Frank Muñoz en el gimnasio Allstars donde actúa de sparring con el luchador de UFC Alexander Gustafsson
Frank Muñoz en el gimnasio Allstars donde actúa de sparring con el luchador de UFC Alexander Gustafsson - ABC

Artes Marciales MixtasFrank Muñoz, el elemento secreto para neutralizar a la superestrella Jon Jones

El español se encuentra en el gimnasio Allstars, en Suecia, para actuar de sparring de Alexander Gustafsson, que se mide al luchador más precoz en ser campeón de la UFC

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Cuando un aficionado prende la televisión para disfrutar de un combate de artes marciales mixtas (MMA), probablemente no sea consciente de todo el trabajo al que ambos luchadores han tenido que hacer frente. Horas de sangre, sudor y lágrimas. Peleas contra la báscula. Y meses de entrenamiento. De mucho entrenamiento. Y en esa etapa, conocida en el mundillo de los octógonos y los cuadriláteros como «training camp», se esconden miles de factores que permiten a un luchador de nivel elite completar una actuación al máximo rendimiento. Entre esas variables, destacan los sparrings, luchadores consagrados –muchas veces en un segundo plano– que ayudan a exprimirse a los participantes en un gran evento. Y, si alguno sobresale en nuestro país, este es Frank Muñoz (Barcelona, 1983), convertido extraoficialmente como el «anti Jon Jones», el peleador más joven en alzarse con el campeonato mundial de la UFC con solo 23 años en 2011.

Los casi 15 años dedicados profesionalmente al kick boxing, incluidos cinturones en grandes campeonatos, unidos a sus 195 centímetros y 95 kilos de pura fibra, le ayudaron a llamar la atención de los grandes luchadores de MMA, que notaron un cierto parecido en el estilo de pelea de Jon Jones. La superestrella estadounidense posee un físico similar al del español, además de destacar por el «striking» o pelea de pie. «Esto de ser el "anti Jon Jones" no lo he elegido yo. Todo empezó con Daniel Cormier –actual campeón del peso semipesado y pesado– en el UFC 197, cuando estaba en California. He hecho cinco "fight camps" con Cormier, y en todo el mundillo de las MMA, y de UFC, saben que como sparring doy el callo y puedo ayudar en la parte de arriba muy bien a cualquier luchador, especialmente cuando alguien se enfrente a Jon Jones», cuenta Muñoz a ABC desde el gimnasio Allstars, en Suecia, donde actúa en esta ocasión de sparring de Alexander Gustafsson, uno de los mejores peleadores de la UFC, que se medirá a Jones el próximo 29 de diciembre en el UFC 232.

Esta batalla supondrá un nuevo monarca en el peso semipesado de la compañía estadounidense y es una revancha entre Jones y Gustafsson, pues el primer combate se lo llevó el primero. Quizá por eso el sueco haya pensado en esta ocasión en «La Pantera Negra», como se le conoce a Muñoz, como elemento secreto para derrotar a su excelso oponente. «La verdad estoy encantado, es un trabajo duro pero es lo que me gusta, es mi pasión. Preferiría ser conocido más como luchador de MMA, pero eso vendrá en el futuro. Ahora estoy especializado en esto y ya está», explica el español. «Está claro que Jon Jones solo hay uno, pero si hay alguien que se puede acercar en la parte de arriba, saben que yo puedo hacer bien de doble y darles guerra durante las semanas que dura el campamento de entrenamiento», continúa.

