Alberto López Simón, en Las Ventas
Alberto López Simón, en Las Ventas - Fotos: Ángel de Antonio

López Simón: «Al toro le tengo miedo, miedo de verdad, miedo con todas las letras»

Mitad sangre de toro, mitad de hombre, el triunfador de 2015 se cita al natural en la plaza donde conquistó tres Puertas Grandes

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Pisa la arena y sus entrañas más profundas se estremecen. Muerto el invierno y con las prisas del verano, espera la primavera de Madrid. «Mayo ya está aquí. Llevaba tiempo sin venir a la plaza y, al entrar, me ha subido una cosa por el estómago...» Un nudo de marino en tierra, un oleaje de emociones en la ciudad más brava, en la capital sin puerto. «Esta plaza lo es todo, cambió mi vida». La vida de Alberto López Simón, un joven de hoy pero a la vez de otro tiempo, el torero que lee a Borges y escucha a Calamaro y Sabina, el compositor de un triplete de capítulos que algunas figuras no alcanzaron en toda una carrera.

-¿Es consciente de que esta Monumental le cubrió de gloria tres veces consecutivas?

-Son fechas que, aunque no las lleve tatuadas en mi cuerpo, las llevo grabadas en mi mente y en mi interior. También tengo marcas en mi cuerpo que no se me van a quitar: las de las dos cornadas. Nunca olvidaré esas tres tardes por cómo las viví y por lo que significaron.

-Madrid es una plaza grande. ¿También una gran plaza?

-Para mí, sí. Madrid lo tiene todo: está una de las aficiones más exigentes del mundo, pero a la vez es una exigencia con mucha lógica porque en sus tendidos están muy buenos aficionados. Es una gran plaza porque todo lo que ocurre repercute una barbaridad.

«Un torero no ofrece un yate, da lo más valioso: su vida»

-Dicen que Madrid es buenísima como amante, pero como novia es muy infiel.

-Es uno de los motivos por los que es tan especial. Si te es infiel es porque no te has entregado a ella todo lo que deberías o porque se juntan circunstancias que no te permiten triunfar. Esta plaza no se casa con nadie y, si llegan toreros que emocionan al aficionado, no tiene ningún prejuicio y se entrega.

-Hay varios jóvenes pisando firme. ¿Prefiere esa competencia o le da rabia?

-Es positivo que salgan toreros nuevos y que haya competencia. Eso ha ocurrido a lo largo de la historia, y esa competencia entre jóvenes también aparece con los veteranos. Rabia, ninguna, es buenísimo. Si eres capaz de entregarte al toro, hay sitio para todos, y si hay pocos sitios, los habrá, como siempre fue, para los mejores. Esto es como en el fútbol con Messi y Cristiano Ronaldo: la rivalidad hace que mejore cada uno. Entre los toreros, igual, ayuda para seguir creciendo.

-¿Siente más presión o apoyo en el tendido?

-Siento las dos cosas. Siento que la gente está conmigo, que me da mucho cariño, pero también siento un punto más de presion, porque se espera mucho. La gente ya ha oído de mí, ya me ha visto, y espera verme mejorado. Y esa es mi obligación: mejorar. Cada tarde que he hecho el paseíllo, chapeau por la afición. Ha sido un inicio de temporada muy bonito, salí a hombros desde el mano a mano con Roca Rey en Castellón, y ahora llega la época más importante: mayo y Madrid.

-El torero más aclamado el pasado año en Las Ventas, ganador del Premio ABC, asume tres tardes rodeado de figuras en apenas una semana. Fuerte apuesta...

-Espero que no me muera de un infarto antes. Todo lo que te hace sentir esta plaza es tan intenso... Y no me refiero solo a lo que sientes vestido de torero, sino a lo que te hace pasar simplemente pisándola de paisano... A los que me rodean les pido paciencia y que me entiendan, porque los días anteriores puedo estar un poco insoportable. Se concentró en una semana por tema de fechas, porque durante mayo también toreo en Jerez, Aguascalientes, Nimes y alguna más.

