Francia quiere tomar Madrid de nuevo

Dos siglos después, Francia quiere tomar Madrid de nuevo, con Sebastián Castella al mando de las tropas de Murat. Castella necesita reeditar su Puerta Grande del pasado San Isidro, cuando se convirtió

POR ZABALA DE LA SERNA. MADRID.
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Dos siglos después, Francia quiere tomar Madrid de nuevo, con Sebastián Castella al mando de las tropas de Murat. Castella necesita reeditar su Puerta Grande del pasado San Isidro, cuando se convirtió en triunfador de la Feria junto con El Juli. Su necesidad parece vital tras apostar por no comparecer en la ferias de Castellón y Valencia y haber pasado sin suerte por Sevilla. Le respalda la imponente campaña americana (Colombia y México rendidas), pero sabe que en España no es suficiente para afirmarse en el firmamento de figuras ni, sobre todo, para entrar con fuerza en los despachos cuando se quiere exigir categoría y caché y te esperan detrás de la puerta con el desjarretador.

Sebastián Castella, que luce la melena del joven Bonaparte, como tiene escrito Antonio Caballero, se encontrará en Las Ventas hoy con El Cid, y El Cid está dispuesto a defender su plaza como Daoíz y Velarde el Parque de Monteleón y la independencia de Madrid. Porque Madrid fue, para El Cid, primero que Sevilla, y significa mucho en su carrera desde aquella temporada en la que toreó siete novilladas, cuando en la Maestranza no le daban bola que rascar ni pitón que torear, pasando por su inolvidable faena a un toro de Alcurrucén no rematada con la espada en 2005, hasta descerrajar, por fin, la Puerta Grande venteña días después con los victorinos, cómo no.

Manuel Jesús Cid regresa a Las Ventas con el halo de héroe de Bilbao, la gran gesta de 2007 y de muchos años, ante seis toros, como Agustín de Aroca y Castillo, torero nacido en Sevilla en 1774, que en 1808 mató otros seis en Madrid, despenando tres por la mañana y tres por la tarde. Pero Aroca y Castillo murió este histórico año prisionero de los franceses en Toledo, cosa que, si planteamos la Corrida Goyesca de hoy en términos bélicos, tratará El Cid por todos los medios que no suceda.

Uceda Leal representa al pueblo de Madrid, pues en él nació hace 31 años, y es el tercero en liza, no por ello el último. Un Dos de Mayo de 2004 se despachó también seis toros, entre pecho y espada, con gloria. Aquel fue su año, y aunque la gloria pasó efímera, porque la gloria es así de caprichosa, la clase y el estilo estoqueador más depurado desde Paco Camino y Rafael Ortega permanecen. Sólo queda que la corrida de Valdefresno embista y resista para que sea otro Dos de Mayo histórico.