Alberto Contador, con el trofeo que distingue al ganador del Giro
Alberto Contador, con el trofeo que distingue al ganador del Giro - EFE
Giro de Italia

El reto superlativo de Contador

Inicia el asalto al Giro antes de pelear por el Tour en el crepúsculo de su carrera

Actualizado:

Cuando funciona la química no hacen falta muchas ecuaciones para contextualizar los sentimientos. Italia está enamorada de Alberto Contador y al mejor ciclista del mundo le fascina el Giro. El país de los Apeninos y los Dolomitas se enganchó hace tiempo al espíritu aguerrido, al empuje volcánico del español y a este le hechizó para siempre el estilo vital de la carrera, ese caos estructural que se ordena como por ensalmo. Se quieren y vuelven a juntarse. Desde hoy Alberto Contador emprende la larga marcha en el crepúsculo de su vida deportiva. Ganar el Giro y el Tour en el mismo año. Reto superlativo reservado solo para los más grandes.

Empieza por la maglia rosa, una prenda seductora que simboliza la tradición y los genes de un país. Rosa como el color del periódico centenario que organiza la ronda, «La Gazzetta dello Sport». En su primera participación, Contador desentrañó de inmediato los secretos tácticos y coyunturales del Giro. Ha corrido dos veces y dos veces ganó: en 2008, una exhibición con pocos precedentes, y en 2011, título del que fue desposeído por el positivo de clembuterol que había dado un año antes en otra carrera, el Tour de 2010.

En Italia adoraban a su campeón Marco Pantani porque conectaba con la fantasía de los aficionados. Era un escalador que atacaba y triunfaba en las cumbres, que sacaba el colmillo en cada cuesta y no ponía el ordenador de a bordo para calibrar sus datos físicos. Se imponía por sensaciones, por todo aquello que no miden los watios en su relación con los kilos. Contador pertenece a esa clase de ciclista.

Pantani e Induráin

En el ocaso de su trayectoria, el deportista madrileño se expone a una apuesta arriesgada, el tipo de desafíos que alimentan su personalidad. Ganar Giro y Tour en un año, como Pantani, el último ciclista que lo consiguió (en 1998). Como Miguel Induráin, autor de dos dobletes (1992 y 1993), y a quien Eugeni Berzin privó en 1994 de su tercer entorchado consecutivo. Solo nueve ciclistas en la historia han logrado empaquetar Giro-Tour, Giro-Vuelta o Tour-Vuelta en un mismo curso. Contador quiere ser el siguiente. Él ya es uno de los seis ciclistas que se han impuesto en las tres grandes rondas.

El Giro que se le presenta al madrileño se ajusta mucho al modelo habitual. Puertos en el primer tercio para abrir boca (el larguísimo Abetone, el Campitello Matese lindante con Nápoles, Terminio, Molella y Serra, segundas con peligro), una contrarreloj de 59 kilómetros que separa la paja del trigo y una última semana brutal, con las montañas de los Dolomitas que han identificado al Giro con la belleza (Madonna di Campiglio, donde Pantani dejó de ser quien era por un hematocrito muy alto, el Mortirolo, precursor de los terribles puertos con porcentajes severos, el Colle de Finestre, ocho de sus 17 kilómetros sobre tierra, o el infinito Sestriere).

Hay bonificaciones en cada etapa, lo que añade un plus de incertidumbre e interés para una prueba cuyos derechos compró TVE al poco tiempo de conocer que Contador sería el punto de referencia. «Desde el inicio de año estoy pensando en el Giro. Me he entrenado muy duro», dice el corredor de Pinto.

Una carrera hermosa que Italia vive como algo propio y a la que Contador llega para aportar pedigrí y caché internacional. La primera dificultad proviene de Australia. Richie Porte (el pilar del Sky) ha juntado ya nueve victorias en 2015. Gana casi todo lo que corre. Poderoso contrarrelojista y potable escalador, carece de un gran carrera en su palmarés. El italiano Fabio Aru acaba de renovar con el Astana en una demostración de confianza para quien está llamado a suceder a Vicenzo Nibali como gran fondista de Italia. Escalador total y ambicioso en su talante, Aru pierde los papeles contra el reloj. El colombiano Rigoberto Urán ha tocado dos veces a las puertas del Giro (segundo en 2013 y 2014) y parece una garantía de solvencia en esta carrera.

Salvo que el ruso Ilnur Zakarin (vencedor en Romandía) haga un Berzin, estos tres ciclistas son los adversarios de Contador en el Giro que hoy arranca desde San Remo con una contrarreloj por equipos.