La necesaria regeneración

Cada día más aficionados opinan que la Fiesta necesita renovarse, más allá del poco relevante traspaso a Cultura de las escasas competencias taurinas que conserva Interior

ZARAGOZA Actualizado:

Hace bien el ABC en abrir una campaña de regeneración nacional, como la que hicieron Costa o Ganivet antes del «Desastre» del 98. La situación de España lo está reclamando.

Cada día más aficionados opinan que la Fiesta necesita también un gran proceso de regeneración, más allá del poco relevante traspaso a Cultura de las escasas competencias taurinas que conserva Interior. ¡Cuántas cosas habría que regenerar para que los toros volvieran a tener la vitalidad y atractivo popular que han tenido! Comenzando, desde luego, por recuperar la casta del toro bravo, base de la emoción de la Fiesta.

Como suponíamos, el astuto Rubalcaba les da el caramelo del paso a Cultura y los toreros se quedan tan contentos. ¡Ojo!, eso no es ninguna panacea: puede ser bueno, por el reconocimiento simbólico que supone, pero también malo, si se queda en eso, o en permitir mayores tropelías... La pregunta es obvia: si no es puro interés electoral, ¿por qué el PSOE se ha opuesto en bloque a la declaración de los toros como Bien de Interés Cultural, algo que sí sería trascendente?

Los toros de Valdefresno, bien presentados, se han rajado escandalosamente. Con el primero, serio, noble, flojo, expone mucho Jesús Arruga, andándole al toro: un gran par. Muy quieto y seguro César Jiménez, consigue naturales lentos, aprovechando el ritmo de la embestida, pero mata mal.

Con cuatro años recién cumplidos, el cuarto, apenas picado, es muy soso. Provocándole con la voz, logra César algunas embestidas, hasta que huye a tablas: nuevo fiasco y mitin con la espada.La cansina dulzura del segundo, que embiste a cámara lenta, enfada al público. Tejela está cómodo, compone la figura, pero al toro le falta chispa. Un vecino bromea: «No se habrá enterado de que va a pasar a Cultura...» Aburrirse con un toro bravo, ¡qué pena!

Brinda el quinto a Patón, su apoderado. Muletazos correctos... y el toro huye a tablas. Ídem de ídem, la faena y la espada. Sustituye el local Serranito hoy mismo a Uceda Leal. Sus buenos deseos se estrellan con el trote cochinero del rajadísimo tercero,al que persigue por toda la Plaza. Como dice el Tenorio: «Imposible la hais dejado...» Pero sí podría haber matado mejor.

El sobrero, de Los Bayones, es astifino, manso huido también pero violento. Muy decidido, lo brinda al público, aguanta, logra muletazos con mérito, mandando bien al manso: un oasis en el desierto de la tarde. Pero no mata bien. De todas formas, se ha justificado.

La corrida ha sido un tostón insufrible, con toros rajados y matadores pinchaúvas: ¿cuántos espectadores tendrán ganas de volver mañana a la Plaza? ¡Menos mal que vamos a estar en Cultura..! O hay regeneración o esto se acaba.