Teresa Berganza, ayer viernes en el teatro de la Zarzuela
Teresa Berganza, ayer viernes en el teatro de la Zarzuela - Efe

Teresa Berganza: «No fue fácil ser madre con 24 años y hacer una carrera»

La mezzosoprano madrileña ofrecerá el lunes una clase abierta en el escenario del teatro de la Zarzuela

MadridActualizado:

Teresa Berganza está en el teatro de la Zarzuela por muchas razones. Pero la principal, «porque me da la gana». Que es lo que siempre ha hecho, por otra parte. Aunque nunca, se defiende, por capricho -«solo he sido caprichosa con los hoteles»-. Esta semana, la mezzosoprano madrileña, de 85 años, ha ofrecido en la Zarzuela unas clases magistrales con siete jóvenes cantantes, que culminarán con una clase abierta en el escenario de este coliseo. «Yo siento este teatro muy mío», asegura.

Echa la mirada para atrás Teresa Berganza, y se recuerda a sí misma como una emigrante. De lujo, eso sí, pero una emigrante. «Mi profesora, Lola Rodríguez de Aragón, me dijo que mientras no cruzara los Pirineos no haría nada. Y lo hice. Tuve una audición en París y allí me contrataron para cantar en el festival de Aix-en-Provence». Y ahí comenzó una carrera que se ha prolongado durante más de medio siglo, que le ha llevado a los teatros más importantes del mundo, a ser dirigida por las más grandes batutas y a compartir escenarios con los más grandes cantantes.

Como María Callas, con quien interpretó «Medea» en Dallas en 1958. «Al principio estaba asustada. Pero me dijo que le llamara Maria y le tuteara. Es la artista más profesional y más seria que yo he conocido. En aquella producción tenía que bajar unas escaleras a toda prisa. Ella no veía bien, y entonces todavía no llevaba las lentillas. Así que se iba a las nueve de la mañana al teatro y las bajaba veinte veces... Era, además, una mujer generosa. En esa ópera, yo tenía un aria que cantaba junto a ella y que terminaba de espaldas al público y en su regazo. Me aplaudieron mucho, y ella me decía. “Date la vuelta, que esos aplausos son para ti”. Y no quería hacerlo estando ella, así que me tomó de los hombros y me giró para recibir el aplauso del público»,

A María Callas, precisamente, le vio cantar dos de los papeles que hubiera querido llevar a escena: «Tosca» y Violetta Valery en «La traviata». Éste se lo ofrecieron, precisamente, en la Scala de Milán cuando tenía apenas 25 años. «Dije que se habían equivocado de cantante, claro». Y es que la elección del repertorio es fundamental para un cantante. «He cantando solo 17 o 18 óperas, pero sabía que como las cantaba yo poca gente lo hacía, y perdón por la inmodestia». Y asegura Teresa Berganza que lo peor de su carrera -«no fue nada fácil hacerla siendo madre con 24 años»- ha sido «tener que separarme de mis hijos... Y de mis padres, porque yo era de las que le gustaba llevarlos a todos conmigo»

Dar clases magistrales le gusta porque le gusta estar rodeada de jóvenes. «No les enseño técnica, sino interpretación. Yo he estado con los mejores. He trabajado con Giulini, con Solti, con Karajan... Y todo lo que he aprendido tengo la obligación de entregarlo». Y a la hora de darles consejos, uno solo: Trabajo. «Y tener la cabeza sobre los hombros para saber qué se puede y no se puede cantar. Yo no hice “Carmen” hasta que tuve cuarenta años porque hasta entonces no creía que había llegado el momento». Defensora de la zarzuela, lamenta el poco caso que hacemos en nuestro país a nuestra cultura y nuestra música, y repite el consejo que le dio su maestra: «cruza los Pirineos». «Tienen que seguir haciéndolo, paa su formación», concluye.