Elena Copons, Clotilde en «Je suis narcissiste»
Elena Copons, Clotilde en «Je suis narcissiste» - JAVIER DEL REAL

«Je suis narcissiste», ópera contemporánea... y de risa

El Teatro Español presenta una coproducción con el Teatro Real y Opera de Butxaca

MadridActualizado:

El deseo, expresado por Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, de incorporar al repertorio del coliseo óperas españolas contemporáneas, es el germen del nacimiento de «Je suis narcissiste», una obra con libreto de Helena Tornero y música de Raquel García-Tomás. El Real lo presenta en un escenario prestado, el Teatro Español (que coproduce la ópera), en un montaje que dirige Marta Pazos, con la dirección musical de Vinicius Kattah. La escenografía es de Fernando Ribeiro, la iluminación de Nuno Meira, el vestuario y la caracterización de Pier Paolo Álvaro y el movimiento de Amaya Galeote. En la producción participa también Ópera de Butxaca i Nova Creació, una entidad que cumple ahora veinticinco años. Elena Copons, Toni Marsol, María Hinojosa y Joan Ribalta son los cantantes, a los que acompañan músicos de la Orquesta Titular del Teatro Real.

«Je suis narcissiste» es, como su propio título indica, una historia sobre el narcisismo expresada a través de un género poco frecuente en nuestros días: la ópera bufa (aunque la directora de escena, Marta Pazos, matiza: «Ma non troppo»). «La historia -dice Carme Portaceli, directora del Teatro Español- habla de cómo el individualismo exacerbado que nos ha metido en vena esta sociedad en que vivimos lleva a relaciones totalmente superficiales, insatisfactorias, en las que la esencia nunca está en crecer como seres humanos, sino en usarlas como contraste para el ego».

Cuenta la ópera la historia de Clotilde, una gestora cultural, a la que le empiezan a suceder todo tipo de infortunios, y que se ve desbordada por el día a día. Pide ayuda a un psiquiatra, el doctor Giovanni, y por la obra pasean personajes diversos y todos ellos excéntricos: parejas, mascotas, ascensoristas, artistas, empleados de pompas fúnebres...

En la creación del espectáculo se ha trabajado, coinciden las dos autoras y la directora, a tres bandas. La comedia romántica americana de los años sesenta ha sido, revela Marta Pazos, la inspiración para un montaje absolutamente irreverente que resulta finalmente «una ópera trepidante que requiere de los intérpretes mucha gimnasia física y emocional; y los cantante son olímpicos en este sentido».

No es casual, dice la autora del libreto, Helena Ternero, la elección del oficio de gestora cultural para la protagonista, ya que, explica, el mundo del arte es un mundo muy dado al narcisismo. Marta Pazos ha llenado, dice, la puesta en escena de guiños, con referencias a personajes de los años sesenta y setenta como Esther Ferrer y Marina Abramovic. Todo ello envuelto en la estética de la novela gráfica y del cine de Blake Edwards.