Sandra Sánchez, en el podio, con su oro europeo
Sandra Sánchez, en el podio, con su oro europeo - EFE
Polideportivo

El kárate español madura en oro

Sandra Sánchez, Damián Quintero y Laura Palacio confirman su superioridad en el tatami con vistas a Tokio 2020

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Con 32 años, Laura Palacio ha conquistado su primer oro europeo, en kumite, tras vencer a la campeona del mundo, Eleni Chatziliadou. Con 34, Damián Quintero ha revalidado su título continental y ya son seis individuales. Con 37, Sandra Sánchez solo ha subido a lo más alto del podio en los cinco Europeos en los que ha participado. El kárate español consolida su excepcional estado de forma física y mental para llegar a los Juegos de Tokio 2020 en plena madurez, factor clave para un deporte que aúna fuerza física y mental.

Sánchez, a quien tildaban de «demasiado mayor» cuando empezó a despuntar, ha hecho de la concentración una virtud inagotable. De carcajada perenne en la boca, se transforma cuando entra en el tatami, puro nervio contenido hasta que estalla en unos movimientos armónicos, medidos, artísticos, que le otorgaron el quinto oro consecutivo ayer en Guadalajara, en una final sin discusión contra la italiana Viviana Bottaro.

Ya en el podio, volvió a ser la deportista alegre, que desconecta haciendo galletas, que conserva la infancia en unas bolas de la serie «Bola de Dragón» que le recuerdan a su hermano, por quien empezó todo. Disfruta al máximo del momento que vive después de años de negativas y obstáculos, y en los que casi se creyó que de verdad no valía para esto. Para no valer, acumula varios años de supremacía en el planeta kárate: campeona del mundo el año pasado, número 1 del ranking y rival allá donde va. No sueña con ellos, todavía, pero se ilusiona con atrapar una medalla en Tokio 2020.

Centenario Quintero

También tiene esa intención el «centenario» Damián Quintero, campeón de Europa por sexta vez individual, tras una excelente actuación ayer ante el turco Ali Soguoglu. Medalla número 100 para el malagueño, contenido y metódico, fiel a sus manías y sus rituales, el modo en que entra en esa especie de trance que explota sobre el tatami. Abandonó un buen puesto como ingeniero aeronáutico porque había una meta, al alcance de su pasión, que requería de todo su compromiso. Parece ralentizar el tiempo durante sus katas, pero la meta olímpica puede ser tan efímera que se ha convertido en un ahora o nunca. No piensa en los récords que va consiguiendo, pero han sido tres últimas finales con tres platas y Quintero no está dispuesto a conformarse con eso en Japón.

Las bazas españolas se multiplican en la modalidad de kumite -combate- después de que Laura Palacio atrapara su primer oro, en categoría +68, tras dos bronces -en 2014 y 2018-. Policía nacional, se trasladó a Tenerife en 2014 para exprimir su carrera deportiva bajo las órdenes de Javier Orán. Pero regresó a Madrid a finales del año pasado para estar junto a su madre, a quien le habían detectado un cáncer. Para ella fue el primer abrazo tras proclamarse campeona. Una alegría tras semanas de dificultades. Y otra para el karate español, que sigue creciendo en oro.