Camacho quiere que sus hombres acaben ante Francia con el vía crucis que está atravesando la selección. Miguel Berrocal

Francia, último tren para recuperar prestigio

VALENCIA. Enrique Ortego
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No, no puede ser un partido cualquiera. Es imposible. España, aunque esté inmersa en un ataque agudo de identidad, juega contra la mejor selección del momento. No hay nadie ahora en el universo futbolístico como Francia. Avala a los vecinos su título mundial, su título europeo y su especial forma de entender el fútbol a nivel de equipos nacionales. Es el momento de que Camacho y sus hombres recuperen el tiempo perdido. Se reenganchen a la vida futbolística con un triunfo que les permita mantenerse cerca de la elite. Es el último tren para recuperar el prestigio perdido.

Aunque a nadie le quepa la menor duda de que puede ser más provechoso para el futuro jugar contra Inglaterra, Holanda, Alemania, Argentina... y perder, que golear a Liechtenstein, San Marino, Chipre y demás cenicientas, la realidad es que esas derrotas han hecho daño. La selección ya salió muy tocada del europeo, donde perdió sus papeles de identificación, y desde entonces da tumbos. En la mirada de los jugadores españoles hay un brillo especial. Son conscientes de que sus males nacieron precisamente en una tarde de Brujas —ciudad y arpías figuras con escoba—. Aquella derrota de la Eurocopa, aquel gol de Zidane de falta directa, aquel penalti fallado por Raúl... Son demasiadas espinas que los españoles, la mayoría presentes en aquel partido, se quieren arrancar hoy aunque sea un amistoso que no tenga valor cuantitativo.

UNA CUENTA PENDIENTE

Pero sí tiene un valor mental. Si España gana hoy y además despliega un buen fútbol como mínimo recuperará la sonrisa, la confianza, la esperanza, y saldará una cuenta pendiente con los galos, pues desde hace veinte años no se les gana un partido. Camacho no especulará con sus hombres. Saldrán los considerados titulares. Los que él cree hoy por hoy los mejores del país. En relación al partido del sábado, dos variaciones: Sergi por Romero y Morientes por Javi Moreno. Munitis se ha recuperado y será titular en la banda izquierda. De los teóricos titulares sólo falta Luis Enrique, que ya es bastante. Por cierto, Vicente tendrá sus minutos y Camacho confía en su sutil zurda para desequilibrar el partido si no se ha conseguido hasta entonces.

Los franceses, por su parte, se ven obligados a retocar el equipo por la ausencia de varios titulares lesionados. A saber: Barthez, Thuram, Leboeuf, Djorkaeff... Además de este cuarteto no están entre los elegidos para el partido de esta noche otros cuatro hombres que fueron campeones en la Eurocopa: Lama, Blanc, Deschamps... y el incomprendido Anelka. Por el contrario, Lemerre ha incorporado seis jugadores que no estuvieron entonces: el portero Letizi, los defensas Sagnol, Silvestre y Zebina y los centrocampistas, Makelele y Lamouchi.

Por lo visto ayer en el entrenamiento, Lemerre puede alinear ante España un equipo experto y con un toque de contención. Como ya hiciera en la Eurocopa en tres partidos, puede sacrificar un hombre de vocación ofensiva por un tercer medio centro. Letizi se perfila como el sustituto de Barthez, aunque el segundo portero es Rame.

LEMERRE, CON TRES PIVOTES

Atrás, Candela debe jugar de latral derecho en la posición de Thuram. Silvestre se perfila como el compañero de Desailly. El tándem Desailly-Leboeuf, la pareja de centrales del Chelsea, llevaba cuatro partidos jugando y Francia no había recibido ningún gol. Los otros dos componentes de la zaga sí son titulares: Desailly, que hoy cumple ochenta partidos internacionales y el «vigilado» Lizarazu.

Por delante, por lo que se pudo ver ayer en el entrenamiento en Mestalla, pueden jugar Makelele-Vieira-Petit. Tres pivotes para dar más libertad de acción a los tres jugadores más adelantados del equipo, Zidane, Dugarrry y Henry. En la segunda parte —ojo con los franceses entonces— será el momento de los Pires, Wiltord, Trezeguet... Recuerden: ellos tres fueron los que dieron la vuelta a la final de la Eurocopa cuando Italia ya cantaba victoria.