Entrega de los premios Max de las artes escenicas
Entrega de los premios Max de las artes escenicas - J.M.SERRANO

«Solitudes», mejor obra de teatro en unos premios Max que miran al norte

«Tic-Tac» se llevó el galardón a mejor espectáculo musical o lírico y «La desnudez» el de mejor espectáculo y mejor coreografía

SevillaActualizado:

Los premios Max 2018 miraron hacia el Norte; concretamente hacia el País Vasco, de donde proceden varios de los espectáculos galardonados en la gala celebrada en el Cartuja Center CITE de Sevilla, bajo la dirección de Alfonso Zurro sobre un guión que él mismo firmó junto a Juan Carlos Rubio. La encargada de presentar la gala -en la que estuvo el nuevo ministro de Cultura y Deporte, José Guirao- fue la actriz Cristina Medina. En ella tuvo un protagonismo especial –además lógicamente de los premiados– la compañía Danza Móbile, que lleva más de dos décadas de trabajo de integración de personas de diversidad funcional en el mundo del arte.

Del País Vasco procede «Solitudes», de Kulunka Teatro, galardonada con el premio al mejor espectáculo de teatro. Se trata de un conmovedor montaje de teatro de máscaras que ahonda en la soledad y la incomunicación familiar; en «Solitudes» juega un papel imprescindible la música, compuesta por Luis Miguel Cobo, que obtuvo también el Max a la mejor composición original.

En el País Vasco está también el origen de «Los Gondra», que le ha valido a Borja Ortiz de Gondra el premio al mejor autor; se trata de un sincero y valiente recorrido por la historia reciente de aquella Comunidad a través de la peripecia de una saga familiar. Estrenado en Madrid, el espectáculo no pudo presentarse en el País Vasco. Y también tiene el mismo origen «En la orilla», basada en la novela de Rafael Chirbes, y que consiguió el premio a la mejor adaptación teatral (Ángel Solo y Adolfo Fernández). Así como «Meeting Pont», mejor espectáculo de calle.

Cataluña se llevó también su parte del pastel: El mejor espectáculo revelación fue para «Fairfly», de La Calórica y Teatre Tantarantana, una ácida comedia sobre los emprendedores por la que su autor, Joan Yago, logró también el Max al mejor autor revelación. El premio a la mejor dirección fue para Julio Manrique, por su trabajo en «L’Ànec Salvatge» («El pato salvaje»), que presentó en el Teatre Lliure de Barcelona.

El premio del público, otorgado por primera vez y votado a través de la pàgina web de la SGAE por los espectadores, fue para la valenciana «Joc de coqueteos», de Bullanga Compañía Teatral. Fue una de las contribuciones valencianas; también de esta comunidad procede «Tic-Tac», mejor espectáculo musical o lírico, y producido por el Instituto Valenciá de Cultura.

No hubo, como en otras ocasiones, nombres mediáticos en la categoría de intérpretes protagonistas. El joven Nacho Sánchez fue premiado como mejor actor por su conmovedor trabajo en «Iván y los perros», mientras que Pilar Gómez, habitual del circuito off madrileño, se llevó el galardón a la mejor actriz por su trabajo en «Emilia».

En el apartado de danza, hubo un vencedor indiscutible: el canario Daniel Abreu –premio Nacional de Danza en 2014– que obtuvo tres galardones (el mayor número de esta repartida edición): mejor intérprete masculino de danza (el propio Abreu), mejor espectáculo y mejor coreografía, por su espectáculo «La desnudez». Eva Yerbabuena, por sus «Apariencias», consiguió el galardón a la mejor intérprete femenina de danza y salvó el honor de Andalucía que, a pesar de jugar en casa en esta edición, se quedó en el camino en casi todas las categorías donde estaba nominado.

Un año más, los premios Max han variado en esta edición, en que el premio de honor fue para José Sanchis Sinisterra, su sistema de votación, y han sido tres jurados diferentes los que han elegido, sucesivamente, a los candidatos, a los finalistas y, por último, a los ganadores.