España regresa al punto de partida

VALENCIA. Julián Ávila
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Hace dos años, el 27 de marzo de 1999, España, de la mano del actual seleccionador, goleó a Austria por un contundente 9-0 en el estadio de Mestalla. Era el cuarto partido de la era Camacho, segundo de carácter oficial. Aquella noche completa de fútbol de los internacionales españoles fue celebrada por los medios de comunicación nacionales e internacionales, por un estadio lleno y por más de un millar de espectadores que se agolparon en la puerta de vestuarios para agradecer a los futbolistas su plasticidad. Una película con hombres y nombres que hizo albergar a la afición española esperanzas de futuro para conquistar algún título importante.

Hoy, dos años después, el combinado de José Antonio Camacho regresa al punto de partida de aquel soñado viaje a lo más alto con el objetivo de reconquistar la identidad que se ha difuminado en un periplo de veinticinco encuentros en los que la selección española se ha estrellado contralos equipos de renombre mientras que solventaba con holgura sus compromisos ante rivales de menor caché. Y lo hace, nada más y nada menos, ante el campeón del Mundo y de Europa, la selección de Francia.

En bruto, los números cosechados por el equipo español son aceptables, aunque de un análisis minucioso sale malparado. En la franja de 25 partidos, el balance se cierra con 16 ganados, cinco perdidos y cuatro empatados. En la lista de selecciones damnificadas aparecen nombres de respetable nivel (Croacia, Polonia, Yugoslavia), de segunda fila (Eslovenia, Bosnia, Austria, Israel) y las cenicientas de Europa (San Marino, Chipre, Lu- xemburgo, Liechtenstein). El único rival de máxima categoría al que ha ganado es Italia (2-0), en un amistoso en Barcelona. En la nómina de empates, salvo en el caso de Brasil (0-0), apenas si varía la valía de los contrarios: Croacia (0-0), Suecia (1-1) e Israel (1-1).

Las grandes deficiencias de España se ponen de manifiesto frente a las selecciones de primer orden. En la mayoría de los encuentros los de Camacho fueron superados con claridad, aunque siempre jugaron con notable predisposición ofensiva: Noruega (1-0), Francia (2-1) (enfrentamientos pertenecentes a la Eurocopa, en la los galos enviaron a España a casa en cuartos), Argentina (0-2), Alemania (4-1), Holanda (1-2) e Inglaterra (3-0).

Otro de los detalles negativos de esta sangría es que algunos jugadores, como es el caso de Guardiola, han reconocido que el equipo no goza de identidad propia y que hoy no están en condiciones de afirmar que son superiores a este tipo de rivales. Camacho, por su parte, ha deslizado en su discurso habitual un mensaje que apunta la posibilidad de haber cometido un error al planificar partidos frente a rivales de tanta entidad. Piensa que los resultados pueden haber dañado la imagen del equipo, pero insiste en el modelo de los enfrentamientos con los mejores. Mañana, el desenlace ante Francia puede suponer un punto de inflexión.