El foco de atención de la 148 edición del Open Británico es Rory McIlroy
El foco de atención de la 148 edición del Open Británico es Rory McIlroy - REUTERS
GOLF

Irlanda del Norte, volcada con el Open Británico

Rory McIlroy, gran favorito para ganar una segunda Jarra de Clarete ante su público

Enviado especial a Portrush (Irlanda del Norte)Actualizado:

En las 147 ediciones del Abierto Británico de golf, sólamente en una el torneo había cruzado el mar de Irlanda. Fue en 1951, en una visita al renombrado links de Royal Portrush, pero el hecho se quedó en una mera anécdota. El difícil acceso a la parte septentrional del Irlanda del Norte y el auge que adquirieron las pruebas en Inglaterra y Escocia a partir de los años sesenta, cuando a la estela de Arnold Palmer los estadounidenses comenzaron a jugarlo en tropel, hizo que se fuera enfriando el entusiasmo por repetir la experiencia. Por si fuera poco, se creó una rotación cerrada de campos en la que era casi imposible introducir ninguna variación.

Los duros años setenta, con el conflicto político del IRA en auge, tampoco fueron proclives para esta aventura deportiva. Pero cuando en 2006 se abrió la mano a que regresase Royal Liverpool al calendario cuarenta años después, se encendió una lucecita en la esperanza de los aficionados del Úlster. Si Hoylake lo había logrado, por qué no lo iba a hacer Portrush, especialmente cuando tenía jugadores locales en pleno crecimiento. Efectivamente, se estaba viviendo una edad dorada del golf norirlandés, que en las siguientes temporadas llegaría a acumular tres majors al mismo tiempo, de la mano de Darren Clarke, Graeme McDowell y Rory McIlroy.

De manera que con el respaldo de los triunfos deportivos y sin interferencias políticas (con lo del Brexit actual nadie contaba), el Royal & Ancient (organizador del Open) decidió recompensar a sus vecinos con una nueva edición del campeonato más deseado del mundo. Para ello debieron comprometerse a realizar una serie de mejoras en el campo para adaptarlo a los tiempos modernos. Solo el montaje de carpas y servicios para el público y los medios de comunicación ha obligado a ocupar parte del segundo campo del club; además, han tenido que rediseñar los dos últimos hoyos para poder dar cabida a todas las gradas que se instalan a su alrededor.

Una vez solucionados los aspectos logísticos del campo, quedaban los del público. Estaba claro que los aficionados iban a responder en masa y así ha sido. Desde hace un año no hay plazas hoteleras en la zona y se han isntalado numerosos campamentos de bungalows y casas prefabricadas para alojar a los visitantes. Tampoco faltan los campings improvisados en fincas de labor ni, por supuesto, las casas particulares que han hecho su agosto alquilando sus domicilios para esta semana. «Con los 20.000 euros que han recibido hay gente que ya se ha pagado la hipoteca», comentaba un vecino de Portstewart, el pueblo colindante. Otra opción es alojarse en Belfast, a una hora de camino, y utilizar los trenes y autobuses contínuos que han habilitado para la ocasión.

Rory McIlroy, el gran favorito

El irlandés, ya sea del norte o del sur, es deportivo por naturaleza y, por ende, amante del golf. De ahí que conozca perfectamente a todas las estrellas y que las anime con un punto más de intensidad que ingleses y escoceses. Sobre todo a sus ídolos locales. El favorito en las apuestas no es otro que Rory McIlroy, que acapara todo el protagonismo y que desearía ganar su segundo British ante sus paisanos. «Es una mezca de deseo, emoción y reponsabilidad -declaró el cuatro veces ganador de grandes- porque me vienen muchas cosas a la memoria y me encantaría ponerme a llorar delante de todos el domingo si lo consigo». Su predecesor en el hito fue Clarke, que ganó en Sandwich en 2011 y que tiene su Jarra expuesta en las vitrinas de Portrush, la vista de todos los socios. Tendrá el honor de dar el golpe inaugural del torneo mañana, a las 6:35 de la mañana.

Pero habrá otros dos personajes locales que también contarán con gran protagonismo. Ambos crecieron jugando en este campo, le dieron mil vueltas como jugadores y como caddies, y han conseguido triunfar en el mundo del golf de diferentes maneras. McDowell ganó el Open de Estados Unidos en 2010, ha sido una pieza clave en los triunfos europeos de la Ryder Cup y ahora está recuperando su mejor forma en el PGA Tour. Al igual que Rory, está abrumado por lo que está sintiendo estos días. «No sé cómo expresarlo, nunca había visto tanta gente en las jornadas de entrenamiento. La gente está como loca con el torneo», reconoció. Unas sensaciones similares a las que está sintiendo Ricky Elliott, que fue un amateur local muy prometedor pero que tras estudiar en la universidad de Toledo en Ohio decidió seguir su carrera como caddy. Y así, después de acompañar a buenos jugadores como Marteen Lafeeber o Ben Curtis apostó por ayudar al desconocido Brooks Koepka en 2013. Junto al actual número uno mundial ha ganado cuatro grandes y espera ayudarle a obtener un quinto. «Es mi trabajo y para mí sería un sueño ganar el Open en mi casa, la culminación de mi carrera», comentó esperanzado, aunque eso supondría quitarle el honor a sus compatriotas. En cualquier caso, un norirlandés saldría con éxito de este British histórico.