Maxime Solera, en un derechazo con el novillo embistiendo con codicia
Maxime Solera, en un derechazo con el novillo embistiendo con codicia - Paloma Aguilar

Maxime Solera impacta con un bravo novillo de Dolores Aguirre en Las Ventas

El debutante francés da una vuelta al ruedo en una exigente y seria novillada

Efe
MadridActualizado:

El novillero francés Maxime Solera dejó buena impresión en la tarde de su debut en Madrid y dio una vuelta al ruedo tras cuajar una notable faena al quinto utrero de una seria y exigente novillada de Dolores Aguirre, con la que el otro debutante, el mexicano José María Hermosillo, anduvo muy dispuesto.

Pero lo mejor de la tarde llegó en ese quinto novillo, al que Solera recibió a portagayola. Luego el bravo ejemplar de Dolores Aguirre tuvo mucho motor, y codicia, algo que suele ser un arma de doble filo en los novilleros, más todavía en los que debutan en una plaza tan importante y que pesa tanto como es la de Las Ventas.

Pero el joven galo, lejos de afligirse, le plantó cara en una faena en la que había que poderle, como así hizo en lo que fue una lucha de poder a poder de lo más emotiva, sometiendo al utrero por abajo y tragando también tela. Le pidieron con fuerza la oreja tras una estocada contraria, pero el palco, tan generoso en ocasiones, esta vez no tuvo a bien concederla. Dio una vuelta al ruedo.

A su primero lo recibió con sorprendentes gaoneras en los medios. Éste fue un novillo más áspero, y Solera hizo un gran esfuerzo a base de firmeza y disposición, lo que ya le valió una ovación desde el tercio.

El otro debutante, el mexicano José María Hermosillo, se mostró muy en novillero, es decir, con muchas ganas de agradar en todo momento aunque todavía se le note un tanto bisoño. No obstante, esa disposición mostrada con un novillo de vibrantes embestidas le valió para que, a menos, Madrid reconociera su puesta en escena con una ovación.

No pudo redondear en el sexto, novillo que se vino abajo muy pronto, derrumbándose, incluso, en el último tercio. Nada pudo hacer el mexicano más que tratar de matarlo con decoro.

Mario Sotos, en cambio, tuvo una actuación de lo más desangelada. Desconfiado y con pocas ideas, no lo vio por ningún lado con exigente primero, y no se acopló tampoco con el reservón cuarto.