Roberto Enríquez y Aitana Sánchez-Gijón, en una escena de la obra
Roberto Enríquez y Aitana Sánchez-Gijón, en una escena de la obra - ABC

«La vuelta de Nora»: quince años después del portazo

Aitana Sánchez-Gijón protagoniza esta obra, que continúa el legendario texto de Henrik Ibsen

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Con el portazo más célebre de la historia del teatro cerraba Henrik Ibsen una de sus obras más populares, «Casa de muñecas», estrenada en 1879. Desde entonces, han sido muchos seguramente los dramaturgos que han fantaseado con seguir a Nora, la protagonista femenina, después de aquel portazo, convertido desde entonces en un símbolo del feminismo.

El joven dramaturgo estadounidense Lucas Hnath lo hizo, en una obra desacomplejadamente titulada «House of Dolls 2» («Casa de muñecas 2»), estrenada en Broadway en abril de 2017. La producción española, que vio la luz hace seis meses en Alicante y que llega ahora al teatro Bellas Artes de Madrid, se titula «La vuelta de Nora»; la dirección es de Andrés Lima, y Aitana Sánchez-Gijón encabeza un reparto que completan Roberto Enríquez, Maria Isabel Díaz Lago y Elena Rivera.

Transformación

«Nora vuelve a la casa de la que se marchó después de quince años –explica Aitana Sánchez-Gijón–; en este tiempo se ha transformado en una mujer radicalmente distinta, es una escritora de éxito y ha conquistado unas cotas de libertad y de independencia enormes... Ha encontrado su propia voz y es una mujer completamente realizada. Pero se encuentra con un obstáculo: Torvald, su marido, nunca tramitó el divorcio que habían pactado. En esa época solo los hombres lo podían hacer, y durante quince años ella ha vivido creyendo que era una mujer libre. Las cosas que ha hecho en estos quince años la pueden llevar a la cárcel porque las mujeres casadas no lo tienen permitido sin el consentimiento de sus maridos. Necesita ese divorcio y vuelve para obtenerlo».

El regreso de Nora significa enfrentarse de nuevo a su pasado y reencontrarse con sus seres queridos; entre ellos su hija pequeña, que tenía tres años cuando ella se marchó y ahora tiene dieciocho. Precisamente ese abandono de los hijos es el aspecto que resulta más incomprensible en la actitud de Nora. «¿Cuántas Noras o cuántos Noros hay? Por la mente de muchas personas pasa a veces la idea, la fantasía, de decir: ¡Ahí os quedáis todos! Una de las cosas que más revolucionaria hace a "Casa de muñecas" es precisamente que Nora rompe con lo que se espera de una buena mujer y una buena madre, y eso la convierte en un mal ejemplo para la sociedad. Y lo hace en un momento en el que se inicia un movimiento feminista que es el que nos ha traído hasta el día de hoy. No digo que el camino sea abandonar a los hijos; ése es un coste terrorífico. Pero, en la obra de Ibsen, Torvald la había anulado y le había apartado de la crianza de sus hijos. Y cuando Nora se da cuenta de que ha sido tratada como un pajarito, como una muñequita; cuando se le cae el velo de los ojos, ella apunta al suicidio. Dar el portazo, marcharse y empezar una nueva vida es la única alternativa, no cabe la posibilidad de seguir jugando ese rol y ocupando ese espacio que se le ha destinado. Incluso de cara a sus propios hijos: ¿qué modelo de madre, de familia, de sociedad quiere transmitirles? Su batalla empieza a ser otra, y la libra sacrificando a sus propios hijos y del dolor que se causa a sí misma y a ellos. Pero lo que quiere es cambiar el modelo de sociedad para dejarles uno más justo».

No hay, dice Aitana Sánchez-Gijón, arrepentimiento en Nora. «Ella habla del dolor que aún perdura, y reconoce que detesta haber abandonado a sus hijos. Esto le sigue torturando y esa herida probablemente no se cierre nunca. Pero habla de que para hacer lo que hizo, y que ella necesitaba, tenía que dejar atrás los sentimientos».

A Nora se le ha considerado siempre un símbolo feminista. «Sigue siéndolo, sin duda. Han pasado casi ciento cincuenta años desde el estreno de Ibsen, y los quince que Lucas Hnath hace transcurrir son una metáfora. Nora ha conseguido muchas cosas, pero le queda mucho por lograr aún. Es lo que nos pasa como sociedad: las mujeres hemos avanzado como nunca en este siglo y medio, pero no lo suficiente. Y la obra coincide con esta nueva ola de feminismo de los últimos años».