Peleteiro tras su salto por el bronce
Peleteiro tras su salto por el bronce - EFE

AtletismoPeleteiro consigue un bronce de ley

La triplista gallega confirma su progresión con su primer podio continental al aire libre tras un salto de 14.44

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Ana Peleteiro sonríe al fin, se abraza a sus competidoras, la griega Papahristou y la alemana Gierisch, oro y plata en el triple salto en el Europeo de Berlín, viste la bandera de España y se quita un peso de encima. Ya puede almacenar en sus vitrinas una medalla en la alta competición, al aire libre, donde se citan los mejores. Un bronce de ley cuelga de su cuello después de un solvente cncurso en el triple salto y de dos años bajo la tutela de Iván Pedroso, el célebre saltador cubano que empieza a explotar su potencial.

Después de saltar y antes incluso de respirar, Ana Peleteiro acude rauda hasta la posición de Iván Pedroso en la grada. Su primer intento en Berlín ha sido fantástico (14.42), solo trece centímetros peor que su marca personal. La leyenda cubana del salto de longitud, no quiere atletas del montón, que ocupen su tiempo en el foso como quien va al trabajo a consumir horas sin más. Quiere campeones. Peleteiro está en ese proceso y se observa en detalles que muestran su determinación. Pedroso la anima, le corrige un par de gestos, la dice que sí.

El último Europeo, hace dos años en Amsterdam, Peleteiro lo pasó en casa llorando, lamentándose por su mala suerte, su destino torcido. Con Pedroso ha encontrado otra dimensión. Confianza, sacrificio en la pista y en la mesa, la báscula cada día. Su segundo salto también tuvo cuajo, 14.33. Regularidad, constancia, valores recuperados para la gallega.

La alemana Gierisch había inaugurado la competición con dos zancadas de 14.45, tres centímetros por encima de su mejor marca. El asunto se ponía duro desde el principio, desde que la griega Papahristou se fue cerca de los 15 metros en un asalto nulo. Después ordenó la final a partir de sus increíbles piernas: 14.60, tope para el oro.

El concurso de la gallega fue notable. Dos saltos muy largos, pero nulos, la hicieron pensar en metas mayores, en apartar a la germana de ese segundo escalón con el que soñaba. La tensión de la competición la depositó en el último intento con la rumana Panturou pisándole los talones. Por ahí se adivinó su madurez. Con toda la presión, Peleteiro brincó hasta 14,44, a un centímetro de la plata de la alemana. Bronce muy solvente para ella que sirve para consolidar la confianza que buscaba.

Husillos, sin opción

Óscar Husillos compareció en la final de 400 con sus hábitos seña de identidad. Los gafas de sol, pese a ser noche cerrada en Berlín, los manguitos negros en los brazos, la barba de varios días... También tenía fe, aunque casi un minuto más tarde se demostró que no era propietario del mismo estado forma que lo proclamó campeón mundial virtual en pista en Birmingham, en aquel pisotón maldito a la línea.

Enseguida que el oro volaba a Gran Bretaña. Salió como un tiro Hudson-Smith y no paró hasta la meta con un registro que no pasará a la historia (44.78). A su espalda también planearon los hermanos belgas Borlée, cogidos de la mano en el podio, plata y bronce.

Husillos salió fuerte, como sale todas las temporadas en la pista cubierta, pero fue cediendo al calentón inicial según se consumían los metros. Su empeño fue total, entregado sin desmayo, pero el resultado lo apartó de cualquier ilusión. Su marca (45.61) es casi un segundo peor que los 44.73 de junio en el mitin de Madrid.

Un cierto bajón deparó la actuación de Husillos, como también lo produjo la clasificación de 800 metros, magnífico vivero donde España tenía a Saúl Ordóñez con récord nacional reciente (1.43:65) y visión futurista de medalla, puesto que nadie había corrido más rápido que él este año, ni siquiera el campeón mundial Pierre-Ambroise Bosse. Luchó el leonés según su costumbre guerrera, pero se quedó sin fuelle para entrar en la final por puestos (los tres primeros de cada serie) con un tiempo discreto, 1.46:82. Tuvo que pasar por la sala de espera, instaurada en el ciclismo, y esperar al tiempo de la otra semifinal. Otro español, Álvaro de Arriba le arrebató la plaza, aunque tampoco dio la sensación de estar para luchar por el podio.