El dopaje, lacra de la que no se han librado las grandes figuras

J. C. CARABIAS/M. FRÍAS
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MADRID. De Ben Johnson, a Diego Armando Maradona. Las grandes figuras del deporte mundial no se han podido librar de las consecuencias del dopaje, lacra que ha afectado a todos los sectores. Este es un ejemplo de los casos más sonados en los últimos años.

Ben Johnson (Seúl 1988). Fue el primer caso de un famoso «cazado» en un control antidopaje. Sucedió en los Juegos de Seúl después de haber protagonizado una carrera histórica ante Carl Lewis, revancha del Mundial de Roma 87, donde incluso se superó el récord del mundo. Dio positivo por stanozolol. Se le retiraron todos los títulos y récords y fue castigado por cuatro años. Regresó tras este tiempo, volvió a dar positivo y se le sancionó a perpetuidad.

Maradona (1990 y 1994). Jugando en el Nápoles dio positivo por cocaína en abril de 1990. Una vez cumplida su sanción de 15 meses volvió a jugar hasta el 30 de junio de 1994, en el que dio positivo por efedrina cuando jugaba con Argentina el Mundial de Estados Unidos de 1994. Esto significó su retirada del fútbol.

Javier Sotomayor (1999 y 2001). El saltador cubano dio positivo en julio de 1999 en los Juegos Panamericanos de Winnipeg por cocaína, aunque la presión ejercida por la delegación cubana hizo que no fuese sancionado, aunque no compitió en el Mundial de Sevilla. El pasado mes de julio se le detectó nandrolona en una competición en Santa Cruz de Tenerife, aunque sin saberse el resultado ni la sanción decidió retirarse.

Andreea Raducan (Sidney 2000). La gimnasta rumana, «reina» de los Juegos de Sidney después de ganar el concurso individual y por equipos y de meterse al público en el bolsillo por su simpatía, dio positivo por efedrina. Se le retiró el título individual.

Caso Festina (Tour 1998). El Tour de Francia de 1998 arrancó bajo espasmos en Dublín. La policía francesa detuvo en la frontera con Bélgica a un coche del equipo Festina con 400 ampollas de eritropoyetina (EPO) y hormonas de crecimiento. Siete días después, el conjunto galo fue expulsado de la carrera, sus nueve ciclistas conducidos a los calabozos de Lyon, y su director, Bruno Roussel, encarcelado. Se les acusó de dopaje sistemático y de haber creado una caja negra paralela para sufragar la compra de sustancias prohibidas. Pocos días después, todos los corredores del TVM holandés fueron llevados a un hospital para analizar su sangre y someterles a un examen capilar. Al día siguiente, el TVM se fugó del Tour al entrar en Suiza. Richard Virenque fue la cabeza de turco de ese Tour. Fue el único que no admitió el dopaje, hasta que claudicó ante el juzgado de Lille. Fue suspendido por un año.

Pantani (Giro 1999). Marco Pantani era el líder intratable del Giro de Italia cuando una visita del «vampiro» en Madonna de Campligio, a un día del final, le señaló como sospechoso de haber consumido EPO. Fue expulsado de la carrera por su elevada tasa de hematocrito (52 por ciento). Desde entonces, el escalador italiano se ha convertido en un espectro que pulula por el deporte. Tuvo un momento de lucidez en el Tour 2000 (ganó dos etapas), pero el resto de sus comparecencias se han saldado con fracasos o abandonos.