La gimnasia, a por su última pirueta

Quién se podría imaginar hace unos años que un gimnasta español, Gervasio Deferr, fuese el que más medallas de oro olímpicas tuviese en la expedición española a unos Juegos. Y es que, como reconoció

MANUEL FRÍAS. MADRID
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Quién se podría imaginar hace unos años que un gimnasta español, Gervasio Deferr, fuese el que más medallas de oro olímpicas tuviese en la expedición española a unos Juegos. Y es que, como reconoció el presidente de la Federación Española, Antonio Esteban, «nunca la gimnasia española había vivido momentos tan dulces y en los que tuteamos a países que, hace bien poco, parecería increíble que superáramos. Ahora llega el reto de afrontar el lanzamiento de una forma definitiva porque a la Federación Española hemos notado que se la respeta internacionalmente. Debemos ser ambiciosos para conseguir apoyo y acercar la gimnasia a la sociedad española», añadió.

En total, serán quince los gimnastas españoles presentes en Pekín lamentando que el equipo femenino, presente desde los Juegos de Los Angeles 84, no se haya clasificado y sólo envíe a dos representantes.

Artística masculina. Es un equipo ambicioso, llamado a depararnos las mayores alegrías en Pekín. En el pasado Mundial de Stuttgart, clasificatorio para estos Juegos, España fue sexta, ganando por primera vez a equipos como Rusia o Rumanía. «Lo más importante es que el equipo se ha clasificado consecutivamente para los Juegos de Sidney, Atenas y Pekín, y lo que en un primer momento era excepcional se ha convertido en normal», apunta el seleccionador nacional, Álvaro Montesinos.

Las pretensiones son que el equipo sea finalista (ocho primeros). A nivel individual las opciones pasan por Rafa Martínez (campeón de Europa y quinto en Atenas) en el concurso general y que se pueda meter en alguna final individual; Gervasio Deferr, en suelo (ha sido subcampeón del mundo) y salto (dos veces campeón olímpico); Isaac Botella, que ha sido finalista en dos mundiales en suelo y salto, y Manuel Carballo, campeón de Europa en paralelas.

«Lo bueno para nosotros es que no sólo tenemos dos o tres bazas, ni seis gimnastas claros para que vayan a Pekín, sino que hay, además, tres o cuatro detrás que están pegando fuerte», señala Montesinos.

Artística femenina. Deparó la sorpresa negativa en el Mundial clasificatorio. Antes de ir a Stuttgart se lesionaron Thais Escolar y Tania Giner, y en la competición en Alemania cayó Patricia Moreno. «Es muy difícil competir al mismo nivel sin tres puntales», señala el seleccionador Jesús Carballo.

España tiene dos plazas individuales. Una la tiene adjudicada Lenika de Simone, quien tras los Juegos de Pekín dejará la gimnasia porque tiene una beca para estudiar Medicina en Estados Unidos. La segunda plaza está abierta para el resto de integrantes del equipo nacional.

La opción española es la de Lenika, quien hace dos años fue medalla en barra en el Europeo. Intentará estar en la final de las 24 mejores y luego la final individual de barra.Pero sin la «protección» del equipo viajan muy desamparadas.

Rítmica. Pekín será un referente para Almudena Cid, quien opta a ser finalista en sus cuartos Juegos consecutivos, un reto complicado para un deporte que parece tener una fecha de caducidad próxima.

El rendimiento del conjunto siempre es una incógnita. «No nos hemos marcado ningún objetivo. La idea es hacerlo lo mejor posible. Nuestra referencia más próxima es la quinta plaza del último Mundial», apunta la seleccionadora Ana Baranova, quien añade que «después del Mundial planificamos los nuevos ejercicios del conjunto pensando ya en los Juegos Olímpicos. Decidimos cambiar la música y aumentar un poco más la dificultad de los ejercicios para dar un nuevo paso adelante».