Las diferencias entre dos luchadores top

Frank Muñoz (d) junto a Daniel Cormier en Estados Unidos
Frank Muñoz (d) junto a Daniel Cormier en Estados Unidos

Aterrizar durante varias semanas en un gimnasio especializado en sacar a pelear a luchadores de elite es una tarea compleja. No tanto para Muñoz, que reside y entrena en Ámsterdam, concretamente en el Kops Gym, donde también se bate en duelo con Gegard Mousasi, ex UFC y actual campeón del peso medio de Bellator (la segunda mejor organización). Sin embargo, el campamento de entrenamiento tiene matices notables con respecto al que hizo al otro lado del charco junto a Cormier. «En ambos son dos o tres sesiones diarias muy duras. Sí que veo en que en el Allstars, en Suecia, dan mucha más importancia al "striking", al muay thai, está Joakim Karlsson, excampeón del arte tailandés. Noto que usan mucho los codos, rodillas y el kickboxing en general. En cambio, en AKA (gimnasio estadounidense donde entrenan Daniel Cormier o Khabib Nurmagomedov), no es ningún secreto que el "wrestling" (lucha cuerpo a cuerpo) es lo que prima en las sesiones de entrenamiento», desgrana Muñoz.

Muchos desconocen que el papel de un sparring va más allá del octógono o cuadrilátero. Se trata de mimetizarse con el peleador que le contrata. «Mi aportación durante estas semanas es ser su sombra. Desde el combate de MMA con guantes de cuatro onzas –las oficiales en competición profesional– con derribos, hasta las sesiones físicas. Básicamente ayudarle en todo lo que pueda y sudando con él como uno más. Creo que después de esto nos vamos a querer mucho... o quizá me odie», relata entre risas. Pese a la presión que supone para ambos ser un todo durante semanas, para Muñoz no está siendo un gran problema debido al buen carácter de Gustafsson. «No lo conocía. Y en las distancias cortas estoy encantado, es super educado, muy amable y cercano. Me ha abierto las puertas de su casa con un trato exquisito. Es super humilde y un gran campeón, muy similar a Daniel Cormier, campeones dentro y fuera de la jaula», describe al sueco, mientras destaca que, aunque tiene muchas, su mejor cualidad es que «es muy entrenable» y «aprende muy rápido», por eso «ha mejorado tanto en los últimos años». De hecho, para conocerle de cerca, anima a seguir sus entrenamientos en el país helvético a través del Instagram (@frankmunozfight).

La compleja transición del kick boxing a las MMA

Tras una carrera dilatada en el mundo del kick boxing, Muñoz se prepara para dar el salto definitivo a las MMA. Una transición compleja para un luchador vertical acostumbrado a realizar toda la batalla de pie. La inclusión del juego de suelo es un obstáculo al que debe adaptarse. Por ello, lleva dos años «dándole mucho ritmo» a las artes marciales mixtas, «aprendiendo» y compitiendo en todo tipo de campeonatos de jiu-jitsu brasileño y lucha cuerpo a cuerpo. «La intención es llegar a UFC, Bellator o a alguna de las promociones importantes. Estoy en el camino, solo falta debutar, ganar y dar un golpe en la mesa. A partir de ahí, los promotores confiarán en mí», comenta ambicioso. A sus 35 años cree que el tiempo «no es un problema» si pelea y le respetan las lesiones. «Estoy seguro de que puedo tener una carrera exitosa, no larga, pero sí exitosa. Además, acabo de aprobar mi máster en "Sports Management" y, si esto no funciona, pues a otra cosa, no tengo miedo a eso».

El luchador español informa a este periódico en exclusiva que su debut está pensado para principios del 2019, en alguna promotora europea de gran nivel. Teniendo en cuenta la relación que Muñoz tiene con luchadores que copan la pirámide del plantel de la UFC, no sería de extrañar que unas victorias estratégicas le auparan para terminar peleando en esta compañía. Aunque tiene claro que de ser así, será por su calidad, no por su agenda telefónica. «Mis contactos en UFC no sé si me pueden ayudar, lo que si sé es que si entro será porque me lo merezco y porque habré cosechado buenos resultados, si no ya estaría en UFC. Con mi carrera en kick boxing... Hay luchadores como Gökhan Saki que han entrado en esta organización sin tener peleas, así que podría haberlo hecho yo perfectamente. Si entro será por méritos propios, no por mis contactos». El tiempo corre. Comienza el «sprint» hacia la cima.

Alexander Gustaffson (centro) junto a Frank Muñoz (a su derecha en la imagen)
Alexander Gustaffson (centro) junto a Frank Muñoz (a su derecha en la imagen)