Ajedrez

Caruana tortura con negras a Carlsen antes de firmar tablas

Sexta partida del Mundial de ajedrez, que llega a su ecuador con empate a tres puntos después de seis tablas

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El aspirante estadounidense Fabiano Caruana torturó con negras durante 80 jugadas y seis horas y media al campeón noruego Magnus Carlsen y omitió una línea ganadora antes de firmar el armisticio en la sexta partida del Mundial de ajedrez, que llega a su ecuador con empate a tres puntos después de seis tablas.

El campeón vivió su momento más angustioso, hasta ahora, en el duelo por el título, pero exhibió una asombrosa capacidad de cálculo para evitar la derrota en un final muy peligroso.

Carlsen, por primera vez con blancas, abrió con 1.e4 y Caruana opuso la Petrov, su defensa favorita: 1...e5, 2. Cf3 Cf6, 3. Cxe5 d6.

La cuarta partida, la segunda con el campeón moviendo las blancas, habían sido la más corta. El campeón eligió entonces la apertura inglesa (1.c4) y Caruana, que replicó con 1...e5 (entrando en una Siciliana con los colores invertidos) no tuvo el menor problema para llegar al empate. En la segunda, también con negras, el estadounidense incluso había estado mejor, antes de las tablas.

Pero el encuentro llegaba este sábado a una fase decisiva, con dos partidas seguidas en las que Carlsen jugaba con blancas, de acuerdo con el reglamento. Con la iniciativa de su parte, tenía una doble oportunidad de doblegar la tenaz resistencia del candidato.

Los dos jugaron muy rápido la apertura pese a que Carlsen había jugado la inusual 4.Cd3. Después de ocho jugadas las damas habían desaparecido y los cuatro caballos comenzaron a danzar en el centro del tablero en un juego de sutilezas tácticas muy diferente a las maniobras posicionales de juegos anteriores.

La entrada resuelta en la defensa favorita de Caruana constituía un claro desafío del campeón, que huyó de propuestas agresivas para intentar aprovechar sus dotes estratégicas en el medio juego y en el final, las fases en las que se siente superior.

Pero el desarrollo de la partida demostró que el desafío no había sido una buena idea. Caruana mantuvo la solidez de su posición, con una estructura simétrica de peones y sin debilidades. Carlsen, demasiado pasivo y con sus piezas peor emplazadas, se vio obligado, poco a poco, a adoptar una actitud defensiva, sufriendo cada vez más y pensando ya en las tablas como mal menor.

El aspirante, lanzado al ataque, creó un peón central pasado y el campeón optó por entrar en un final delicado, sacrificando una pieza por tres peones.

Pero Carlsen, pese a no lucir el carácter letal de sus mejores días, sí había calculado largo y profundo y al menos se defendió con maestría. Caruana bregó para convertir en victoria su ventaja de caballo por peón, pero sus esfuerzos resultaron inútiles.

Este sábado los dos Grandes Maestros tendrán jornada de descanso, y el domingo afrontarán la segunda mitad del "match", pactado a doce partidas, con el campeón otra vez al mando de las blancas.

El propio Carlsen confiesa públicamente que no está en su mejor momento. Este jueves, después del quinto empate consecutivo, le preguntaron por su ídolo en el ajedrez y confesó: "Yo mismo, tal y como jugaba hace tres o cuatro años".