Ricardinho, en un partido reciente ante el Jaén
Ricardinho, en un partido reciente ante el Jaén - Movistar Inter FS

Fútbol SalaRicardinho y el peculiar desafío de la botella de Coca-Cola

El luso saca hoy a la venta su libro 'Ricardinho: la magia acontece donde hay dedicación', en el que repasa su trayectoria y desvela algunos de los aspectos más desconocidos de su vida, como su «peligrosa» adicción al café

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Ricardo Filipe da Silva Braga es hoy por hoy la cara más reconocible del fútbol sala en todo el mundo. Más conocido como Ricardinho, es una auténtica estrella en Youtube y en los últimos años, desde que juega con la camiseta del Movistar Inter, ha logrado que su deporte se haya colado en los espacios de deportes de los principales informativos españoles y en los programas radiofónicos más escuchados. Todo un hito en un país en el que el fútbol apenas deja espacio en cuanto a noticias al resto de deportes.

El portugués, seis veces nombrado mejor jugador del mundo, saca a la venta hoy en España 'Ricardinho: la magia acontece donde hay dedicación', un libro en el que repasa sus inicios como jugador de fútbol sala, su carrera deportiva, y desvela aspectos poco conocidos tanto de su vida como de su preparación para triunfar y mantenerse en lo más alto de su deporte durante tantos años.

El portugués se revela extremadamente cuidadoso con la alimentación, el ejercicio físico y el descanso. En las primeras páginas del libro comparte con los lectores cómo cuida su cuerpo y su mente: «Sé que me conozco mejor que nadie. Sé escuchar a mi cuerpo, a mi organismo. Eso me permite saber exactamente lo que necesito y no estar sometido a reglas rígidas que hay que cumplir hasta el extremo o caer en excesos»

Hasta seis cafés al día

«Confieso que, como todo el mundo, tengo mis fallos. El café es mi talón de Aquiles», apunta sin embargo en una de las revelaciones más curiosas del libro.

«Normalmente antes de los partidos me tomo dos cafés solos pero de manera que no me dejen una mala sensación en el estómago. El café puede perjudicar al sistema digestivo (...) Respecto al café me cuesta conciliar los gustos personales y las exigencias de un deportista. Sin embargo, tomo demasiados cafés. Y sé que, si me paso, podría tener problemas físicos por ello. Sin embargo, por la mañana, incluso los días en que no como demasiado, el café es casi obligatorio para mí. Es una necesidad. En relidad podría decir que «soy adicto» al café. Llego a tomarme cinco o seis al día. ¡Lo necesito!», explica.

Aunque como curiosidad, tampoco se queda atrás su peculiar relación con la Coca-Cola, que desvela el carácter del luso: «A veces siento la necesidad de tomarme un vaso. Hace tiempo estuve enganchado y sé que es muy dañina para mí. Siempre me pongo a prueba (es una constante en mi vida, con todo y para todo). Siempre he luchado para vencer los vicios. Me reto constantemente. Forma parte de mi filosofía de vida. Por eso, muchas veces compraba una Coca-Cola y la ponía en la nevera. Siempre que la abría veía la botella, pero nada: ni siquiera tomaba un sorbo. Se quedaba allí hasta estropearse. Un día mi asistenta llegó a preguntarme: '¿Tiene una botella de Coca-Cola y no la prueba?'. A lo que le respondí: 'La tengo para saber que puedo vivir con ella, pero sin tocarla'. Superé la necesidad y ya no la echo de menos».

Junto a su trabajo diario para estar en óptimo estado para jugar en la élite del fútbol sala, Ricardinho dedica también un buen número de páginas a desgranar el fútbol sala. Posiciones, sistemas, jugadas... el luso aprovecha su experiencia para explicar, de forma didáctica, los aspectos básicos de este deporte que se disputa en una pista de 40x20 metros.

Ricardinho posa en ABC
Ricardinho posa en ABC - ARCHIVO

Del fútbol al fútbol sala

Ricardinho repasa todos los pasos de su carrera profesional como jugador de fútbol sala, en la que ha ganado algunos de los trofeos más prestigiosos del mundo, que sin embargo no han impedido que mantenga «la misma humildad e idéntico orgullo por ser portugués». Pero antes se detiene en sus primeros pasos en este deporte y en cómo llegó a él después de no pudir cumplir su deseo de ser futbolista.

