Enrique Ponce, en una imagen espeluznante tras ser cogido por el toro - Mikel Ponce

Enrique Ponce, «con la pierna destrozada» tras la gravísima lesión en Fallas

El durísimo percance del maestro de Chiva, con doble rotura de ligamentos en la rodilla izquierda, fractura de tibia y de costilla y cornada en el glúteo, deja su temporada en el aire, con la vista puesta en San Isidro, donde era la figura base junto a Roca Rey

MadridActualizado:

«Enrique tiene la pierna destrozada y él está destrozado». Los peores augurios se confirman: el parte médico de Ponce (Chiva, 1971), con una durísima cogida ayer en Fallas, hablaba ayer de rotura del ligamento cruzado [lesión que ya arrastraba] y del ligamento lateral interno de la rodilla izquierda, además de la cornada de dos trayectorias en el glúteo. Pero a todo ello se suma que tiene «la tibia rota y una costilla rota también».

Así lo cuenta su suegro y apoderado, Victoriano Valencia, que lamenta la lesión de su yerno y su torero predilecto «en un grandioso momento». «Qué pena, el percance vino cuando estaba cuajando al toro, al que iba a cortar las dos orejas. Había cortado una al anterior y otra en su primera corrida. De no ser por la espada y por este gravísimo percance hablamos de un torero de seis orejas en Fallas».

El veterano torero valenciano, de 47 años, ha pasado la noche con muchas molestias y fortísimos dolores, acompañado en todo momento por su mujer, Paloma Cuevas, su apoyo incondicional. Hoy, en el día grande de Fallas, además de pasar el día del padre junto a sus dos hijas, iba a recoger el Premio de Cultura de manos del Rey. El percance con el toro «Declamador», número 56, negro, de 532 kilos, de Olga Jiménez, cambia todos los planes. Ponce viajará hoy mismo hasta Madrid para ponerse en manos del doctor Ángel Villamor con la intención de ser operado cuanto antes.

La rodilla de Ponce se dobla totalmente en el momento de la caída
La rodilla de Ponce se dobla totalmente en el momento de la caída - Efe

El maestro de Chiva, de 47 años y con 115 orejas en Valencia, iba camino de su puerta grande número 40 en su tierra. Había brindado la faena a «todos los valencianistas» en el centenario del club. Además del brindis, Enrique Ponce se había enfundado por primera vez un terno azabache (blanco de fondo) en homenaje al equipo de fútbol. Y, curiosamente, en esa obra llegó una lesión propia de un futbolista. Pero con sangre derramada: la cornada secciona el glúteo mayor, con una trayectoria ascendente de 12 centímetros y otra descendente de 5 que alcanza el isquion.

A esa herida por asta de toro, que ya de por sí es grave, se suma lo que verdaderamente preocupa al torero, a su entorno, a las empresas y a la afición: la durísima lesión en la rodilla izquierda. Y todas las miradas giran hacia Madrid, cuyos carteles de San Isidro se presentan este viernes con Enrique Ponce con una de las figuras base de la feria, junto con Andrés Roca Rey. En la Feria de Castellón, donde toreaba el 31 de marzo, se descarta totalmente su presencia.

Sobre los plazos de recuperación, Victoriano Valencia cree que «cuatros meses no se los quita nadie». «Qué pena, con la temporada tan bonita que estaba haciendo (la faena a placer de Olivenza en el recuerdo) y que tenía planificada, y con la categoría que venía a Madrid, con ese gesto de apuntarse al bombo». A la espera del diagnóstico de Villamor, parece difícil el milagro... Eso sí, con una figura de la talla de Ponce, que no se operó de la rodilla por no abandonar la campaña americana, nunca se sabe. «Si fuera por él...»