Obra de Esplá
Obra de Esplá

Los geniales «quites» taurinos de Calamaro, Esplá, Brines y Marzal

Vuelve a la arena literaria, tras 26 años de ausencia, la revista «Quites»

ABC
MadridActualizado:

«La revista Quites ha vuelto a asomar por los chiqueros de la imprenta, que es la maquinaria -por excelencia- generadora y difusora de la Cultura. Más que una revista o un catálogo, o quizá un libro colectivo, o una amalgama de reflexiones y sentimientos argumentados, Quites es una publicación que profundiza en el tesoro ancestral de la tauromaquia y en el rito del toreo...» Es la carta de presentación de la vuelta a la arena literaria de la revista «Quites», que regresa después de 26 años en el dique seco.

Un cuarto de siglo de «injustificada ausencia y olvido institucional y político», prologa el periodista Salvador Ferrer, director de este décimo volumen, en una lujosa edición. «Brines (Francisco), Marzal (Carlos), Wolff (Francis), Garcés (Jordi), Esplá (Luis Francisco), Calamaro (Andrés), De Haro (María Verónica) o Lucas (Antonio) son apellidos con entidad propia que engrandecen el fenómeno taurino. Su aportación en Quites prestigia el rito de la tauromaquia. Gracias. Aunque tanto o más que la gratitud, en este broche aflora el orgullo de saber que esos apellidos están contagiados por la emoción inigualable del toreo», cuenta Ferrer.

Portada de la revista, obra de Esplá
Portada de la revista, obra de Esplá

En líneas anteriores, subraya que «en esta edición constituye un lujo que intelectuales, humanistas, pensadores, científicos, poetas y artistas de encastes tan diversos hayan accedido tan amablemente a hacer este paseíllo literario en unos tiempos tan convulsos y complejos donde está más de moda esconderse tras la mata ante el aluvión de hipocresía que sospecha o reniega de la autenticidad del toreo, de sus valores, de su inherente código ético y moral, de su peso artístico, estético, simbólico y cultural en la historia del hombre».

Los nombres citados anteriormente firman brillantes y variopintas piezas en «Quites», como la «Lámpara maravillosa» de Calamaro: «La plaza representa el teatro de la vida y la sociedad. Al sol en mangas de camisa o a la sombra los burgueses con sus Ballantines. Mientras desfilan todos los actores de la lidia, los toreros envueltos en sus capotes de paseo, las cuadrillas... y detrás lo que limpian la mierda del toro, literalmente los que peinan la arena para volver a empezar seis veces seis. Todos bajo el mismo cielo».

Gobernar los miedos

Sobresale la magistral lección de Luis Francisco Esplá con su «Anatomía del miedo (Al hilo de Jiddu Krishnamurti)», que desgrana desde «el error de partida» de los animalistas, forzando «lo imposible pretendiendo inculcarles atributos humanos» al consejo de Lalanda para gobernar los miedos. Pero esos miedos aparecían y el alicantino lo glosa así: «Las comidas van perdiendo su sabor. El asiento del coche pierde su mudilla comodidad e incluso hay momentos en los cuales creo viajar sentado sobre la tabla de clavos del faquir...» Hasta que Esplá decidió darles matarile: «Para no entregar mi alma a esta turba infame y sentenciar el final de mis días en el toreo, lo decidí de un año para otro. No les di ni tiempo. Me deshice de todos y cada uno de mis miedos en la ducha de la habitación del hotel el día de mi despedida. -¡Ahí os quedáis, hijos de puta!». Y confiesa en una posdata que, desde su retirada, «no he vuelto a sentir esas turbulencias interiores...»

El francés Francis Wolff expone un filosófico discurso y desgrana los cinco ingredientes del placer taurino: «Uno: las emociones puras frente a la desmesura del espectáculo. Dos: la alegría intelectual de admirar al torero, de comprender o no comprender cómo se impone su adversario. Tres: el placer físico que me invade ante la bravura del toro que embiste y supera su propio sufrimiento o la amenaza de su propia muerte. Cuatro: el disfrute de la tensión aliviada en cada pase, entre el peligrar de la muerte y la serenidad encontrada. Cinco: la armonía tranquila de una belleza clásica cuando todo llega cómo y cuándo tiene que ser».

Poetas en el redondel

Carlos Marzal ensalza el toreo como «una verdad al cuadrado, por no decir que es una verdad elevada a la enésima potencia». En este volumen 10, «Quites» recupera también el artículo publicado por Francisco Brines en el número 5 de la colección, «El arte del toreo: razonamiento de una mirada». Según cuenta Ferrer, «el «maestro y poeta Brines fue piedra angular y protagonista principal en los tiempos incipientes de Quites bajo la batuta del poeta Carlos Marzal, codirector de esta publicación desde su nacimiento junto a Tomás March, Salvador Domínguez y Antonio Doménech». El periodista valenciano, que ha reunido a este selecto grupo de amantes del toreo, muestra también su agradecimiento «a todos los ilustradores: Diego Ramos, Moratalla Barba, Lucía Meseguer, Andrea Dalla Barba, Patricia Bolicnes, Sr. García, Hugo Barros, Graces García...» Y hace una mención especial a Esplá «por sus ilustraciones, su agudeza, su ingenio y su profundidad».

«Quites», una joya para conservar. Una joya en papel que verá la luz el próximo martes en Valencia, en plena Feria de Fallas, con textos e ilustraciones para guardar y gozar. Pensadores, poetas y toreadores, al quite de la cultura taurina.