Despistes y errores de campeonato
Delgado sonríe junto a Lemond y Fignon en el podio de un Tour, el de 1989, que pudo ganar si no hubiera llegado tarde a la etapa prólogo de Luxemburgo - REUTERS

Despistes y errores de campeonato

El descuido de Honda que costó la descalificación a Márquez en Australia ha tenido precedentes

Actualizado:

Sergio Ramos felicitó con un tuit a las «guerreras» del waterpolo por la medalla de oro conseguida en el Mundial de Natación de Barcelona... ¡con 24 días de retraso! «Hora de descansar después de ver ganar a la selección femenina de waterpolo. ¡Enhorabuena chicas!», dijo el jugador del Real Madrid después de ver, sin duda, la repetición del partido que emitió Teledeporte. No todos los despistes cometidos por deportistas o sus equipos son tan inocuos como este. Muchos costaron carreras y campeonatos. Veamos algunos ejemplos.

Woosnam y el palo de más

Durante el Open Británico de 2001, Miles, el caddie del golfista galés Ian Woosnam, comete un error fatal al colocar en la bolsa 15 palos en lugar de los 14 reglamentarios. El descuido le cuesta a Woosnam, líder en la última jornada, dos golpes de castigo; presa de rabia, arroja el palo sobrante al suelo y su frustración le lleva a cometer un bogey en los siguientes hoyos. El estadounidense David Duval se hace con el triunfo.

Perico llega tarde a la crono

En la etapa prólogo del Tour de Francia de 1989, Pedro Delgado, ganador de la edición anterior, sufre una distracción para la historia: sale con 2.40 minutos de retraso y, a pesar de ello, solo pierde 14 segundos más con Breukink, el ganador de la etapa. Pero ya va a remoque durante toda la carrera, atacando a la desesperada en la montaña. Acaba tercero en París tras Lemond y Fignon.

El gendarme se hace un lío

En el Tour de 1988, en la etapa Blagnac-Guzet Neige, un gendarme confunde a Philippe Bouvatier y Robert Millar enviándolos por el desvío de vehículos. Cuando se da cuenta de su error, es demasiado tarde. Gana Massimo Ghirotto para desesperación de los dos primeros.

Mansell y el coche calado

El piloto británico Nigel Mansell tiene el GP de Canadá de 1991 en el bolsillo, así que baja las revoluciones de su Williams para recrearse en la victoria y saludar al público. El coche se le para y es superado por Nelson Piquet.

Último aviso para Agassi

Abierto de Australia de 2000. El tenista norteamericano Andre Agassi termina su entrenamiento. Tiene tiempo para ducharse y comer algo antes de su partido de segunda ronda ante Schalken. Entonces escucha por megafonía: «Última llamada para Andre Agassi. Si no se presenta en la Show Court One en cinco minutos quedará descalificado». Echa a correr esquivando fans y llega a su destino desencajado y empapado en sudor. El supervisor de pista le advierte: «Señor, el partido ya ha comenzado». «Imposible... si juego yo». «Señor, es un partido del cuadro femenino». La japonesa Ai Sugiyama se enfrenta a la checa Adriana Gersi. ¡Adriana Gersi suena casi como Andre Agassi por la megafonía! El tenista de Nevada, repuesto del susto, llega a ganar el torneo a Kafelnikov en la final.

Lección de deportividad

En mitad de tanto desatino, un ejemplo de nobleza. En diciembre de 2012, en el cross de Burlada (Navarra), el atleta vitoriano Iván Fernández no quiso aprovecharse de un despiste del keniano Abel Mutai, que se equivocó de línea de meta y se paró una decena de metros antes. Fernández Anaya le llevó hasta la pancarta real, dejándole pasar por delante.