Carlsen y Caruana, en la rueda de prensa previa al comienzo del Mundial
Carlsen y Caruana, en la rueda de prensa previa al comienzo del Mundial - AFP
Mundial de ajedrez

Bajo la sombra de Fischer

Magnus Carlsen y Fabiano Caruana juegan el Mundial más igualado de la última década

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El noruego Magnus Carlsen es la estrella indiscutible del ajedrez en la última década, pero no parece en su mejor forma y se enfrenta desde hoy en Londres a las partidas más críticas de su carrera. En la rueda de prensa de la víspera del Mundial, que terminará el 29 de noviembre, incluso cedió el protagonismo al aspirante, que parecía algo más relajado.

Fabiano Caruana, año y medio más joven, llega a la cita a muy pocos puntos del número uno, aunque en las apuestas está algo más retrasado, porque se enfrenta a un genio y porque su experiencia es menor. Casi contra su voluntad, representa a un país que lleva medio siglo buscando al sucesor de Bobby Fischer. La sombra del genio de Brooklyn, barrio en el que también creció Caruana, planea sobre ambos candidatos.

Caruana debe de estar harto de que le pregunten por Fischer. Ayer mismo dijo que «la comparación todavía es prematura». «Si me convierto en campeón, será un poco más oportuna. Y en términos de estilo y de vida no creo que sea muy acertada, aunque por supuesto es muy halagadora», añadió.

Carlsen sabe que de algún modo no juega contra una sola persona. Fabiano cuenta con importantes apoyos, sobre todo el del multimillonario Rex Sinquefield, artífice de su regreso a Estados Unidos después de defender durante varios años la bandera de Italia.

La amenaza de Google

No falta quien sospecha que el dinero del mecenas, que ha convertido San Luis en la capital mundial del ajedrez y ha construido una selección capaz de superar a la rusa, podría tener otros usos ocultos. En una época en la que el armamento informático de los grandes maestros es fundamental, Google posee la máquina más potente del planeta, Alphazero, un ingenio de la inteligencia artificial que deslumbró a todos en su fugaz aparición. Apenas se han filtrado una decena de partidas, algunas impresionantes. Acceder al resto supondría una ventaja quizá desequilibrante, en ese nivel.

Son tantos los factores que animan el Mundial de Ajedrez más occidental en décadas que la expectación es tremenda. En The College, edificio londinense donde se disputa el campeonato, apenas quedan algunas entradas VIP. El pase por un día cuesta 400 euros. Entretanto, la prensa mundial, algo aburrida del dominio del noruego, también ha dedicado extensos reportajes al aspirante, que ayer recibió más preguntas que el campeón, quien por otro lado admitió que en los últimos tiempos no ha jugado bien. «Creo que estoy un poco más calmado que en el Mundial contra Karjakin. La cuestión es si jugaré mejor. Recientemente no lo he hecho, pero creo que lo lograré. Quizá he estado un poco apático algunas veces. Se trata de encontrar un punto medio, supongo».

En sus encuentros anteriores, Magnus domina por 10 a 5, factor que tampoco parece determinante. Fischer nunca había ganado a Spassky antes de quebrar su resistencia en Reykiavik, en 1972. Pero si las doce partidas oficiales terminaran en empate, el campeón tendría aún más ventaja, porque en ajedrez rápido, que decidiría el título en ese caso, siempre se ha mostrado muy superior.

La historia de Fabiano es interesante y está marcada por su madre, una siciliana que se crió en una granja sin electricidad ni agua corriente. La mujer enseñó ajedrez al chico para calmar su hiperactividad. Resultó ser un remedio formidable. A los 12 años lo sacaron del colegio y lo llevaron a Europa (vivió en Madrid un tiempo) en busca de profesores y torneos. El sacrificio, contra el consejo de Kasparov, dio sus frutos.

Preguntados por sus «apoyos femeninos», Caruana citó a su madre. Carlsen fue más lacónico: «Las mujeres me odian, yo las repelo».