El seleccionador argentino de fútbol, Alfio Basile. /AFP
El seleccionador argentino de fútbol, Alfio Basile. /AFP

Basile presenta la dimisión como seleccionador argentino

EFE |
BUENOS AIRESActualizado:

El seleccionador argentino de fútbol, Alfio Basile, presentó esta noche la dimisión a su cargo ante el secretario de selecciones de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Luis Segura, tras la derrota del miércoles contra Chile por 1-0 en la décima jornada del torneo clasificatorio sudamericano del Mundial de Sudáfrica 2010. El candidato a suceder a Basile en el cargo es Sergio Batista, entrenador de la selección sub'23 que acaba de ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Los colaboradores del seleccionador no compartían la decisión de éste, adoptada horas después de terminado el encuentro en Santiago de Chile, en el que el equipo fue superado en todo momento por el que dirige su compatriota Marcelo Bielsa. El técnico se sintió "abatido en el banquillo al ver que su equipo no ofrecía respuestas, ni individuales ni colectivas, frente al dominio chileno".

Horas antes de que se confirmara la determinación de Basile, y ante una oleada de rumores al respecto difundidos por los medios de comunicación, la AFA había desmentido la renuncia a través de su portavoz de prensa Ernesto Cherquis Bialo.

El seleccionador argentino ha terminado abatido por la apatía y la falta de respuestas de los jugadores en circunstancias adversas y agobiado por las críticas. "No sabíamos a qué jugábamos", ha afrimado Lionel Messi al aterrizar en Barcelona. En el ciclo que comenzó hace 25 meses, tras el Mundial de Alemania 2006 y el rechazo de José Pekerman a la oferta de renovar su contrato, el equipo de Basile disputó 28 partidos, de los que ganó 14, igualó ocho y perdió seis. Marcó 45 goles y encajó 25.

Y si la disputa por las cuatro plazas directas y una repesca para Sudáfrica hubiera terminado, el equipo estaría clasificado en el tercer puesto, detrás de Paraguay y Brasil. Las estadísticas, los números, no condenan a Basile pero, para una selección argentina plagada de estrellas de alta cotización en Europa, cuatro empates y una derrota en los seis partidos oficiales disputados en 2008 son un contrapeso gigantesco.