«Mi familia me ha pedido que me retire, pero todavía no me ha llegado la hora»

Luis Francisco Esplá (Alicante, 1957) protagonizó ayer su primera aparición pública tras la dramática triple cogida en el coso francés de Céret. Esplá, que ofreció una rueda de prensa sólo un día

DAVID MARTÍNEZ. ALICANTE.
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Luis Francisco Esplá (Alicante, 1957) protagonizó ayer su primera aparición pública tras la dramática triple cogida en el coso francés de Céret. Esplá, que ofreció una rueda de prensa sólo un día después de abandonar el hospital, llegó a un hotel de Alicante por su propio pie y sin perder la sonrisa -a pesar de las visibles secuelas- en medio de una gran expectación que había concentrado a decenas de periodistas.

El maestro alicantino desdramatizó las cornadas -en la bolsa escrotal, en el pecho (con doble trayectoria) y en la cara- que recibió hace menos de una semana, el pasado 15 de julio, y aseguró que «en ningún momento temí por mi vida». Principalmente, por el buen hacer del equipo médico que lo atendió y la «serenidad» que mostraban en sus rostros. De hecho, Esplá no dejó de bromear respecto al percance y las secuelas físicas que le ha dejado. En cualquier caso, consideró que se trata de algo «intrínseco» a la profesión de matador de toros, y advirtió a su hijo Alejandro -sentado a su lado en la rueda de prensa- que se preparase para sufrir más de una cogida: «Hijo, esto es lo que te espera».

El torero admitió que ahora «veo la vida de otra forma», y que su convalecencia le ha servido para discernir «lo imprescindible de lo accesorio», pero negó que «una de las cogidas más graves» de su trayectoria le vaya a afectar en lo profesional. «No soy como esos toreros que cuando tienen una cogida salpican de sangre toda España».

La pregunta en mente de todos, la de la posible retirada tras treinta y un años de alternativa (Madrid, 1977, con Curro Romero y Paco Alcalde), fue rápidamente despachada por Esplá. «Es la cancioncilla que más se oye estos días en mi casa», pero «no se puede cercenar así la vida de un artista; yo tengo mi día y mi hora, y todavía no me ha llegado». Un día y una hora que podrían depender de su hijo, todavía novillero. «La alternativa de Alejandro podría ser la señal de que debo ir llegando a puerto».

Reaparición el 18 de agosto

En realidad, su intención es reaparecer el 18 de agosto en Estepona. Si bien los médicos han fijado un plazo de un mes para su recuperación total, el alicantino aspira a reducirlo a la mitad. «No soy un superhombre, pero la perspectiva de perder la temporada logra que traslades el umbral del dolor».

El matador siente aún numerosas molestias -aunque «me encuentro fenomenal»-, especialmente en el escroto, zona donde debe someterse aún a constantes drenajes. En cuanto a la parálisis facial -consecuencia de los daños en los nervios del parietal-, espera superarla en «unos seis meses». Asimismo, padece fuertes molestias al respirar.

Aunque recuerda el incidente de forma difusa -«sólo hasta la primera cornada»-, Esplá se dedicó también a la autocrítica y consideró que «alargué demasiado la faena» para «justificarme y dejar constancia de mi voluntad», algo que «con el toro muy entero» le dejó «a merced del azar».