Galatasaray-Real Madrid, hora de pasar la factura deportiva

MADRID. José Manuel Cuéllar
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El azar tiene estas cosas. Después de la Supercopa, un cierto halo de amargura quedó en el interior de los jugadores madridistas. Un campeón turco quitando un título internacional al gran campeón. Pues bien, el destino ha tenido a bien que los blancos tengan ocasión de desquitarse y cada uno de los jugadores de Del Bosque hacían gala de tener una memoria de elefante al respecto.

Pero una cosa es que el campeón europeo espere al turco con sangre en la mirada y el cuchillo entre los dientes, y otra que el Galatasaray sea una perita en dulce. Aunque casi todos los jugadores blancos (también Florentino Pérez quería a los turcos) preferían a los de Lucescu, igualmente eran consciente de los problemas que va a poner un conjunto que en su casa serán temibles.

Además, futbolísticamente, el Galatasaray ya ha hecho valer sus armas. Por ejemplo, Jardel es un delantero que siempre ha marcado ante el Madrid. De Hagi poco hay que decir, su valía es contrastada y, además, dispondrá de tiempo para presentarse a la eliminatoria descansado después de los seis partidos de suspensión con que le ha sancionado la Federación Turca por agredir a un árbitro. Incluso, el rumano amenazó con no jugar los cuartos de la Liga de Campeones si se le mantenía la sanción. Otra cosa es que cumpla la amenaza después de saber que el rival es su querido Real Madrid, un escaparate que un jugador como el rumano no se va a querer perder.

Y detrás de ellos, futbolistas que mantienen al grupo como Popescu, eje de la defensa, o Taffarel, que se encuentra en gran momento. Por delante de ellos y por detrás de Hagi, una barrera de zapadores que presionan, roban y destrozan todo lo que pueden del medio campo rival con una presión descomunal que entorpece en gran medida la fluidez del juego contrario.

TEMOR AL PÚBLICO

A pesar de todo, del apoyo incondicional de un público que ya ha igualado al británico en cuanto a conflictividad, el problema turco se haya en el bolsillo pues tiene tan grandes problemas económicos que, casi cada mes, tiene que solventar amenazas de plante de los jugadores por continuos impagos.

En el Madrid hubo satisfacción generalizada por lo que les deparó el sorteo. El mismo Valdano señaló que «han demostrado que son capaces de ganarnos, aunque el campeón es siempre el favorito. En este caso, es inevitable remitirnos al partido de la Supercopa. Creo que el Real Madrid se ha ido consolidando a medida que avanzaba la temporada y es otro equipo, pero es algo que tendremos que demostrar en esta contraprueba. En pretemporada nos ganaron pero el partido fue muy equilibrado». Entre los jugadores hubo casi unanimidad al señalar que el Galatasaray era el rival más accesible, todos menos Munitis, que prefería a un equipo inglés.

Así, Roberto Carlos incidió en que «nosotros somos un equipo mucho más fuerte que a principio de temporada, cuando nos enfrentamos a ellos. Era el rival más accesible, pero allí son muy fuertes y tendremos que aguantar. Es una buena oportunidad para desquitarnos de lo de la Supercopa».

Helguera matizaba que «ellos no tienen individualidades si exceptuamos a Jardel, que lo mete todo, son más bien un colectivo». Geremi incidía en lo de la revancha al señalar que «ahora podremos devolverles la moneda y, además, volveré a Estambul. Es un equipo al que respetamos mucho aunque sus aficionados se vuelven locos a veces».

Uno de los más contentos era McManaman porque «así evitamos a los ingleses, no tendré que hablar con los periódicos de allí ni tendré problemas de entradas, estupendo...». Por último, Míchel Salgado comentó que «la clave estará allí, en el primer partido. En Estambul tendremos que sufrir».