Morientes se mostró ayer recuperado y será titular casi con seguridad. Miguel Berrocal

«¿Espíritu de Manchester? Lo inventó la Prensa, pero le llamaremos por teléfono»

MÚNICH. Enrique Ortego, enviado especial
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Habíamos hablado tanto en los medios del «espíritu de Manchester» como el ejemplo a seguir para remontar la elimiantoria contra el Bayern y clasificarse para la final, nos habían seguido tanto la corriente los propios profesionales con el dichoso «espíritu de Old Trafford», donde el Madrid realmente comenzó a ganar la octava, que tenía pensado enfocar esta crónica de viaje por la similitud que tiene este partido con aquel y la esperanza de que, como entonces, saliera el mejor Madrid en los momentos más complicados.

Con el primer jugador que hablé, Iván Campo, titular en Manchester, alimenté mi esperanza. El central sí hablaba del «espíritu de Manchester» y reconocía que ese día «vi a la gente en el vestuario más motivada, más nerviosa, más excitada... Teníamos que ganar o ganar. Y este equipo, cuando se ve en la calle, reacciona, lucha, le echa lo que le tiene que echar, ¿me entiende? No sé las razones, pero rinde más cuando se encuentra entre la espada y la pared. En Manchester hablamos mucho en el vestuario. Sabíamos que no podíamos perder, que teníamos mucho que ganar porque todos nos daban por eliminados después del empate de la ida. A los 60 minutos llevábamos tres goles y si hubiéramos necesitado más los hubiéramos marcado. Todos sabíamos lo que teníamos que hacer y se hizo. Sí, este partido me recuerda mucho a aquel. Cuando ganamos, en el vestuario, nos mirábamos y nos dábamos cuenta de que habíamos hecho algo grande. Se ganó por compañerismo, por la unión del vestuario».

«NO PASÓ NADA ESPECIAL»

Roberto Carlos fue mi segundo interlocutor y ya me fue chafando la idea. «No recuerdo que hiciéramos nada especial antes del partido. Lo único que sabíamos es que teníamos que ganar, como ahora, y salimos a ello. Ojalá ahora nos tuviéramos que enfrentar otra vez al Manchester.Ese equipo nos va mejor, ataca y ataca. El Bayern no. El Bayern se cierra y no deja jugar. Por eso creo que vamos a ganar, porque somos mejores técnicamente. Lo que tenemos que tener es motivación, ambición, jugar sabiendo que somos mejores y que tenemos que demostrarlo. Pero no uno, ni dos, todo el equipo tiene que estar convencido de ello y entonces ganaremos. El Bayern del año pasado por lo menos salía, era más vulnerable, éste no arriesga... Si queremos hablar del “espíritu de Manchester” se habla, pero simplemente porque se hicieron las cosas como se tenían que hacer, por nada más. Allí no pasó nada especial ni antes, ni en el vestuario, ni después...».

Pero cuando el «espíritu» se me desvaneció totalmente fue cuando afronté el asunto con dos de los capitanes: Hierro y Raúl. El delantero, siempre franco, no estaba para espíritus. «Bastante tengo yo con la contractura... Es muy arriba, quiero jugar. Si hubiera dolor no es problema porque lo aguantaba, el problema es que no pueda correr ni golpear el balón. ¿Lo de Manchester? Ojalá jugáramos mañana otra vez contra el Manchester. Que me den a mí siempre a los ingleses y nunca a los alemanes. Aquel día no se hizo nada especial. Ni conjuros, ni reuniones ni nada de nada. Lo del espíritu es una cosa de la Prensa que suena bien, pero yo he visto ese partido y antes de hacer nosotros los goles nos pueden hacer tres. Pasamos veinte minutos malos, pero es de los días en que te sale todo... Cuando hubo espíritu fue en París y en Amsterdam...».

«EL ESPÍRITU NO MARCA GOLES»

Fernando Hierro, a su lado, sonríe. Se sienten cómplices de la idea. «Algún día hablaremos de lo de París y lo de Amsterdam, pero lo de Manchester es un invento de la Prensa. ¿Qué es eso de los espíritus? ¿Qué quiere, que llamemos a Beckham a ver si los encuentra? Si quiere llamamos por teléfono al espirítu ese del que tanto se habla. Yo no jugué ese partido, pero estuve en el banquillo y lo pasamos mal, aunque parece que ganamos con facilidad. Lo que tenemos delante es un partido importante que podemos ganar si jugamos como sabemos y acertamos con las ocasiones, pero si ganamos lo haremos por nosotros, no porque un espíritu nos marque los goles».

Raúl recuerda que la situación, aunque parecida a la de entonces, tiene sus matices. «Entonces nadie daba un duro por nosotros y eso que en el Bernabéu empatamos. Yo era el primero que lo sentía. Se decía que el Manchester era el mejor equipo de Europa y que nos iba a barrer. Después resulta que jugamos bien y ganamos. Pero ahora es al revés, perdimos en casa y todos piensan que podemos ganar porque se cree que somos mejor equipo que el Bayern y porque también se tiene más confianza en nosotros que entonces».

Ya lo ven, en dos conversaciones y veinte minutos el famoso espíritu de Manchester hecho añicos, pero miren por donde en estas horas previas creo que se está formando el «espíritu del Olímpico», porque no hay jugador con el que hables que no te diga que van a estar en Milán. Bueno, pero que no sea de vacaciones...