José Tomás, a por la Séptima

POR ROSARIO PÉREZFOTO: IGNACIO GILMADRID. ¿Lagartijo existió?, se preguntaba Gerardo Diego en «Plaza Vacía». ¿Aquel 5 de junio existió?, se preguntan las gentes, sumidas aún en el sueño de esa mágica

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POR ROSARIO PÉREZ

FOTO: IGNACIO GIL

MADRID. ¿Lagartijo existió?, se preguntaba Gerardo Diego en «Plaza Vacía». ¿Aquel 5 de junio existió?, se preguntan las gentes, sumidas aún en el sueño de esa mágica tarde de José Tomás en Madrid, a plaza llena. El torero ascendió a la cumbre y transportó a la afición a esa cima de la delicia en la que los pájaros parecen henchir todo el aire y el mundo adquiere cándida profundidad de espejo. Todo en mayúsculas, como el «Cántico» de Jorge Guillén, en un poema de versos heptasílabos. Siete sílabas contiene también el objetivo marcado por José Tomás: séptima Puerta Grande. Y al igual que el poeta de Valladolid está considerado uno de los máximos representantes de la poesía pura de la Generación del 27, el matador de Galapagar porta como bandera la muleta de la autenticidad.

De nuevo, José Tomás desnudará su verdad hoy en la Monumental de las Ventas. En los tendidos que abrazan su inmenso redondel, bajo arcos neomudéjares y sobre huellas de añejas torerías, hablarán, estrofa a estrofa, sus gaoneras y naturales.

Ayer, en las tabernas cercanas al coso se hacían apuestas sobre si cruzará su Puerta Grande número siete y cortará un rabo, hito que alcanzó en la Corrida de la Prensa de 1944 el Monstruo que idolatra: Manolete. El último lo obtuvo Palomo Linares, en la primavera de 1972. Desde entonces y hasta hace diez días nadie había conquistado cuatro trofeos en Madrid (salvo en encerronas con seis toros). Las cuatro orejas que el de Galapagar se ganó en su reencuentro con la capital, tras seis años de ausencia, se suman a su impresionante palmarés en Las Ventas, donde salió a hombros por primera vez en su presentación de novillero. Orilladas las cifras, la importancia de la fecha se resume en una frase: José Tomás hizo el toreo. La voz sabia de don Pablo Lozano, «la Muleta de Castilla», lo explicaba así en ABC el pasado día 7: «No sé si alguien toreará mejor o no. Sólo sé que ése es el toreo». La grandeza de la Fiesta se paseó por todo el mundo de la mano de José Tomás, quien había congregado en los tendidos a espectadores de los cinco continentes. Imágenes en azul y oro, como su vestido, como ese cielo que esta tarde busca acariciar otra vez.

El puente que enlaza el día 5 con el 15 de junio lo ha pasado en su domicilio de Estepona. Con los suyos, se ha mostrado «supercontento y con muchísima felicidad», en palabras de su apoderado, Salvador Boix. Asume su vuelta a la Monumental «muy ilusionado». «Realmente es de las corridas que le tienen más motivado -añade su mentor-. Está muy agradecido al destino, que le tenía preparado ese regalo tan bonito». José Tomás, actor principal de una terna completada por El Fundi -uno de los héroes de San Isidro- y el francés Juan Bautista, es consciente del creciente interés tras su anterior apoteosis: «Es lógico que se disparen las expectativas. Ahora lo importante es que embistan los toros (de Puerto de San Lorenzo)». ¿A qué viene dispuesto? «Saldrá con la responsabilidad a tope. Con el que más se rinde cuentas es consigo mismo». Si hace dos jueves hubo jamón Cinco Jotas, el 15-J promete más pata negra. La vida es sombra, y el toreo sueño.