Timothy Shriver, presidente de Special Olympics, posa para ABC durante la entrevista
Timothy Shriver, presidente de Special Olympics, posa para ABC durante la entrevista - ABC

«La gente a la que excluimos es la llave para eliminar la intolerancia»

Timothy Shriver es el presidente de Special Olympics, organización que ayuda a integrar a personas con discapacidad intelectual a través del deporte

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Ofrece una mano firme, serena y cariñosa, está acostumbrado a tratar con los más altos dignatarios y con los más llanos desconocidos. Como presidente de Special Olympics, la mayor organización del mundo en ayudar a personas con discapacidad intelectual a integrarse a través del deporte, Timothy Shriver (Boston, 1959) intenta que los dirigentes de medio mundo se involucren en su causa mientras juega y disfruta con los atletas a los que da la oportunidad de demostrar lo que son y lo que valen. En su charla con ABC su mensaje llega claro, con palabras pausadas que aclara con dos vasos de agua, y reforzado con los gestos y una mirada sincera.

-¿Qué objetivo busca la organización que dirige, Special Olympics?-El mayor problema de este mundo es la intolerancia, el miedo, la incomodidad que nos provocan los que son diferentes. Y son ellos, los que excluimos, los que eliminarán esa intolerancia. Special Olympic es el modo de que esas personas que son tratadas como menos válidas curen el mundo. Al demostrarnos de lo que son capaces en el deporte y cómo son de verdad nos permiten ser más abiertos, nos enseñan a confiar más en el otro y ver con más esperanza el futuro.

-¿Qué significa el Special?Los atletas se entrenan, aprenden las técnicas, tratan de ser mejores. Lo que los hace «Special» es que van a competir todos. Todos tienen la oportunidad de demostrar lo que saben y lo que pueden hacer.

-¿Es el deporte la mejor herramienta para dejar de excluirlos?-En el deporte usamos el cuerpo, nos hacemos entender, entendemos al otro, lo retamos, lo hacemos mejor, nos hacemos mejores a nosotros. Sin palabras, que muchas veces son complicadas y pueden confundirnos.

-¿No hay competitividad?-Por supuesto, y lo entienden perfectamente, pero de una forma sana. Saben lo que es la alegría de la victoria, la decepción de una derrota, la excitación del juego, el enfado, la incertidumbre, el drama del deporte.

-Sin embargo, en general, se tiende a sobreproteger mucho a los discapacitados intelectuales.-Más que sobreprotegerlos, a veces los escondemos. Tememos sus reacciones. No vamos a llevarlo a este restaurante, a lo mejor tira un vaso, o grita y la gente nos mira. ¿A quién le importa? A mí también se me caen los vasos. Tenemos mucho miedo del otro ser humano, de lo que piense.

-¿Cuántas barreras existen todavía?-Demasiadas. Pero ese es un problema de la sociedad, no de estos atletas. Si voy en una silla de ruedas y hay escaleras para subir, la culpa es de las escaleras, no mía. Si alguien me tiene que ayudar a comer, ¿qué pasa? Lo necesito y ya está. Es la vida. Encaremos el problema: es miedo al qué dirán.

-¿De qué son capaces?-De todo, pero estamos tan asustados que no nos atrevemos a que lo demuestren. Son atletas olímpicos. Míralos, abre tus ojos, siente cómo se esfuerzan. ¿Autista, con síndrome de Down o parálisis? Eso no lo ves. Ves su espíritu, que se alegran por la victoria del otro. Mucha gente que asiste a los Juegos Especiales termina llorando. Algo dentro de nosotros se abre. Algo tan emocional que no se puede evitar. Te dices: «Mis miedos se han ido, solo veo a un ser humano que compite y me enseña todo lo que sabe». Es maravilloso.

-Este verano 7.000 atletas participarán en los Juegos en Los Ángeles.-Es un lugar que se asocia a las estrellas, y llevamos a la gente menos famosa del mundo para darle la vuelta a ese concepto. Para demostrar que las verdaderas estrellas de la vida son las que, de una forma sencilla, confían de corazón en otro ser humano y mira el futuro con el optimismo que no siempre tenemos. Esperamos que el presidente Barak Obama inaugure la cita.

-¿Qué proyectos tiene para el futuro?-En los colegios ya trabajamos los Deportes Unificados: niños y niñas con y sin discapacidad compartiendo equipo. Si creces así, de adulto no verás las diferencias, solo lo que viene de dentro. No es mala meta, ¿no?