Quince toros de «altos vuelos»
El ganadero Álvaro Domecq, junto al camión que ha transportado a sus toros hasta el aeropuerto de Sevilla - jose galiana

Quince toros de «altos vuelos»

Los astados de Miura y Torrestrella emprenden su viaje al ruedo venezolano de San Cristóbal

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El aeropuerto de San Pablo de Sevilla acogió ayer a unos viajeros nada usuales. Partían hacia Venezuela, allende los mares. Pero no accedieron a la pista por la terminal de «Salidas», sino por la de cargas. Se trataba de quince pasajeros muy especiales que, evidentemente, tenían toda su documentación en regla y tuvieron un trato preferente: quince toros, quince, de las ganaderías de Miura y de Torrestrella, que se lidiarán la próxima semana en la Feria venezolana de San Cristóbal.

Por eso los empleados de la terminal de carga del aeropuerto hispalense estaban preparados para recibir a estos pasajeros desde primeras horas de la mañana, aunque la subida al avión fue demorándose de tal manera que aún en la noche se estaba a la espera de que el avión despegase con destino a tierras americanas.

En el viaje los toros pueden perder hasta 70 kilos

Los toros fueron embarcados en sus respectivas fincas, «Zahariche» y «Los Alburejos», en las primeras horas de la tarde, llegando al aeropuerto pasadas las seis y media de la tarde. Cajones especiales -algo más pequeños que los que habitualmente se utilizan en los transportes de ganado bravo-, preparados para ser subidos a unas planchas especiales que se sujetan al suelo del avión para así afianzar la carga.

Corrida muy abierta

Eduardo Miura, declaraba a ABC que «llevamos una corrida muy abierta en cuanto a sementales y muy variada en cuanto a sus capas. Van coloraos, cárdenos e incluso un sardo -de pelo colorao, negro y blanco-». De los siete toros, dos son cinqueños y los otros cinco van con el guarismo. Los astados que «cruzan el charco» son los siguientes: «Dormilón», «Buenasuerte», «Ratón», «Dardanelo», «Asendero», «Estopeño» -del mismo nombre que uno que lidió Ruiz Miguel en Pamplona- y «Alfombrero».

Según Eduardo, «el viaje es largo y los toros perderán bastantes kilos, entre 60 y 70, aunque luego los recuperarán, ya que van a tener una semana de descanso. Lo importante, también, es que llevamos el pienso que siempre comen, por lo que no van a notar la diferencia».

Por lo que respecta a Torrestrella, Álvaro Domecq Romero llegaba junto a sus toros al aeropuerto de San Pablo, aunque no viajará hasta Venezuela hasta la semana que viene. «Llevamos una corrida muy en tipo de la casa, con hechuras de embestir. La última vez que lidiamos allí, en 1982, se indultaron tres toros».

Toros sobrantes

¿Y qué pasará si los sobreros no se lidian o se indultan? El ganadero jerezano es claro: «Esperemos que nos los compren para que no tengan que volver». Sobre las capas de los toros, «van dos burracos, un cárdeno, un colorado ojo de perdiz, otro negro, otro chorreao, uno negro bragado y otros negro. Todos cuatreños y solo dos hermanos de padre».

Los de Torrestrella se llaman « Fiscal», «Agualimpia», «Mentiroso», «Elegante», «Lirio», «Cantimplora», «Aguadulce» y «Ovejero».

Los toros han sido transportados en un avión carguero modelo Boeing 747F, de la Compañía «Centurion Air Cargo», procedente de la ciudad holandesa de Amsterdam. Un aparato provisto de las medidas de seguridad precisas para este tipo de transporte. Una vez en la pista, los cajones fueron agrupados en bloques de tres para así viajar mucho más compactos.

Acompañantes de los bravos pasajeros

Junto a los astados también viajan los mayores de ambas ganaderías así como el veterinario Antonio Gómez Peinado y Tiburcio Lucero, taurino que ha sido la persona que ha puesto en contacto a la empresa venezolana con los ganaderos.

Según Gómez Peinado, «los cajones se han hecho especiales para que vayan sobre estas planchas o palés especiales» Aún así, «vamos muy pendientes durante todo el viaje por si hay que administrar tranquilizantes a alguno de los toros».

Una vez lleguen a Caracas -posiblemente haciendo una parada en Isla Margarita en un viaje que puede durar unas ocho o nueve horas-, los toros serán desembarcados y viajarán en camión hasta San Cristóbal otras diez u once horas. Finalmente, serán lidiados en tierras americanas estos toros de «altos vuelos».