Fin al ciclo de Rafa Martínez

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MANUEL FRÍAS

PEKÍN. La final individual de ayer será la última en la que el gimnasta Rafa Martínez intervenga en un concurso completo. Al menos, esas son sus intenciones: «Tengo muy claro que a partir de ahora ya no voy a hacer más los seis aparatos. Me dedicaré a tres, cuatro como máximo si el entrenador me pide que haga paralelas para ayudar al equipo. Estoy pensando en dedicarme únicamente al suelo, caballo con arcos y barra fija. No voy a hacer más ni salto, ni anillas», aseveró Rafa Martínez después de haber acabado en décima posición la final del concurso individual.

Es la condición que el gimnasta de Móstoles pone para llegar hasta los Juegos de Londres en 2012, en los que piensa estar y, como ha hecho Gervasio Deferr, cumplir los tres ciclos olímpicos a los que puede llegar como máximo un gimnasta.

Martínez se justifica diciendo que «ya tengo 25 años y vienen los jóvenes pegando fuerte por detrás. Así que hagan ellos los seis aparatos, yo ya estoy un poco cansado».

Este anuncio y el que hará Gervasio Deferr de dejar ya el deporte tras disputar el domingo la final de suelo pone fin a un ciclo de la gimnasia masculina española, que se tendrá que replantear su nueva estructura ante los próximos Juegos Olímpicos en Londres, para los que habrá que echar mano de la cantera.

A la espera de lo que pueda hacer Deferr el domingo en la final de suelo, en la que es uno de los favoritos a alguna de las tres medallas, y de Isaac Botella en la de salto del lunes, la gimnasia masculina no ha cumplido hasta ahora los objetivos que se había marcado, que eran los de entrar en la final por equipos, algo que no ha hecho nunca, y de que Rafa Martínez hubiese sido, cuando menos, diploma olímpico, lo que se pretendía después de haber quedado quinto en Atenas hace cuatro años.

«Podía haber sido plata»

De la final de ayer, Rafa Martínez no acabó nada contento. «Otra oportunidad perdida», dijo nada más abandonar la pista. En líneas generales hizo un buen concurso, sin que le molestase para nada la lesión que padece en el hombro y que hacía peligrar su participación en las anillas. Pero falló en el ejercicio de salto y esto le privó de las décimas necesarias para haber estado más arriba.

«De no haber sido por el fallo que he tenido en el salto podía haber sido hasta medalla de plata. He perdido la carrera, he ido a saltar y he sacado las dos piernas fuera. Cuatro décimas de penalización, y ya está. Si en vez de sacar 15,5 puntos hubiese sacado 15,9, hubiese sido medalla de plata», matiza.

No es del todo correcta la cuenta porque el tercer clasificado, el francés Benoit Caranobe, le aventajó al final en 425 milésimas, pero por lo menos sí que hubiese podido optar a la cuarta posición, lo que ya hubiese significado una mejora respecto a los Juegos anteriores.

«He hecho todos los ejercicios bien menos el de salto, que es el que me ha matado».

«Es una oportunidad perdida, otra más. Igual que en Atenas. Porque en Grecia podía haber sido medalla, incluso hasta oro, y aquí podía haber sido segundo. Pero esto lo pienso yo y lo pensarán también los que han quedado sexto, séptimo u octavo».

Además, el madrileño volvió a quejarse de la actuación de los jueces, que no le ha beneficiado durante toda la competición. «Luego he intentado recuperar, pero era difícil remontar puestos porque los jueces siempre se dejan llevar por la puntuación con la que llegas a cada aparato».