Victorino Martín
Victorino Martín - Valerio Merino

Victorino: toda una vida dedicada al toro bravo

El ganadero ha recibido el premio Nacional de Tauromaquia por su excepcional temporada y su incomparable trayectoria

MADRID Actualizado: Guardar
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Muy pocas veces un premio será acogido con tan unánime aplauso como elNacional de Tauromaquia de 2016, que el jurado, nombrado por el Ministerio de Cultura, acaba de conceder al ganadero Victorino Martín Andrés (nacido en Galapagar, en 1929). El jurado ha valorado, ante todo, «una excepcional temporada», que incluye tres indultos, en Sevilla, Calasparra e Illescas. (El pasado 14 de abril, la portada de ABC de Sevilla recogía la vuelta al ruedo de Victorino Martín hijo, junto al diestro Manuel Escribano, con este título: «Los Victorinos revientan la Feria de Sevilla. Histórico indulto al toro“Cobradiezmos”, al que perdonó la vida Manuel Escribano, en una corrida que engrandeció la Fiesta Nacional»).

Además, ha reconocido el jurado una trayectoria ejemplar, que implica tres valores: «La emoción, la bravura y la protección del valiosísimo patrimonio ecológico que encierra la Tauromaquia». Cualquier aficionado lo refrendará, punto por punto.

Viene a sumarse este premio a los numerosos que ha recibido este ganadero: entre otros, el premio de ABC de 2012. Es el único que ha conseguido este premio Nacional y, también, la Medalla de Bellas Artes. Se han cumplido, este año, los cincuenta desde que lidia a su nombre. El 3 de junio, se descubrió, en su honor, un azulejo, en la Plaza de Las Ventas. Se acaba de anunciar que abrirá la temporada de corridas en Madrid el Domingo de Ramos.

Por amor al toro

El premiado ha expresado así su satisfacción, en declaraciones a ABC: «Agradezco todos los reconocimientos que me están dando. Todo lo que he hecho ha sido por amor al toro y sin esperar trofeo alguno. El toro y la vida me están dando mucho más de lo que podía esperar».

Este «Paleto», como cariñosamente se le llama, posee una de las mayores inteligencias naturales que yo he conocido. No recibió su ganadería como herencia sino que la creó prácticamente de la nada: tuvo fe en un encaste que parecía condenado al matadero. En una época de tanta uniformidad, con tanto toro «toreable» y «artista», vender singularidad le hizo triunfar. Apostó decididamente por un toro fiero, poderoso, encastado, cuya lidia suscita auténtica emoción; es decir, por la raíz más clásica de la Tauromaquia. El tiempo le ha dado la razón.

Lo dijo Domingo Ortega: «El toro bravo, en la lidia, lo es todo». Y Gregorio Corrochano: «Todo gira, en el ruedo, alrededor del toro». Victorino Martín ha sido fiel a esta línea, la que convierte a la Fiesta en algo incomparable: lo ha hecho todo «por amor al toro bravo». Por eso se merece este premio y el reconocimiento de todos los aficionados.