Habla mientras abandona la soledad del ruedo y sube hasta la terraza de la Monumental. El reloj ya ha traspasado la hora del paseíllo. En ochenta minutos su equipo juega en el Calderón. No fallan los que dicen que este torero es uno de sus talismanes: su Atleti marcó el gol de la victoria al Bayern.

«Al toro le tengo mucho miedo, miedo de verdad, con todas las letras»

-¿Cambiaría el título de la Champions por una Puerta Grande?

-No, para mí Madrid (que no el Madrid) es lo más especial. Las dos cosas son de un sentimiento intenso, pero como pasarte un toro quince veces por la barriga, sentir esos oles y esa gloria no hay nada. Ni lo cambio por nada ni me cambiaría por nadie.

Al fondo se oye el rugido de coches de la M-30 y Alcalá, la calle que lo ha visto salir en procesión. «La última vez me sacaron y me tuvieron que entrar de nuevo para ir a la enfermería...» El cielo que tan cerca abrazó se adentra en su mirada, como si no hubiese nada más. «La primera vez no me lo creía, era un sueño. Me monté en la furgoneta, subimos hasta Manuel Becerra y le dije al mozo de espadas que parara -relata-. Ahí hay un bar que pone perritos calientes al que iba los viernes con mis compañeros de la Escuela. Después de tanto sufrimiento, de todo lo que me había costado, ya tenía la Puerta Grande. Al pasar por el bar de los perritos recordé mi niñez y le dije a mi amigo Yelco que bajase a comprarlos...»

-¡Anda que lo celebró con caviar!

-Necesito poco. Para mí el caviar era que mi gente estuviera conmigo y se sintiera partícipe de ese triunfo, porque sin ellos no habría sido posible. Luego en el hotel brindamos todos con champán, pero el caviar era estar rodeado de los míos.

«Hya sitio para todos. Y si hay pocos sitios, los habrá para los mejores»

-Será difícil superar ese trébol.

-Esas sensaciones son para mí y nadie me las puede ya quitar ni robar. Va a ser muy complicado superarlas, pero para eso estamos, para seguir trabajando y soñando. Si vuelvo a sentir a Madrid rugir así, bienvenido sea, pero si no, la vida ya me ha regalado bastante.

-¿La afición reconoce más la ciencia, el arte o el valor?

-Yo creo que lo que más valora es la entrega. Cuando eres capaz de desnudar tu alma y entregársela al toro, Madrid lo capta y te acepta las mil imperfecciones que puedas tener. Pero siempre con la premisa de que te entregues en cuerpo y alma al animal. Si ofreces mucha perfección, mucho arte o mucho lo que quieras, no es igual. Si capta esa entrega, y dices este soy yo, estas son mis armas y humildemente voy a hacer todo lo que pueda, voy a entregarme al toro, Madrid es fantástica, porque le caben un montón de toreros en la cabeza, tanto de arte como de valor.

-Andrés Calamaro ha escrito en una Tercera que la tauromaquia es un arte que ofrece la vida...

-Por eso el toreo es tan mágico y tan bonito, porque ofreces lo más valioso que tienes; no ofreces un yate, ni tu voz: das tu vida. Calamaro es un genio para definir y crear letras. En una dice: «Vayamos pintados con sangre de los dos». Me dijo que no lo escribió pensando en el toreo, pero tiene cierta relación. Normalmente, el torero se mancha con sangre del toro, pero muchas veces el toro también sale manchado de sangre del torero.

Mitad sangre de hombre, mitad de toro, López Simón sabe lo que es salir teñido de cáliz rojo, lo que es fundirse el del animal con el de la persona. «Aquí se vive y se muere y todo es real, no como en el cine o el teatro, que lo que ocurre es mentira». Palabra de «Minotauro».

«Si vuelvo a sentir a Madrid rugir así, bienvenido sea, pero si no, la vida ya me ha regalado bastante»

-¿Un hombre que no teme al toro no le teme a nada en la vida?