El luso era un niño con mucha energía, centrada siempre que podía en darle patadas a una pelota. «Íbamos todos los días a una cancha. Hasta en el día del bautizo de mi primo, fui allí y reventé los zapatos del todo. Mi madre casi me mata», relata. «Y llegaba a las clases sudado como un pollo».

Tras pasar por varios clubes de fútbol, acabó interesándose en el fútbol sala gracias a sus amigos. El Gramidense fue su primer club, en el que entró después de que la entrenadora le retase a contestar a la pregunta de cuántos lados tiene una pelota. Su atrevida respuesta, «el lado de dentro y el lado de fuera», le valió un puesto en el equipo pese a su edad y su corta estatura respecto a los otros chicos.

Ricardo empezó a jugar al futsal con unas 'Rainha', una marca brasileña, «unas zapatillas viejas que me habían dado, pues no tenía dinero para comprarme unas». Un detalle muy curioso y que contrasta con el hecho de que hoy en día Nike le proporcione pares hechos a su medida: «Su equipo está siempre a mi disposición para hacer los ajustes necesarios. Las zapatillas me duran una media de diez partidos».

El luso relata cómo cuando comenzó a destacar le fichó el Benfica, sus posteriores pasos por Japón y Rusia, y finalmente su llegada a España para jugar para un devaluado Movistar Inter y conseguir reverdecer sus laureles.

Ricardinho, en Japón
Ricardinho, en Japón

Además de los pormenores de su desembarco en Lisboa, entre estas páginas destaca cómo se gestó su fichaje por el Nagoya Oceans japonés, que mejoró enormemente su salario como jugador de fútbol sala: «Respondimos por correo electrónico mi pareja y yo. Propusimos varias cosas, algunas hasta caer en la exageración: coche, viajes, internet, cocina equipada... Todo lo que se nos ocurrió. Creíamos que no iban a aceptar, pero la conversación no duró ni cinco minutos, enseguida nos llegó un correo en el que nos decían que aceptaban. Nos quedamos con cara de tontos».

«No me arrepiento de nada. Fue una aventura fantástica. La única contrariedad fueron los terremotos y la distancia con Portugal», asegura sobre aquella etapa.

Un portugués admirado en toda España

De su llegada a España y al Movistar Inter, Ricardinho explica que «tuve que venir a la mejor liga del mundo, la LNFS, y enfrentarme a los que supuestamente son también los mejores del mundo para disipar las dudas». Entre ellas la del entrenador del equipo madrileño, Jésús Velasco, que «no las tenía todas consigo».

Enseguida demostró que podía ser un factor diferencial también en la Liga Nacional de Fútbol Sala y que a su habilidad con la pelota podía sumarle un gran trabajo en equipo. Y poco a poco fue asumiendo el liderazgo en el vestuario interista.

«Se valora mucho mi opinión siempre que tengo algo que decir. Y los compañeros y el equipo técnico suelen atenderme. Me gusta hablar, comentar o corregir cosas en ciertos momentos. A menudo asumo el papel de portavoz. No rehúyo la condición de líder», explica.

Ricardinho, en la última UEFA Futsal Cup
Ricardinho, en la última UEFA Futsal Cup - LNFS

De su etapa en España y en el Inter, Ricardinho se queda con algo que va más allá de los trofeos conquistados. «Mucho más importante que ganar un título fue ganarme el respeto de los entrenadores rivales, de los adversarios, de mi entrenador, de mis compañeros. Un portugués al que se recibe con una fiesta en todos los pabellones de España, al que se aplaude y tiene que pararse a saludar, a hacerse fotos o a firmar autógrafos durante una o dos horas. Eso sí que es un gran trofeo para mí», confiesa.

Aprender de otros

En el libro Ricardinho también explica algunas de sus jugadas más famosas, esas que se hicieron virales gracias a las redes sociales, como el «Cabrito» que le inspiró el brasileño Adriano Mide cuando jugaba en el Miramar, el increíble regate que aprendió del 'freestyler' Issy Hitman y con el que asombró a Serbia y al Mundo, o el decisivo tanto en la final de la LNFS tras un descomunal 'caño' al brasileño del Barça Ferrao.

«Desde muy temprano intenté captar lo mejor de todos aquellos a los que observo y analizo: el mejor defensor, el mejor en disparar de volea, el mejor driblando. Y no solo estoy atento al fútbol sala. Veo de todo un poco. Muchas veces son vídeos de Youtube, de partidos de baloncesto o de hockey los que me inspiran», explica sobre sus extraordinarias habilidades, que le han llevado a oir en más de una ocasión que es el jugador más rápido «en pasar información de la cabeza a los pies».