7 años de carrera profesional, asegura estar en su etapa más boyante y para demostrarlo se subirá a la jaula de Hombres de Honor 90 este sábado, encabezando el cartel en la pelea principal que se celebra en Yunquera de Henares (Guadalajara).

Cuéntenos la historia de su llegada a España.

Llegué hace 18 años a España y tengo la nacionalidad española gracias a Dios. Conocí a Chinto Mordillo en Barcelona y a partir de ahí me fui involucrando. Cuando empecé a estar con él, me di cuenta que el mundo de las artes marciales mixtas es muy amplio y súper respetuoso. Hay mucha disciplina y es bonito de aprender, porque se aprende muchísimo. Y me enganché.

¿Qué recuerda de su etapa en Venezuela?

Tengo allí toda mi infancia, mi gente, mis padres y mis hermanos, mis amigos... Yo era una chica muy sencilla como soy ahora. Vengo de una familia humilde y trabajadora. Estudié el bachillerato en ciencias y yo quería más. Me fui a la ciudad porque soy del Amazonas, de los Los Llanos. Me salió la oportunidad de venir a España con una gran amiga mía y me vine. Fue llegar a España y conocer a Chinto. Llámalo destino, pero aquí estamos trabajando juntos desde entonces.

¿Cuál fue el motivo real para probar suerte en España? ¿Había una vida muy precaria?

Cuando vine en el 2000 mi país no estaba tan mal como está actualmente. Quería viajar y sabía que había algo más para mí esperándome ahí fuera y allí no lo iba a conseguir.

¿Qué opina de la situación actual de Venezuela?

Me siento muy triste, porque toda mi familia está allí y lo están pasando muy mal. No hay nada, todas las empresas se han ido, el país está fatal. Un kilo de azúcar te cuesta 300.000 bolívares que son unos 5 euros. Nadie paga ese precio por un kilo de azúcar y si lo hay, lo revenden. El año pasado fui en febrero después de siete años y está muy mal la cosa, la gente va sobreviviendo, pero espero que la situación cambie.

«No he tenido ningún impedimento por ser mujer en las artes marciales mixtas»

¿Hacía ya deportes de contacto en su país de origen?

No. Empecé cuando llegué a España, cuando conocí a Chinto, que es mi esposo. Me quedé embarazada porque tenemos una niña en común y mi primer recuerdo es ponerme unas guantillas y comenzar a darle al saco. El primer deporte en el que empecé fue en muay thai, porque lo vi muy completo. Chinto ya hacía MMA, pero no había el 'boom' que hay ahora. En el 2008 hice mi primera pelea de MMA y me engancharon más.

¿Cuándo comenzó a pelear?

Karla Benítez junto a Joanna Jedrzejczyk
Karla Benítez junto a Joanna Jedrzejczyk

A los seis meses hice mi primera pelea en K-1 y gané. Al poco tiempo la segunda y gané. Y la tercera contra Eva María Naranjo y... también gané. Luego nos fuimos a los Europeos y me tocó contra una chavalita llamada Joanna Jedrzejczyk (seis veces campeona del peso paja de UFC) y gané. Todo me vino de cara. Desde entonces no he parado de competir, peleando con las mejores luchadoras del mundo por todo el planeta. Estoy muy contenta con todo mi trabajo y es gracias a Chinto Mordillo. No he parado de aprender. Ahora soy profesora, llevo 15 años dando clases y cada día sigo aprendiendo.

Tendrá un día a día muy ajetreado...

Estoy en la escuela (Meguro Castilla, en Guadalajara), ocupándome de todas las tareas: limpiar, recoger... Me encanta estar aquí, me conozco cada rincón. Luego tengo una clase de 10 a 11. Vuelvo a casa y hago todas las labores del hogar, vuelvo a la escuela por la tarde a dar clases a alumnos que van desde niños hasta adultos. Tengo una vida muy movida que a mí me gusta. En mi escuela lo que más me gusta es que hay disciplina, respeto y el compañerismo que tenemos. Somos una familia.

Hablemos sin tapujos. ¿Ha tenido impedimentos por ser una mujer en el mundo de las MMA?

