Los obstáculos de Aintree fueron, como siempre, la atracción del Grand National MIGUEL BERROCAL

Barrichello logra la «pole» en su circuito, como Senna en 1994«Monty´s Pass» gana la edición de los irlandeses

PEDRO FERMÍN FLORESJOSÉ CARLOS CARABIAS
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Explosión de alegría de Barrichello al llegar a boxes después de conseguir la «pole» en un circuito que conoce a la perfección y en el que nunca había sido el más rápido en los entrenamientos. Con su gesta, salvaba los muebles para Ferrari. Además, conseguía una posición en la parrilla de salida que se les resistía a los pilotos brasileños en el Gran Premio propio desde 1994, año en el que su gran ídolo (Ayrton Senna) hacía lo mismo a los mandos de un Williams Renault.

Barrichello rodó de forma espectacular en una pista muy diferente a la del día anterior, ya que el clima seco y caluroso de Sao Paulo hizo que Interlagos tuviera un asfalto adecuado para la emoción del nuevo formato de entrenamientos oficiales.

La segunda posición fue para Coulthard, que puso de manifiesto el buen momento de McLaren, refrendado con el cuarto lugar de Raikkonen. En el tercer puesto y en el último momento se coló el australiano Webber. Un registro «publicitario» alcanzado gracias a la nueva estrategia de combustible. Lo mismo hizo Fisichella, que alcanzó un el excelente octavo lugar.

Entre unas cosas y otras, la parrilla permite observar que el circo rodante de la Fórmula 1 ha cambiado notablemente. Llama la atención que habituales de la «pole», como el pentacampeón Schumacher o el veloz Montoya partan de la séptima y novena posición, respectivamente. Para poner fin a toda especulación, Ferrari ha decidido que el estreno del nuevo F2003 7 tendrá lugar en Imola ante sus seguidores, mientras que McLaren ha anunciado que su revolucionario MP4-18 podría debutar en el Gran Premio de España, en mayo, después de las pruebas que hará la próxima semana en Paul Ricard.

Trulli, quinto

Los Renault de Trulli y Alonso no se adaptan todo lo deseable al complicado trazado brasileño. A pesar de ello, el italiano puso la emoción durante gran parte de la sesión tras marcar un extraordinario crono que le situaba provisionalmente como líder hasta que el último grupo de pilotos le enviaban a la tercera línea de parrilla con el quinto lugar.

Alonso, que no acaba de encontrarse cómodo en Interlagos, un circuito que él mismo ha reconocido como uno de los que no le apasionan, cumplió su pronóstico de situarse entre los diez primeros y saldrá hoy desde la quinta línea, detrás de Montoya y delante de Button.

«Es un circuito complicado. Trulli y yo hemos ido todo lo rápido que podíamos con una estrategia similar de combustible. En mi caso creo que he salido con medio depósito y eso me ha perjudicado respecto a otros que claramente han salido con mucho menos y están por delante en la parrilla», comentaba Alonso tras dejar su monoplaza en el parque cerrado.

Precisamente el piloto español fue uno de los protagonistas en el intento de «plante» de los pilotos ante las condiciones adversas que presentaba Interlagos con la intensa lluvia. Todos se quejaron de que la nueva normativa de elección de neumáticos suponía un claro riesgo en el caso de que el clima cambie bruscamente. Schumacher y Coulthard presionaron para no salir a pista, pero el canadiense Villeneuve se desmarcó del problema llamando «afeminados» a sus compañeros.

ENVIADO ESPECIAL

LIVERPOOL. Cruzar la fachada rojiza del hipódromo de Aintree supone topar con un enigma indescifrable para un mente latina: el glamour inglés o lo que sea. No hay forma humana de asimilar cómo miles de personas acuden a una carrera de caballos ataviadas con un traje de los domingos que haría las delicias en cualquier fiesta de disfraces. El Grand National es la carrera del pueblo. Nada que ver con la aristocrática Ascot, la cita de los sombreros que cada año preside la reina Isabel. El Grand National es la explosión del glamour popular.

Ayer lucía un sol espectacular en esta tierra de lluvia. Un motivo más para el desfile de moda inclasificable. A saber. La señora que viste un sombrero naranja con plumas rojas, guantes verdes y zapatos amarillos. El tipo con sombrero de leopardo, chaqueta roja, pantalón verde botella, mostacho y patillas, el niño de siete u ocho años con una corbata roja y traje de marinero de primera comunión. Una bufanda de plumas fucsias al vuelo de un cuello grueso. Una peluca negra del tamaño de un trolebús. Y así, multiplicado a cada paso por los casi cien mil espectadores que ayer se juntaron en Aintree. El glamour inglés.

Si Ascot es la reunión anual de los aristócratas ingleses, Aintree es la cita de los irlandeses. Se dice en Liverpool que fluye sangre irlandesa por el cincuenta por ciento de su población. Hasta aquí llegaron los emigrantes desde Dublín, Cork y otros puntos del país en la época de hambruna, hacia el 1860. Los irlandeses aman a los caballos y ayer fue su día.

Cuarenta participantes

Los cuarenta purasangres que llenan las páginas de los periódicos británicos compiten en un fin de semana muy arraigado en este barrio de trabajadores, muy próximo al Anfield Road, el estadio del Liverpool. Es una mezcla entre el origen popular y la digestión de glamour. El viernes por la noche, la dama mejor vestida en la fiesta que se celebró en el hipódromo ganó un Jaguar valorado en 35.000 euros. Ayer, en la tribuna de césped que se parece a la Pradera de San Isidro, los escoceses disfrazados de Braveheart se cocían al sol a base de pintas de cerveza.

Corrían «Youlneverwalkalone», el favorito del público porque ese es el lema que saluda la entrada al estadio del Liverpool -«Nunca caminarás solo»-; «Iris Blue», el protegido de McManaman (centrocampista del Real Madrid), y «Ad Hoc», el preferido de Alex Fergusson (entrenador del Manchester), pero al final ganó un irlandés, «Monty´s Pass», en el nombre del fervor equino de sus antepasados.

Su dominio fue tal que le sacó quince cuerpos al segundo clasificado, «Supreme Glory». Tercero acabó «Amberleigh House» y cuarto, «Gunner Welburn». Para el ganador 900.000 euros.