Asesinato

El grupo de golfistas que encontró los palos de Celia Barquín: «Era algo muy raro y no podía ser bueno»

La campeona de Europa fue atacada en un campo de golf de Iowa. El cadáver apareció en un estanque con cortes en el torso, la cara y el cuello

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

El azar se puede presentar en el campo de golf, con un golpe de viento que reconduce una bola desviada para que aterrice en pleno «green». También puede aparecer de forma trágica y llevarte a una muerte violenta e inexplicable. Celia Barquín, una gran promesa del golf español, tenía que haber jugado por detrás de un grupo de golfistas veteranos en la mañana del lunes en Coldwater, un campo cercano a la Universidad Estatal de Iowa, donde era una de las estrellas deportivas. Barquín coincidió con Harley Thornton y tres amigos, que se habían juntado para pegar unos palos en una buena mañana de final de verano en Ames, una localidad sin sobresaltos, en la América profunda, animada solo por el ajetreo de estudiantes universitarios. «Una chica muy simpática vino con su carrito y todos estuvimos de acuerdo de que ella fuera por delante», aseguró Thornton a la cadena CBS. «Sabíamos que era mucho más rápida que un puñado de viejos».

Barquín avanzó sola, en un entrenamiento habitual para una chica de 22 años, que lo había ganado todo en las exigentes competiciones universitarias de Estados Unidos y que estaba en el umbral del profesionalismo. Es imposible saber si esperar el cansino ritmo de los golfistas con los que compartía el campo le hubiera salvado la vida.

Cuando Thornton y sus amigos llegaron al hoyo nueve, les sorprendió ver sus palos y su teléfono tirados en medio de la calle. Sin rastro de la chica rubia y sonriente que les había saludado poco antes. Después vieron su gorra y varios tees repartidos por el suelo. «Era algo muy raro y que no podía ser bueno», explicó. Eran cerca de las 10.20 de la mañana y llamaron a la Policía, que acudió de inmediato al lugar.

Poco más de media hora después, encontraron el cuerpo de Barquín en el estanque del campo de golf, cerca de la calle del hoyo nueve, como explicó después el responsable de la Policía de Ames, Geoff Huff, en una rueda de prensa. La joven deportista llevaba puñaladas en la parte superior del torso, en la cabeza y en el cuello, heridas por las que había fallecido.

«Es estremecedor que algo así ocurra en plena luz del día en un sitio tan seguro como Ames», lamentó Huff. El sospechoso del homicidio es Collin Daniel Richards, también de 22 años. Un perro de policía siguió su rastro hasta una zona boscosa pegada al campo de golf y muy cercana al estanque donde presuntamente tiró el cuerpo de Barquín. Richards, sin trabajo ni dedicación conocida, se había instalado allí en tiendas de campaña con otra persona.

Cuchillo y restos de sangre

Según aseguraron los investigadores del caso a Ap, el sospechoso trató de huir. Se encontraron dos pares de pantalones cortos y un cuchillo con restos de sangre que Richards dio a otras dos personas después del homicidio. Esas dos personas llevaban en coche a Richards fuera de Ames, pero él les pidió que les dejara cerca de su vivienda improvisada para recoger su tienda de campaña. Allí es donde fue detenido por la policía. Richards llevaba marcas en la cara y una herida en la mano izquierda, que trató de ocultar a los agentes. Barquín trató de luchar por su vida y enfrentarse al atacante. Las heridas de Richards «muestran que hubo una pelea», dijo Huff. La Policía no pudo confirmar, sin embargo, que el sospechoso violara o tratara de agredir sexualmente a su víctima.

Barquín, nacida en Puente San Miguel (Cantabria), estaba en el último semestre de ingeniería civil en la Universidad Estatal de Iowa, un título que exige un esfuerzo académico por el que muchos no pueden compaginarlo con la práctica deportiva. Sin embargo, ella, con entrenamientos diarios de cinco horas, se había convertido en una de las mejores golfistas de la historia del centro universitario, y este mismo año se había impuesto en el torneo Big 12 de la NCAA, entre otros muchos logros. En 2017 fue «atleta del año» en su universidad y logró clasificarse para el US Open Women’s y ahora, ya fuera de su etapa universitaria, estaba preparando su salto al circuito profesional. Soñaba con participar en la primera edición del Máster de Augusta femenino y seguir los pasos de sus ídolos, Severiano Ballesteros y Sergio García, donde ellos se colgaron la chaqueta verde.

«Estamos todos destrozados», aseguró la entrenadora del equipo de golf de la Universidad Estatal de Arizona, Christie Martens. «Era una bella persona, muy querida por sus compañeros y amigos y una formidable representante de nuestra universidad». La rectora del centro, Wendy Wintersteen, calificó de «trágica y sin sentido» la pérdida de «una joven talentosa y una deportista aclamada». «Tenía una sonrisa contagiosa, una personalidad desbordante y todo aquel que tuvo la suerte de conocerla estaba bendecido», añadió el director de deportes de la universidad, Jamie Pollard.

La universidad le rendirá honores este sábado en el partido de fútbol americano de su equipo, el gran acontecimiento semanal dentro del campus. El equipo de golf ha cancelado su participación en el torneo East & West Match Play que iba a disputar en Ann Arbor, en Michigan.

Avisados por el 112

Por su parte, la familia de la joven cántabra -que fue avisada después de que el 112 recibiera una llamada de la Policía de Iowa- aseguró estar en contacto permanente con las autoridades españolas en Washington y con los investigadores, y ayer se encontraba a la espera de lo que determinase la autopsia para poder proceder a la repatriación del cuerpo. «Ahora mismo estamos bastante destrozados toda la familia, intentando asimilar un poco lo sucedido, y pedimos un poco de intimidad para sobrellevar estos días que están siendo bastante duros», manifestó su hermano Andrés Barquín.