-Yo al toro le tengo mucho miedo, no voy a decir respeto, digo miedo de verdad, con todas la letras. Es una bestia que quiere matarte, pero ahí está lo bonito, en intentar superarse, en hacer caminar a tu instinto por el sendero que uno quiere. Con esa superación, el ser humano puede conseguir cosas inimaginables.

-¿Alguna tarde le ha podido el instinto de supervivencia?

-Hay tardes que necesito sentirlo en la habitación del hotel, porque, si no, veo que el cuerpo trama algo y que no me va a dejar entregarme. Cuanto más lo siento, más me supero. Hay instantes en el patio de cuadrillas que no te salen ni las palabras y te cuestionas el porqué de todo esto, la necesidad de pasar esas sensaciones tan fuertes, de miedo, de estrés, de presión... Cuando sale el toro, te das cuenta de que has nacido para eso y es lo único que te hace feliz.

-¿Se llega más a las tripas del toreo en estado de tristeza o de felicidad?

-A El Torta le preguntaron en una entrevista cuándo cantaba mejor, y respondió que cantaba desde la amargura. Como soy inestable anímicamente, las faenas más puras en el campo, en las que más me he vaciado, han sido en momentos en que estaba cerca del estado depresivo y enfadado con el mundo. Cuando llego a ese punto, al que nunca quiero llegar, sale lo mejor de mí. Eso en el campo, porque la verdad es que mis mejores faenas en público han sido en estado de felicidad y muy tranquilo interiormente.

«No hay ninguna plaza por la que sienta más debilidad que la de Madrid. No hay ninguna como ella»

-¿A quén se encomienda?

-Me encomiendo a mi trabajo, a lo que me tenga guardado el destino y al toro. No sé bien en lo que creo, aunque no en ningún Dios. Siempre he creído que hay energías, pero no sé de dónde vienen.

-¿Madrid invita al bullicio o al silencio?

-Por momentos al ruido, pero si estás bien contigo y sabes que te vas a entregar, sientes una paz interior tremenda y un silencio por dentro, aunque por fuera haya un bullicio enorme y los oles suenen inmensos.

-¿Alguna plaza por la que sienta más debilidad que por esta?

-Ninguna. Hay plazas que pueden tener matices distintos que atraen, pero como Madrid no hay ninguna igual. Yo no sé lo que es tocar el cielo con la mano, pero tiene que ser algo muy parecido a salir por esa Puerta (Grande). He vivido el fracaso, el dolor, el triunfo, la sangre... Como madrileño que soy, es mi plaza. Y no hay ninguna como ella.

«Está de moda volver la cara a la realidad y obviar lo que ocurre. Y la Fiesta refleja lo que es la vida: se nace y se muere»

-¿Por qué se respira tanto odio al toreo de un sector?

-Todos sabemos que hay un movimiento anti financiado, con mucho dinero por detrás. A eso se une que no hemos sabido transmitir los valores reales de la Fiesta, nos hemos dormido y cerrado en nuestro círculo. También estamos en un punto en el que está de moda volver la cara a la realidad y obviar lo que ocurre. La Fiesta es un espectáculo muy grande que refleja lo que es la vida: se nace y se muere. Y no podemos esconder la muerte.

-Para colmo los políticos echan más leña al fuego anti.

-Cada vez veo más demagogia e intereses en la política, que se mueve por votos y no por ideales. Creo que el país se encuentra en esta situación porque no ha salido un político de verdad que sea fiel a sus ideas; hoy dicen una cosa y dentro de un mes otra. Falta personalidad y carisma para llegar a la gente.

-¿Votará en las próximas

-Yo no los votaría: los botaría a todos, con «b». Pero sí, votaré porque creo que es necesario para el devenir de la Fiesta, que es en lo que me centro. Necesitamos un gobierno con ideas y personalidad, aunque va a ser muy difícil encontrarlo...