Moda taurina: del capote antiviento a la taleguilla poscornada
Finito, Arancha del Sol, Algaba y Abellán, ayer en las Ventas - MURIEL FEINER

Moda taurina: del capote antiviento a la taleguilla poscornada

MADRID Actualizado: Guardar
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¿Se imaginan un capote terso e inmune al vendaval en pleno ruedo de Las Ventas del Espíritu Santo? Pues ya está en el mercado. Como el veterano anuncio del frotar se va a acabar, las arrugas en los trastos de torear se van a pasaportar. O al menos así lo asegura su creador, Justo Algaba. El sastre de toreros presentó ayer su colección de primavera-verano para esta temporada y desató la expectación cuando de la «chistera» sacó los capotes antiviento. Parece que la moda taurina cambia de aires: «Si ya se usan los mejores petos para proteger a los caballos, ¿por qué no para salvaguardar la vida de los toreros?», se preguntó el modista. Hasta aquí pudo contar sobre la fórmula secreta: «Lleva una especie de anticuerpo que nadie nota. Tiene personalidad, obecede a los toques y mantiene su peso, unos tres kilos y medio». ¿El coste? «No aumenta, se queda en 290 euros».

De espectadora de excepción se encontraba en la sala Alcalá Arancha del Sol, esposa de Finito de Córdoba, encantada con este invento: «Como mujer de torero, todo lo que sea velar por su seguridad me parece fenomenal». La modelo, a la que se le caía la baba con sus hijos, Lucía y Juan —heredero del arte veroniqueador de su padre—, contempló el traje que su marido estrenará hoy. En su nueva colección, Algaba ha tirado de imaginación y se ha inspirado en la Mezquita cordobesa, con guiños al alminar y los capiteles. Al acto asistieron numerosos matadores, como David Luguillano y Miguel Abellán, un valiente al que le fascinó otra novedad: la taleguilla poscornada, «una especie de seguro a un módico precio». ¿No da mal fario incluirla en el esportón? «Qué va, me parece fabulosa, mejor que los vaqueros», apuntó Abellán.

Bulló durante toda la mañana el coso madrileño, cargado de actos culturales. En la sala Bienvenida, vio la luz «Tres siglos de historia del toreo», libro póstumo del extremeño Tomás Francisco Pulido Tobías, hecho realidad gracias al afán de sus hijos, Francisco Javier y Juan Carlos. El prologuista, Manolo Molés, afirmó que muchos datos de este tesoro taurómaco «no están ni en el Cossío».

No se anunciaba a las siete un cartel de relumbrón, pero hubo rostros famosos, como Antonia Dell'Atte, con una pamela hermosa como un ruedo y entusiasmada con la primera faena de Morenito a un notable cortijillo. Se quejaba el espada de cómo flameaba su muleta por el viento. Algaba tiene la solución...

No se perdieron la corrida los fieles, como Pío García-Escudero, Adolfo Suárez Illana, Elvira Rodríguez o Julio Aparicio. El ganadero Pablo Lozano había acudido antes a la presentación de «El secreto de Armillita», una gran obra sobre el Joselito mexicano con la firma de un sabio del toreo, José Carlos Arévalo. El clan Armillita, Fermín, Miguel y Manuel, compartió cartel, mesa y mantel en un almuerzo en Embassy. La catedrática Araceli Guillaume y el ganadero Juan José Ruedafueron algunos de los que saborearon un menú con acento hispano-azteca, desde el pulpo al estilo Acapulco a los chiles en nogada. Tabasco faltó luego a la tarde.