La flojedad del ganado frustra la tarde en Burgos

JAVIER LÓPEZ HERNANZBURGOS. La flojedad de la corrida de El Torreón frustró una tarde de gran ambiente, con la plaza llena en la mejor entrada de la Feria.Jesulín no pasó de correcto con el nobilísimo

JAVIER LÓPEZ HERNANZ. BURGOS.
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La flojedad de la corrida de El Torreón frustró una tarde de gran ambiente, con la plaza llena en la mejor entrada de la Feria.

Jesulín no pasó de correcto con el nobilísimo primero, que lució calidad pero justas fuerzas. Lo pasó sobre ambos pitones sin pena ni gloria y lo mató de estocada desprendida de rápido efecto. Le pidieron una oreja que el presidente, con buen criterio, no concedió, con lo que todo quedó en saludos. El cuarto se partió un pitón por la cepa al rematar en el burladero. Salió un remiendo de Pereda, con clase, al que el de Ubrique toreó con el mando a distancia en un conjunto largo e insípido, mal rubricado con el acero. Silencio.

El Cordobés estuvo entregado con el sobrero de Pereda que sustituyó al titular tras lesionarse. Faena pueblerina, despegada y con numerosos enganchones ante un toro tardo y noblón. Lo pasaportó de estocada baja y el público, toda la tarde a favor de obra en el día de su cumpleaños, le recompensó con una oreja. El quinto tampoco podía con su alma, hasta el punto de echarse durante la lidia. Manuel Díaz no pudo lucirse ante la embestida mortecina de su rival. Lo mejor, la buena estocada con la que lo finiquitó. Silencio.

El Cid quedó inédito frente al inválido tercero, que salió desfondado del único puyazo que recibió. El castigo no fue severo, pero el toro se paró y el sevillano no consiguió enjaretarle ni una sola serie. Se desquitó con el más potable sexto en una faena basada sobre la diestra, con algunos pasajes de toreo bueno, aunque sin terminar de acoplarse. Fue silenciado en ambos.