Del Bosque no quiere confianzas. Ignacio Gil

A Del Bosque le gusta ser líder y hacer cábalas sin contar con nadie

MADRID. E. Ortego
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Vicente del Bosque mira de reojo la clasificación. Su experiencia y, sobre todo, su forma de ser no le permiten sacar pecho. Sabe que en muchos casos te lo parten.

— No me gusta todo lo que se está hablando del liderato. En el fútbol es mejor estar calladito, escondidito y hablar lo menos posible para no meter la pata. No quiero hablar demasiado bien de mi equipo, de cómo lo estamos haciendo, que a lo peor en tres meses estamos abajo y quedamos todos en ridículo.

— ¿Verdad que somos exagerados los periodistas?

— Sí, en lo bueno y en lo malo...

— Se habla de un Madrid de cine, del nuevo «dream team»...

— Sí y creo que hay unos datos objetivos para pensar que estamos en el buen camino: ocho partidos consecutivos ganando, un equilibrio en el juego, una regularidad...

— Esa era la asignatura pendiente de su equipo, la regularidad.

— De mi equipo y de todos los equipos. Mire Inglaterra, sólo el Manchester parece un equipo seguro. En Italia no hay nadie regular y si no que se lo pregunten al Roma, que no pudo con el colista... No hemos jugado ningún partido completo al máximo nivel, pero pocos juegan bien los noventa minutos.

— ¿Y en qué ha cambiado su equipo en las últimas semanas?

— ¿Cambiar, cambiar...? Ahora tenemos seguridad en nosotros mismos. Hemos encontrado un equilibrio. Por ejemplo, no hicimos un buen primer tiempo, pero tuvimos un buen tono defensivo. En ataque casi nunca hemos tenido problemas, la verdad es que cada vez que atacamos damos la sensación de peligro.

— El equilibrio se ha ganado en el medio campo ¿verdad?

— Sí, se están esmerando todos en la labor defensiva. Posiblemente porque jugadores como Raúl y Figo dan ejemplo cuando hay que recuperar o perseguir a un contrario. Lo peor que le puede pasar a un equipo es que se divida en dos mitades y eso ahora nos pasa menos.

—Helguera y Makelele tienen la culpa...

— Un equipo juega como juega su centro del campo. Makelele es un jugador completo, un buen complemento para cualquier compañero. No es muy estético, pero sí eficaz y los contrarios notan su presencia. Es un tipo muy centrado, que está siempre pendiente del equipo... Iván es completísimo, construye, destruye, llega al gol... Pero no son los dos únicos que pueden jugar en esa posición.

— El «otro» secreto de este liderato es que ha encontrado un equipo tipo y hay trece jugadores fijos.

— Creo que tenemos más de trecejugadores fijos. Además de los once que jugaron de titulares el domingo están McManaman, Guti, Munitis... Si hiciera falta están Celades, Solari... Lo importante es que tenemos un modelo de juego.

— El Bernabéu está entregado...

— Sí, y eso lo notan los jugadores. La afición se ha dado cuenta de que con la plantilla que tenemos siempre va a divertirse. Es muy difícil que no se vea un detalle de Hierro, de Figo, de Raúl, de Roberto Carlos... y el día que todos se ponen de acuerdo pues pasa lo que ocurrió en la segunda parte contra el Oviedo.

— ¿Y a usted personalmente le gusta ser líder a estas alturas?

— Sí, siempre me gustó ir de líder. Se depende de uno mismo y a la hora de echar las cuentas de la lechera, sólo se piensa en uno, no en los demás. No es lo mismo decir si ganamos en Valencia somos campeones, que decir que si ganamos en Valencia y pierde el Barcelona...

— O sea, que usted también piensa que si el Madrid gana en Valencia será campeón...

— No, a los que hay que ganar es al Valladolid y al Zaragoza, si no les ganas ¿para qué te vale ganar en Valencia? Son tres puntos igual y soy de los que piensan que los títulos se ganan ante esos equipos y no contra el Barcelona o el Valencia.