Carola Salvatella
Carola Salvatella - Stefan Deems
Polideportivo

Carola Salvatella, una divulgadora científica con stick

La jugadora, bronce mundial y diploma olímpico, compagina el hockey con la escritura de cuentos y talleres para acercar la ciencia a los niños

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Para algunas personas, un bronce mundial y un diploma olímpico no es suficiente legado para aportar a la sociedad. Por ejemplo, para Carola Salvatella, jugadora del Club Egara y de la selección española de hockey. Además de sus triunfos en la pista, quiere no solo desmitificar que la ciencia sea aburrida sino subrayar su importancia para hacer una sociedad más igualitaria y más concienciada con lo que ocurre a su alrededor. Sobre todo, desde la infancia.

Por eso, Salvatella exprime hasta las últimas gotas las 24 horas de su día y organiza su vida en tres facetas: su trabajo en la empresa FunBrain, dedicada a la divulgación científica, sus entrenamientos con la selección española y en su club Egara. Tiene 24 años.

«Siendo jugadora de hockey tienes asumido que necesitas un plan B para subsistir y para cuando el deporte se acabe. Estudié Ciencias biomédicas en la Autónoma de Barcelona y después un Máster de comunicación científica. El tema de laboratorio no me tiraba mucho y la divulgación sí que me gustaba. Lo malo es que cuando empecé a hacer entrevistas en empresas, al contar cómo sería mi disponibilidad por mis horarios y mi compromiso con el deporte no me admitían», cuenta la jugadora en conversación telefónica con ABC.

Pero encontró FunBrain, la organización que difunde la ciencia con proyectos en colegios, empresas o incluso talleres en casas particulares. «Me permiten combinarlo con el deporte. Por la mañana con las charlas sobre alimentación, enfermedades, ciencia o lo que surja en los coles, al mediodía con la selección y por la tarde con el Egara», explica como si nada.

Intenta relacionar ambos mundos, lo que ha aprendido como deportista y como entrenadora de niños, con lo que también ha adquirido de práctica en hablar en público y transmitir sus conocimientos. «Me mueve que los niños desde pequeños puedan ver el mundo de la ciencia de una forma divertida, que les llame la atención. Que no piensen que es tan complicado como a veces se vende y que hay muchos perfiles diferentes que pueden adoptar para acercarse a la ciencia. Como hablamos de diferentes temas, va bien a la escuela porque no en todas pueden desarrollar todos los aspectos que tocamos. Es un recurso más que tienen para poder hablar un día sobre alimentación, energía, cambio climático... Todo con la misma base divertida, científica y activa».

Salvatella, durante una de sus charlas en un colegio
Salvatella, durante una de sus charlas en un colegio

De sus estudios le llamó la atención el análisis de las enfermedades. Transmite cuanto sabe para que los niños puedan hablar con normalidad de síndromes o de situaciones que a veces se les oculta por no saber explicarlo o por creer que no lo van a entender. Para evitarlo, e incluso fomentar que los menores admitan y normalicen la vida, Salvatella ha publicado ya dos libros infantiles pero con mucha carga científica. «El primero fue sobre el Alzhéimer y ahora acaba de salir “Jan y Mariola investigan el síndrome de Down”. Quiero que entiendan que no es una enfermedad, sino una capacidad diferente. Por eso incluyo qué ocurre con los cromosomas. De una forma sencilla, pero rigurosa. Hay muchos cuentos sobre cómo tratar a un hermano o un familiar con Síndrome de Down, pero de una forma social. Yo quería indagar y transmitir por qué hay personas con este síndrome. Y, bueno, los dibujos los ha hecho mi hermana Cristina, porque yo de escribir sí, pero dibujar...».

«Hay mucho desconocimiento y ciertos obstáculos para acercar a la gente a la ciencia. No es tan extraña ni ajena como la gente se piensa», continúa. También su labor como divulgadora prosigue en casa, con un blog personal ( biomed4all) donde intenta hablar de temas que puedan interesar a toda la población. «Hago posts de dos o tres minutos y cuando se lo mando a mis compañeros de equipo por WhatsApp sí que me dicen que lo han escuchado. A veces es difícil llegar a la gente, pero si se lo pones fácil, para que se consuma de forma cómoda, funciona».

Aunque no se dé cuenta, también divulga valores y conocimiento cuando agarra el stick. Admite que tanto el deporte como la ciencia son campos complicados, pero le van los retos. El siguiente, aunque paso a paso, llegar a los Juegos de Tokio 2020: «Este verano es importante. Tenemos la World League con la que podemos conseguir una plaza. En agosto el Europeo, y en octubre otra fase de clasificación. Me encantó la experiencia de Río 2016 y me gustaría mucho estar en Tokio. Pero cada vez somos más chicas y la competencia está siendo muy buena para que todo el mundo se exija más».

Quiere seguir dando pasos grandes con la selección, ampliar la vitrina de trofeos. En los tiempos muertos de las concentraciones o los viajes seguirá impulsando la ciencia.