El Cid y Perera, a hombros en Bayona con tres trofeos cada uno
ANDRÉ VIARD El Cid recogió el premio Biarritz de San Isidro de manos de Philippe Morel en presencia del presidente del jurado

El Cid y Perera, a hombros en Bayona con tres trofeos cada uno

ABC | BAYONA
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Cuando ayer El Cid abrazó el trofeo Biarritz sobre las arenas de Bayona, como triunfador de San Isidro, la sombra de Paul Barri_re se alargó como su recuerdo. Barri_re, cuerpo y alma de medio siglo de premios que han hermanado España y Francia con los lazos de la Fiesta, murió por mayo, sin saber aún que sería Manuel Jesús Cid quien escribiría su nombre en esta cuadragésimo octava edición de su creación. San Isidro, Biarritz, Bayona -que el sábado entregó su galardón a la corrida de El Pilar como la más completa de la isidrada- seguirán unidas, feria y ciudades, bajo la memoria de su fundador: Paul Barri_re.

La tarde arrancó con un trofeo y terminó sumando siete (siete orejas). El Cid y Miguel Ángel Perera, con tres cada uno, salieron a hombros. Si Enrique Ponce se fue por su propio pie se debió a su fallo repetido con la espada: hasta ocho pinchazos en su primero. La corrida de Valdefresno, mansa y huidiza, resultó manejable en su conjunto, según informa burladero. Destacaron los tres últimos.

El Cid consiguió sujetar con firmeza al segundo, un toro que siempre buscó irse y con el que consiguió series de mérito. El quinto fue un toro noble aunque justo de fuerzas, con el que se gustó toreando por el pitón izquierdo en series muy templadas al natural, que le significaron dos orejas.

Miguel Ángel Perera firmó lo mejor de la primera parte de la corrida en el tercero, con tres series rotundas e importantes, por bajo y con ligazón, que le valió una oreja de importancia. El sexto, lidiado como sobrero, fue un toro noble al que reventó por abajo, en series profundas, ligadas y macizas que se tradujeron en el doble premio. En el cuarto, Ponce dejó buenos momentos en redondo, en series templadas y reunidas en una faena larga que pinchó, por lo que todo se redujo a una oreja tras aviso.