Yo no lo he vivido. Tengo la suerte de tener una gran persona delante y detrás de mí, como lo es mi esposo. A parte de ser mi mánager y mi entrenador, yo me hago respetar. Entrenando, dando clases, estando en los sitios. Como mujer me doy a respetar pese a ser un mundo de hombres, pero por ser como soy. Por ser Karla Benítez, no por ser la mujer de Chinto Mordillo. Eso hay que ganárselo.

¿Nota la diferencia entre mujeres y hombres en cuanto apoyo económico, patrocinadores y medios?

Yo tengo gente que me ha ayudado muchísimo en cuestión de nutrición, ropa, eventos... No me puedo quejar, me he sentido arropada en el mundo de las MMA.

Dentro del combate, ¿cómo definiría su estilo peleando?

Vengo del muay thai y me costó separarlo de las MMA. Dedicar ese «striking» (golpeo) a este deporte. Pero ya no sé vivir sin las MMA. Enfocamos todas las técnicas a ellas. Trabajo todo, pese a que mi naturaleza es la pelea arriba, sé defenderme de los derribos y en el suelo.

«No me preparo para una rival, me preparo para esa pelea, porque la contrincante siempre se puede caer del cartel»

Es interesante eso que comenta. ¿Cree que uno de los fallos en la formación de los luchadores españoles es no saber enfocar las diferentes disciplinas integrándolas puramente en las MMA?

Creo que cada luchador tiene su estilo, pero hay que evolucionar y aprender. Nosotros lo que intentamos es utilizar el boxeo, la lucha, el muay thai, el kickboxing enfocado a las MMA.

Siendo una peleadora que procede del muay thai, ¿cómo ha tratado de mejorar su faceta de la pelea en el suelo?

El jiu-jitsu puro yo no lo he entrenado sinceramente. Entreno grappling y las defensas, pero sí te puedo decir que no paro de aprender y estoy encantada con mi nivel de suelo.

Centrándonos en su próximo combate. ¿Qué significa competir en Hombres de Honor?

Es uno de los eventos más grandes que hay a nivel nacional. Te da un prestigio como peleadora. Estoy muy contenta.

¿Cómo ha preparado el campamento de entrenamiento?

Cuando no tengo ninguna pelea a la vista lo que hago es mantener mi físico y estar en forma. Cuando se acerca un combate, como en este caso, ponemos más intensos los entrenamientos con una preparación específica de pelea de pie y de suelo. Pero no me preparo esa pelea, me preparo para esa pelea, porque la rival siempre se puede caer del cartel. Intento entrenar dos horas por la mañana y dos por la tarde, incluidos sábados y domingos. Lo he preparado con todo tipo de entrenamiento: combate, correr, técnica, paos y la parte más importante que es el esparring.

Pero imagino que sí que habrá estudiado a su rival...

Karla Benítez lanza una patada a Germaine de Randamie
Karla Benítez lanza una patada a Germaine de Randamie

Sí, es una chica argelina (Sonia Zidani) . Es muy buena en pelea de pie, es boxeadora y campeona de kickboxing. Mi estrategia es llevármela al suelo, pero durante el combate puede pasar de todo.

Ha competido en las ligas más importantes del mundo como Bellator, Invicta o Kunlun Fight, ¿se nota mucho la diferencia de esa jaula (10x10 metros) a la de Hombres de Honor (6x6 metros)?

Sí, se nota muchísimo. Yo me siento hasta perdida, porque es tan grande que entras a la jaula y dices ¡bufff! Estamos hablando de las competiciones más grandes del mundo y cambia todo. Cambia la manera de ponerte las vendas, de estar, los medios, las cámaras de televisión, la gente pidiéndote autógrafos... pero te tienes que evadir y centrarte en tu rival. Además, en el extranjero está mejor visto. Aquí en España nos falta muchísimo, nos ven como dos personas que se van a matar y ¡no! No deja de ser un deporte, una pelea pactada entre dos luchadores, con las mismas condiciones, en el mismo peso y con un árbitro y unas reglas.

Ese es un problema al que se tienen que enfrentar las MMA. ¿Cómo se puede dar ese lavado de imagen de deporte violento?

En mi escuela lo primero que hace un alumno nuestro es el saludo. Luego la entrada de clase y luego se trabaja. Hay mucha disciplina, respeto, lealtad y humildad. La gente viene a aprender. Hay gente que es más cerrada, más cohibida, que tiene problemas... y con las MMA se aprende a dosificar todo esto. A mí me daba vergüenza hablar por ejemplo... y gracias a las MMA tengo mucha más seguridad y doy clase al que se me ponga por delante.

