Cecilia Bartoli y el arte de cantar bajito
La mezzosoprano encandila al Palau de la Música tras siete años de ausencia
Cecilia Bartoli: «Lo que no cambia en la ópera es el deseo del público, que sigue buscando una emoción verdadera»
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónA veces parece que hoy se mide la calidad vocal de un cantate, de cualquier estilo, por la capacidad que tenga de echar decibelios por la boca. Confundimos el grito con la emoción, y de ahí que a algunos nos dé el parraque cuando escuchamos ... a los triunfitos de turno cantando baladas a todo volumen, con las venas del cuello a punto de reventar, porque así les parece que transmiten más y mejor. También pasa en la lírica, al punto que se puede entonar algo tan recogido como el 'Adeste fideles' a berrido limpio. «Citius, altius, fortius» parece ser el lema de muchos cantantes en la actualidad. Precisamente por eso, el paso de la mezzosoprano Cecilia Bartoli por el Palau de la Música catalana tras siete años de ausencia será ampliamente recordado gracias a sus pianísimos: los que cantó ella, los que hizo la orquesta y los que logró alcanzar el coro.
Bartoli, conocida por sus pirotecnias vocales y chorro de voz más que generoso, volvía a la capital catalana proponiendo una ópera bien conocida pero poco programada, 'Orfeo ed Euridice' de Glück. Se trata de una partitura curiosísima y bella, a medio camino entre el barroco y el clasicismo, con algún conato romántico que la hace difícil de clasificar. El protagonismo absoluto es para Orfeo, personaje que encarnó, por supuesto, la diva romana, al lado de Mélissa Petit, soprano encargada de los roles de Amor y Euridice, los otros dos únicos personajes del libreto. En resumen: una obra que puede resultar bastante insulsa si no se interpreta con una cantante del carisma de Bartoli.
Ficha técnica de 'Orfeo ed Euridice'
- Música C.W. Gluck
Ahora bien, la cantante dejó de lado toda la pirotecnia para apostarlo todo a la musicalidad y el efectismo de dar vida a una partitura delicada, que requiere más quintaesencias que lucimientos vacuos. Con sus Musiciens de Prince-Monaco y el coro Il Canto di Orfeo, tomó decisiones arriesgadas por lo que respecta a los tempi y las dinámicas. En algunos casos, causaban algo de desconcierto, pero hay que admitir que, usadas de manera coherente y con un criterio sólido, a la Bartoli estas audacias le funcionan.
En la parte del canto, en cambio, pocas estridencias. Al contrario, elegancia, delicadez y muy, muy buen gusto. Quedó claro desde la primera aria, 'Chiamo il mio ben così', con la que Bartoli dejó al respetable clavado a las butacas con un hilo de voz perfectamente audible y bien proyectado, pero que sonaba prácticamente a suspiro. Emitir sonidos así está al alcance de muy, muy pocos artistas. Lo mismo se aplica a coro y orquesta, que en algunos momentos hacían imposible de creer que al mismo tiempo se pueda afinar tanto, tocar tan piano y que sonido sea tan consistente.
En el momento de entonar el aria más conocida de la obra, 'Che farò senza Euridice' hubo no pocas miradas incrédulas entre el público de la sala: Bartoli y los suyos la interpretan a toda velocidad, seguramente más del doble de rápido de lo que es habitual. Pero, una vez más, a la Bartoli le funciona y es capaz de hacernos escuchar esa melodía tan dulzona y trillada de una manera distinta. Audaz, sí, pero más que respetable decisión.
Cecilia Bartoli dejó de lado toda la pirotecnia para apostarlo todo a la musicalidad y el efectismo de dar vida a una partitura delicada
A su lado, la soprano Mélissa Petit, apuesta segura por una voz joven y al mismo tiempo con sobradas tablas con directores y ensembles de primer nivel. Su Amor y su Euridice respiraron con un timbre etéreo, cristalino, delicado y con una interpretación generosa en detalles. Un trabajo de orfebrería. Excelente dirección de Gianluca Capuano, que logró la cuadratura del círculo: estar pendiente de la diva y ponerse a su servicio sin perder en ningún momento la ruta de la tensión dramática de la ópera. Esperemos que no tenga que pasar tanto tiempo para poder volver a verlos por aquí ya que, como explica la propia Bartoli en una entrevista a este diario, «el impacto auténtico se produce cuando escuchamos en vivo, cuando sentimos cómo un intérprete de carne y hueso transmite esas vibraciones».
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónEsta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete