Un Plan Nacional de Tauromaquia con «coste cero» para los españoles
José Ignacio Wert y Enrique Ponce, durante la presentación del Plan - ernesto agudo

Un Plan Nacional de Tauromaquia con «coste cero» para los españoles

El histórico Plan consta de cinco ejes estratégicos para fomentar la Fiesta

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En un ambiente de moderada esperanza, el ministro José Ignacio Wert presentó ayer Pentauro, el primer Plan Estratégico Nacional de Fomento y Protección de la Tauromaquia, que incluye 5 ejes, 20 programas y 46 medidas. Lo ha elaborado la Comisión Nacional de Asuntos Taurinos, compuesta por representantes de la Administración central, de las autonómicas y de los profesionales y aficionados a los toros.

En el acto, celebrado en la Biblioteca Nacional, habló también Enrique Ponce: «Es un día histórico para el toreo, por primera vez se le toma tan en serio, desde la Administración». Y Carlos Núñez, representante de la Mesa del Toro: «Este Plan implica una responsabilidad altísima de todo el sector». Asistieron algunos profesionales –no demasiados–: El Fundi, Juan Diego, Borja Domecq, Simón Casas... Todos expresaron su esperanza de que este sea un primer paso, muy positivo, para la mejora de la Fiesta.

Datos interesantes

En la rueda de prensa, el ministro precisó datos interesantes: el Plan se ha elaborado en un clima de concordia, de colaboración entre las administraciones y los distintos sectores profesionales. Sólo podrá realizarse si todas las partes implicadas ponen a contribución su buena voluntad. No existe un calendario concreto de aplicación. Contiene orientaciones, líneas de actuación; no se ha entrado en detalles. No implica un presupuesto, «costará cero euros al bolsillo de los españoles», subrayó Wert. La solución de los problemas le corresponde al propio sector. Ha tenido un apoyo muy alto: de 40 asistentes, sólo dos votos negativos (de la Unión de Abonados); se espera por tanto, que el sector lo apoye. Cataluña, que había sido invitada, como todas las comunidades autónomas, no envió representante. (Está pendiente la resolución del Tribunal Constitucional sobre el recurso presentado por el PP a la ley catalana contraria a los toros). Se supone que el sector planteará un tratamiento fiscal más favorable, indicando lo que aporta a la economía nacional. En el horizonte aparece una nueva ley taurina, adaptada a las actuales circunstancias.

El objetivo del Plan es el mismo de la ley aprobada en el Parlamento: «Fomentar y garantizar el libre ejercicio de la Tauromaquia, actualizando y transmitiendo a la sociedad la trascendencia de sus valores y la vigencia de su cultura». El primer eje busca fomentar la calidad: tanto la capacitación de los profesionales como la mejora del toro y la defensa de la autenticidad de la lidia.

Marca España

El segundo eje busca más competitividad, equiparando el marco fiscal al de otras actividades culturales, simplificando las cargas administrativas y elaborando un código de recomendaciones para los pliegos de adjudicación de las plazas. El tercero busca crear un mejor conocimiento de la realidad del sector, con estadísticas y encuestas oficiales. El cuarto, mejorar la comunicación con la sociedad, dentro y fuera de España. Esto supondría incluir a la Tauromaquia dentro de la Marca España e impulsar que sea reconocida por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial. El quinto, insistir en la cooperación, dentro y fuera de la Administración.

Todo esto suena bien... si se lleva a cabo. Falta concreción en temas esenciales: se habla de la «mejora del toro de lidia»: ¿cómo? También, de crear «mecanismos de control de la integridad del espectáculo». ¿Cuáles son? ¿Cómo actuarían? Se defiende la creación de una institución representativa de todos los sectores: una vieja aspiración, que nunca se ha logrado. ¿Se podrá ahora?

Puede hacer mucho el ministerio en la realización de encuestas y de un plan de comunicación. No hay que pedirle más de lo que puede dar. A los profesionales –con la Administración– les corresponde hacer posible todo esto. Wert se declara optimista, cree en laflexibilidad de unos sectores que hoy están enfrentados. Otros somos más pesimistas: la realidad actual nos da motivos de sobra para serlo... Sólo con buenas intenciones, se arregla muy poco. Lo que no es discutible es que, por muy acertado que pueda ser un Plan, sin la unión de los profesionales el futuro de la Fiesta no podrá mejorar.