Natación sincronizada

Ona Carbonell: «Todos miran a España porque está volviendo a la magia»

La nadadora explora su faceta literaria con una colección de libros para niños mientras prepara a conciencia el Mundial de China

Laura Marta
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Pide agua antes de la conversación con ABC porque está resfriada, pero eso no le impide mostrar su sonrisa más completa ni cumplir su agenda de entrenamientos. Ona Carbonell (Barcelona, 1990) es natación artística, pero también una mujer de casi 29 años con miles de inquietudes más allá de la piscina. Pasa apenas unas horas de la mañana en Madrid para mostrar una faceta nueva: la de contadora de cuentos. Su primer lanzamiento, claro, Elena Sirena (Alfaguara). Por la tarde, de vuelta a la piscina.

¿De dónde viene la idea de los cuentos y el tiempo?

En el campus que hago convivo con las niñas y los niños todo el día: comemos, hacemos guerras de almohadas, y ves la emoción cuando les cuentas las historias de lo que te pasa. Te preguntan: «¿Tú también tienes nervios?», y te sorprendes de lo importante que es para ellos decirles que sí. Quería escribir algo que refleje la importancia del deporte, de los valores que he aprendido y también que tuviera que ver conmigo y con mis sueños. Ojalá yo hubiera sido una sirena y hubiera tenido este libro cuando era pequeña. Ahí vino la inspiración y Penguin me lo puso todo superfácil. Pero no paro de entrenarme tampoco, así que con muy poco tiempo para mí.

¿Faltan esos valores?

Para empezar falta leer, sobre todo en estas edades. Tienen que entender que es bueno ganar, pero es bueno perder. Que para lo uno tiene que pasar lo otro. Que es bueno sonreír y también llorar. Sobre todo esforzarse y dedicar tiempo. Que no todo es «pim pam» y lo consigo. Y este libro es una manera natural de expresar estos valores porque hay mucha magia y fantasía.

¿Qué es más difícil: una apnea larga o escribir un libro?

Ahora mismo escribir un libro. Sin duda. La apnea la llevo haciendo toda mi vida y escribir es difícil. Ya tenía mi autobiografía, pero aquí he podido añadir algo de magia y eso es muy guay. Siempre de una forma didáctica.

¿Qué le queda de aquella niña que quería ser sirena?

Todo. Sigo soñando cada día, despertándome con la misma ilusión. Elena tiene mucho de Ona.

Televisión, libros, diseño. ¿Necesita este tipo de motivación en el ciclo olímpico? ¿Se hace largo?

Antes, cuando no tenía pareja, ni hipotecas ni que hacer lavadoras, estuve muchos años centrada solo en la excelencia en el deporte. Pero te haces mayor y entiendes que para la Ona deportista es importante salir de la burbuja del agua: aprender de otras personas, de otras facetas. Salir de mi zona de confort y aprender de ello. Me ayuda a crecer emocional e intelectualmente.

¿En qué se nota mayor?

¡Uf, en muchas cosas porque mis compañeras son muy jóvenes! Pero no todo es para mal. Creo que soy mayor para bien en la manera de afrontar los retos y saber relativizar. En las competiciones tengo un bagaje que noto que me ayuda a superar ciertos momentos. Si me sale un mal entrenamiento no me voy a la cama llorando como en otras épocas.

¿Ve cerca los Juegos de Tokio?

Sí, pero más cerca está el Mundial de Corea. Estoy haciendo muchísimas competiciones y salidas. Centrándome en cada una a tope.

¿Le gusta más esta faceta de líder del equipo de natación artística?

Lo he ido asimilando. Empecé siendo reserva del equipo, luego hice equipo, el dúo, el solo… son etapas. Sí, puedo decir que lidero un equipo, un equipo maravilloso, el mejor en el que he estado desde hace años. Un staff técnico muy bueno, con Mayu Fujiki. Afronto dar el máximo de mí y también ofrecer todo mi bagaje. Ona es Ona gracias a la «sincro». Me lo ha dado todo. Por eso este proyecto del libro es una forma de devolver algo: fomentar la natación artística para que haya más niñas y niños que quieran dedicarse a este o cualquier deporte.

¿En algún momento tras la plata de Londres pensó que lo mejor hubiera sido cerrar ahí la etapa?

En muchos momentos de mi carrera lo he pensado. Antes de Londres. Después de Londres. Muchas veces me he planteado: «¿Será el momento de finalizar? ¿Es suficiente? ¿Tengo más que dar?» Creo que es inevitable. No es fácil pasar por estos momentos. Pero luego la balanza compensa y, por el momento, pesa más el deporte.

¿Por qué es tan difícil encontrarle una pareja a Ona Carbonell?

Son muchos factores. Uno son los rivales, que no los puedes controlar. Hay etapas en las que las rivales no son tan fuertes. Dos, un tema generacional: tuvimos la suerte de ser dos y tres generaciones seguidas muy buenas. Un dúo es como un solo: dos personas con un nivel muy alto y similar. No es fácil encontrar esa sinergia. Por cosas de la vida, yo he seguido, pero muchas lo han tenido que dejar. El otro día una compañera rusa me decía: «¿Cuántas parejas llevas?». Creo que soy la que más de la historia. Con Andrea Fuentes tuvimos aquella unión porque estuvimos cuatro años codo con codo. Decíamos que nos parecíamos hasta físicamente, como los perros y sus dueños, de tanto tiempo que pasamos juntas. Es lo que nos falta, pero los buenos se quejan y los mejores se adaptan. Estoy muy contenta con mis parejas.

¿Sigue teniendo relación con ellas?

Sí, Andrea es seleccionadora de Estados Unidos y tenemos mucho contacto. Me está ayudando. Y con Gemma Mengual también. Es gracioso porque la mayoría siguen en el mundo, como colaboradoras o entrenadoras.

¿Qué se puede esperar de España?

Que dará una gran imagen. España está de subida después de unos años difíciles. Ahora todo el mundo está mirándonos porque estamos volviendo a la magia. Para Tokio, el objetivo no son las medallas, sino volver a crear esas ganas de ver la coreografía de España, crear de nuevo ese miedo a las rivales.

¿Tokio sería un final?

Sé que cada vez está más cerca, pero intento no ponerme este límite porque muchas veces lo he pensado y luego la artística vuelve a tirar. Intento vivir el momento.