Como preparadora, ¿qué parte cree que es más importante: la física, técnica o mental?

Mitad y mitad. Porque puedes estar muy bien físicamente, pero si tienes la mente puesta en otras cosas no vas a funcionar. Te lo digo por experiencia propia, hay que tener la cabeza despejada para que todo funcione.

«Creo que podría haber llegado al UFC, pero no me quejo para nada de todo lo que me ha pasado en mi carrera deportiva»

Hablemos de sus mejores peleas. Puede presumir de haberse enfrentado a algunas de las luchadoras de mayor nivel en las MMA mundiales como Joanna Jedrejczyk o Aisling Daly. ¿Hay mucha diferencia de nivel estas deportistas que tienen tantos medios al entrenar en los mejores gimnasios?

Sí que se nota la diferencia, especialmente técnicamente. Son peleadoras con mucha experiencia y tienen un equipo detrás brutal. Y sobre todo y muy importante, chicas para hacer esparring. También peleé con Germaine de Randamie (excampeona del peso pluma de UFC) y tiene un nivel espectacular.

¿Es difícil encontrar chicas que pueda utilizar de esparring para preparar sus competiciones?

Aquí en España hay muy pocas. No suelo entrenar con chicas para preparar una pelea. Intentamos buscar chicos más ligeros y enfocarlo luego a mi pelea. Cuando vivía en Barcelona y entrenaba muay thai tenía más campo para poder prepararme con otras chicas, pero en MMA es más complicado.

Frente a Joanna Jedrejczyk (UFC), ganó una pelea en muay thai y perdió en MMA. ¿Qué recuerda de esas peleas? ¿Cree que ha mejorado mucho su nivel desde entonces la luchadora polaca?

Joanna Jedrejczyk siempre ha sido muy buena. Defiende muy bien los derribos y pega mucho arriba. Utiliza todas sus armas. Cuando peleé en muay thai con ella recuerdo que me lanzó una combinación que terminó con una patada frontal en el pecho e hice como matrix, dije esto es serio... (risas). Es muy buena.

Hablando de Joanna, el otro día montó un espectáculo contra Rose Namajunas en la previa y al final se llevó su primera derrota en lo que ha sido una cura de humildad bastante notable. ¿Qué opina del 'show' que precede a muchos combates en el que se traspasa la línea del respeto?

En cuestión de marketing y dinero para ellos va muy bien. Personalmente yo no lo haría. Lo que le ocurrió contra Rose Namajunas es que ya se creía que era invencible porque llevaba muchísimas defensas del título y se equivocó. Y además Namajunas estuvo entrenando con la que es el talón de aquiles de la polaca que es Valentina Shevchenko a la cual conozco y me une una gran amistad. Shevchenko va a acabar bajando de peso y será campeona de UFC seguro.

¿Cree que podría haber llegado usted a UFC?

Sí. Y creo que mi problema fue tener a mi entrenador y a mi mánager de esposo. Porque claro estamos juntos siempre y yo creo que no lo supe separar y no le hice el suficiente caso. Creo que podría haber llegado más arriba, pero no me quejo para nada de todo lo que me ha pasado en mi carrera deportiva.

¿Tiene la esperanza de volver a competir en Bellator algún día?

Nosotros estamos trabajando día a día para ello. Tengo contrato firmado con ellos, pero no tengo exclusividad y por eso puedo competir en Hombres de Honor.

Hágame una valoración de las MMA españolas.

Vamos creciendo, aunque podríamos estar más arriba. Todo a su debido tiempo.

¿Tiene algún referente en el mundo de la lucha?

Me gusta la agresividad de Cris Cyborg. También admiro a Valetina y Antonina Shevchenko. Pero me gusta ser yo misma, no tengo un referente a la hora de luchar.

Después de tantos años, ¿qué le han aportado las MMA?

Todo. Lo más importante es que he ganado a mi familia y grandísimos amigos.

¿Qué sabe de su futuro?

Todo lo que venga será bienvenido. Dar clases, hacer eventos, estar con la gente... La competición la miramos más con lupa, pero estamos abiertos a todo. No hay que parar de crecer nunca.