Faramir, de principio a fin

J. A. | MADRID
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El hipódromo de La Zarzuela despidió la temporada de Primavera con el Gran Premio de Madrid, una de las tres carreras grandes del ciclo. Se notaba en el ambiente que abarrotaba las gradas. La Zarzuela no es Ascot, pero ayer se dejó ver algún llamativo tocado porque hay que acudir «guapo» al Gran Premio. Una pulcritud histórica que choca con el estado de las instalaciones, con más socavones que en toda la ciudad.

En el fin de fiesta los aficionados esperaban con inquietud la largada de los 2.500 metros, con los mejores ejemplares. En las apuestas «Faramir» era el favorito y se pagaba a 1,70. «Newango», el único producto nacional de la partida, apuntaba alto. Bajó el juez la bandera y se abrieron los cajones. Un paso por meta antes de la recta definitiva. Faramir tomó los palos y todos detrás en fila india.

Una decisión arriesgada. Ir primero, marcar el paso, dar la cara, tragarse el viento, gastar energía mientras los rivales se guardan para el final. Pero el negro «Faramir» sólo sabe correr así.

Hizo una carrera selectiva con su tranco alargado. Un ritmo infernal al que sólo supo responder «Entre Copas» hasta que llegó la recta final. Horcajada sacó la fusta para exigir al caballo. Y éste respondió. Se tragó el último arreón de «Entre Copas» y aguantó el empuje final de «Newango», que había entrado en la recta final demasiado atrás.

«Faramir» pasó por el espejo el primero para acentuar el reinado de la Cuadra Miranda en esta carrera de la mano del preparador Mauri Delcher. El año pasado levantó el trofeo con «Bannaby» y en 2006 con «Baldoria». Un merecido triunfo con parafernalia final pues, como es habitual, el escuadrón de caballería de la Guardia Civil escoltó al ganador hasta el «paddock» mientras era agasajado por el público.