Atletismo

Caster Semenya se crece en su desafío

Defiende su identidad y solo irá al Mundial de Doha si corre los 800 metros

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«La IAAF no me drogará ni me impedirá ser quien soy». Caster Semenya, dos veces campeona olímpica de 800 metros y quizá la atleta más controvertida e irresistible de la historia, prosigue su contienda legal y retórica frente a la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), la autoridad que ha desafiado su género y le exige que se medique para suprimir sus niveles naturales de testosterona. Semenya ganó los 800 metros en la reunión de Stanford (1 minuto, 55.70 segundos) gracias al veredicto cautelar de un tribunal federal suizo, que no la prohíbe competir en el arco de pruebas de los 400 metros a la milla como quiere la IAAF.

«Si no corro los 800 metros, no iré a los Mundiales de Doha», expuso Semenya, quien lejos de arredrarse ante la postura de la IAAF, decide tomar la iniciativa. La Federación Internacional impone que la sudafricana de 28 años debe tomar medicamentos para disminuir su tasa de testosterona. Semenya tiene un diagnóstico de DSD (diferencia de desarrollo sexual), hormonas, genes y órganos reproductores que pueden tener características femeninas y masculinas. La testosterona aumenta la masa muscular, la fuerza y la hemoglobina. La IAAF cree que Semenya posee ventaja respecto a sus rivales.

La victoria de la mediofondista en Stanford fue una muestra de desafío que tal vez solo reforzó ambos lados del debate en curso: los que piensan que debería ser admitida en todas las reuniones internacionales, incluido el próximo Mundial en Qatar (del 28 septiembre al 6 de octubre) y los Juegos Olímpicos de Tokio (24 de julio al 9 de agosto en 2020) y los que insisten en que tome drogas supresoras durante seis meses antes de la competición.

«Estoy en una batalla legal. Pierdes un día, ganas al siguiente. Yno me rindo», dice Semenya, quien ha vivido un vía crucis desde 2009 cuando ganó su primer oro mundialista en 2009 con 18 años y su rival, la rusa Mariya Savinova, advirtió al mundo que había corrido contra un hombre. «Solo mírala», resumió. Savinova fue la misma que perdió su oro olímpico en 800 metros en los Juegos de Londres 2012 por dopaje.

«Soy una atleta con talento. Puedo jugar al fútbol, al baloncesto, puedo correr 100 o 200 metros. Puedo hacer lo que quiera». Semenya ha pasado al ataque.